Por Charo Sierra, Directora de la Revista Saber Vivir

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Sandra Barneda es actualmente una de las caras más conocidas de la pequeña pantalla. Ha trabajado en radio, en informativos de televisión, en programas de entretenimiento...

Sin embargo, su infancia estuvo marcada por la incomprensión de los profesores por ser zurda y tener dislexia. “Yo quería encajar, memorizar, pero no podía”, nos dice. Y añade: “Conseguía lo mismo que los demás, pero con mucho más esfuerzo”.

Ahora, con 44 años, Sandra se reconoce más serena y afirma estar un buen momento de aprendizaje vital, valorando lo que de verdad merece la pena.

Una mirada al pasado

¿Cómo eras de pequeña, Sandra?

Era tímida pero a la vez me encantaba hablar con la gente, que me contaran historias. Era muy imaginativa y oyéndolos me trasladaban a otra realidad. Era muy exploradora, siempre me metía en jaleos no porque fuera movida sino por mi inquietud por conocer gente y cosas nuevas.

¿Entonces tu dislexia, aunque te lo hizo pasar mal, no ocasionó que te aislaras?

No del todo, pero algunas veces los profesores me tachaban de rebelde. No lo era, yo solo quería explicarles que no podía hacer las cosas que me pedían.

"Los profesores me tachaban de rebelde. Yo quería encajar, memorizar, pero no podía”

No es que les quisiera llevar la contraria, era simplemente que yo no tenía las mismas herramientas que los demás para que me salieran bien las cosas.

¿Superaste la dislexia?

Bueno, sigo arrastrando algunas cosas. Me quedó, por ejemplo, cierto tartamudeo que se me nota a veces. Cuando estoy nerviosa emocionalmente hablando me encallo en palabras o las modifico, cambio el orden y digo frases extrañas.

Inquietud por conocer otras realidades

¿Qué te llevó a estudiar la carrera de Periodismo?

Precisamente esa inquietud por saber, por conocer. Yo siempre digo que me quedé en la época del “¿Por qué?”.

Estudiar Periodismo era la mejor forma de conocer gente nueva, de acercarme a otras realidades. Mi interés no era tanto dar noticias como conocer cosas, aprender de testimonios directos.

Has trabajado en radio, en informativos de televisión, en programas de entretenimiento...

Sí, nada más terminar la carrera hice radio musical (radio-fórmula). La radio me apasionaba y me apasiona. Luego hice un casting de Televisión Española. Era tan multitudinario que yo pensé que no me cogerían, así que iba muy relajada y haciendo bromas.

"Yo no me veía como alguien que pudiera quedar bien ante la cámara ni tenía una voz portentosa"

¡Y me llevé la gran sorpresa de que me cogieron para Teledeporte! Yo había jugado mucho a baloncesto así que me encantó la idea. Pero no te creas que me veía mucho en televisión.

Ah, ¿no? ¿Por qué?

Porque no me veía como alguien que pudiera quedar bien ante la cámara ni tenía una voz portentosa. Sin embargo, de nuevo mi espíritu aventurero habló por mí. Y dije: “Venga, va. Lo hago”.

Ahora te encargas del debate de un nuevo programa de entretenimiento en Telecinco, que presenta Mónica Naranjo, 'La Isla de las Tentaciones'...

Es que me lo paso pipa con los programas de entretenimiento, pero tengo mucha suerte de haber hecho tantos formatos diferentes porque no me siento encasillada.

Has escrito varios libros, la mayoría de ellos novela...

Sí, y estoy escribiendo otra. Siempre he necesitado escribir, ya lo hacía de adolescente. Era mi forma de dejar volar la imaginación. Reconozco que cuando me lancé en serio me daba pudor porque es algo personal, que sale de tu interior.

“Escribir me resulta terapéutico, me ayuda a sanar muchas cosas”

Pero ahora no podría estar sin publicar porque la escritura me resulta algo terapéutico. Cuando escribo, parte de mi inconsciente aflora y sana. Sí, la escritura me ayuda a sanar muchas cosas.

Uno de tus títulos es 'Reír al viento'. ¿La sonrisa no hay que perderla nunca?

Jamás, jamás. Hay que aprender a “reírle al viento” y sobre todo no dejar que una cosa negativa que te ocurra eclipse la totalidad de tu vida.

la importancia de cuidarse a diario

¿Cómo te cuidas? ¿Haces alguna actividad física?

Soy poco constante. De jovencita jugaba a baloncesto, pero me operaron de los meniscos y ahora voy con cuidado. Hago spinning y con un preparador personal intento ganar músculo en las piernas.

¿Y cómo te gusta relajarte?

Ahora voy a un centro estético a mimarme. Antes me sentía culpable porque pensaba en todo lo que tenia que hacer y yo allí, estirada en una camilla. Pero ahora es mi mejor momento de relax.

"Reservar tiempo para el ocio me aporta tranquilidad y seguridad"

Y junto con la comida sana, que me gusta de siempre, y el ejercicio, reservar tiempo para el ocio me aporta tranquilidad y seguridad. Antes hacía jornadas infinitas, pero eso ya se acabó.

“Todas somos un poco heroínas”

¿Las mujeres llevamos una heroína dentro y no lo sabemos?

Lo sabemos, lo sabemos, porque echamos mano de ella continuamente. Admiro a muchas mujeres, de épocas anteriores, que podían con todo.

¿Qué es para ti el feminismo y cómo se reivindica?

No se trata de ser radical sino de pedir lo mismo para todos. Y no debemos dejarnos intoxicar por mensajes que no son: queremos igualdad, lo justo, nada más.

¿Realmente hemos logrado avanzar en sociedad?

Todavía tenemos que llegar a la unión de todas las mujeres y practicar a diario la reivindicación, sobre todo en los pequeños detalles del día a día.

¿No hacemos más por temor a salir de la zona de confort?

Sí, nos sentimos cómodas con los papeles que nos han adjudicado. Pero si queremos igualdad en la esfera pública debemos permitir igualdad en la privada.