Por Charo Sierra, Directora de la Revista Saber Vivir

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Manel Esteller dirige el Instituto de Investigación en Cáncer Josep Carreras, un centro puntero en esta especialidad. Desde esos laboratorios estudia, en especial, los mecanismos que dan lugar a leucemia y linfomas.

Algunos de sus hallazgos sirven para que el médico sepa qué tratamiento es más eficaz en cada paciente.

Con 15 años Esteller ya sabía que quería ser médico; poco más tarde se dio cuenta de que le apasionaba especialmente la investigación.

“Descubrir algo es como una aventura”, nos dice. “Y como además quería ayudar, aportar, la investigación me permitía ir algo por delante de la enfermedad, ayudar aún más a pacientes futuros”.

Qué estudia la epigenética

Eligió el estudio de los genes y, en concreto, de la epigenética. ¿A qué se refiere en concreto ese término?

Para explicarlo de forma sencilla, diríamos que la genética son lo genes, nuestra secuencia de ADN; y la epigenética es el control de esos genes, cómo se regulan y cómo se modifican.

Pongamos el ejemplo de dos gemelos: tienen la misma genética pero, según los hábitos que lleve y el ambiente donde viva cada uno, esa genética se mostrará de diferente forma: uno puede tener una salud de hierro... y el otro enfermar.

Eso viene a significar que, lejos de lo que se pensaba antes, no estamos siempre abocados a la enfermedad...

Las dolencias que nos vienen heredadas y de las que es muy difícil escapar representan tan solo un 10 % de los trastornos que vemos.

¿Y el 90 % restante?

Se puede modular. Pero, ojo hacia mejor o hacia peor.

Es decir, si yo no tengo una predisposición familiar a una enfermedad pero mis hábitos son malos, esa enfermedad se puede presentar; y lo contrario: si en mi familia es habitual encontrar un determinado trastorno, yo puedo hacer mucho, cuidándome a diario, para que los genes que me abocan a ello se acallen.

Pero en general cuesta mucho cambiar costumbres...

Por eso precisamente estudié Medicina y no Filosofía, porque me parece mucho más sencilla la primera que la segunda. Cuando estamos en el laboratorio nos resulta relativamente fácil cambiar el comportamiento de células y tejidos.

  • Sin embargo, el comportamiento humano es complejísimo y lógicamente está regido por el cerebro, del que todavía desconocemos mucho. Quizá ahora, si volviera a empezar, me plantearía estudiar el cerebro porque es la última frontera que nos queda por conocer.

La epigenética podría curar el alzhéimer

Hablando de cerebro... ¿podrá la epigenética aportar algo para evitar demencias como el alzhéimer?

¡Seguro! Nosotros demostramos hace tiempo que pacientes con esta enfermedad presentaban alteraciones epigenéticas en zonas del cerebro como el hipocampo, la corteza cerebral o la parte más profunda del cerebro.

Fármacos epigenéticos devuelven la memoria a ratones de laboratorio

Y se ha comprobado que fármacos epigenéticos, que ya se dan en tumores de la sangre, devuelven la memoria a ratones de laboratorio. En un futuro se probará eso en personas ya afectadas de alzhéimer.

¿Cómo funcionan esos fármacos epigenéticos?

Lo que hacen es devolver la memoria celular. Es decir, hay células que se han olvidado de su función, por ejemplo una célula del colon, que fue creada para recoger nutrientes de los alimentos, se olvida de ello y se dedica a proliferar (a subdividirse en otras células) de manera descontrolada, dando lugar a un cáncer de colon.

  • El fármaco, anulando ciertas proteínas, le devuelve su propiedad original. Ahora los medicamentos epigenéticos se están usando en ciertos tipos de leucemias y linfomas, pero en un futuro su uso se extenderá también a otros tumores, como los óseos.

Nuestro cuerpo desarrolla microcánceres

Se dice que a diario nuestro cuerpo desarrolla microcánceres. ¿Es cierto?

Sí. La salud de nuestras células depende de un balance perfecto de muchos factores y, cuando ese equilibrio falla, la célula crece desordenadamente. Creemos que eso pasa con cierta frecuencia, aunque lo normal es que nuestro sistema inmune lo detecte y destruya la célula anómala.

Cuando una célula crece desordenadamente, lo normal es que nuestro sistema inmune lo resuelva

El problema viene cuando esa célula “se disfraza”, consigue pasar todos los controles y finalmente forma un tumor.

¿Eso ocurre más en determinados momentos?

A medida que sumamos años hay más riesgo de que una célula se altere y de que los sistemas de control para frenarla sean menos eficaces.

¿Qué le gustaría descubrir en el laboratorio?



¡Muchas cosas! Me gustaría saber más de lo que llamamos el Genoma Oscuro. Es una parte de nuestro ADN que no sabemos aún para qué sirve. Averiguarlo podría evitar enfermedades.

¿Hay alguna otra circunstancia genética o epigenética que le llame especialmente la atención?

Por qué el cromosoma Y de los hombres está desapareciendo y cómo afectará eso a la especie humana. Descubrirlo será apasionante.

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