por Charo Sierra, Directora de la Revista Saber Vivir

rosa lopez obesidad

Todos recordamos a Rosa López cuando ganó la primera edición de Operación Triunfo, una jovencita de 18 años que enamoró a toda España con su dulzura e ingenuidad. De eso han pasado ya 20 años y aquella chica ha cambiado mucho, por dentro y por fuera.

Un tiempo después de su victoria en el concurso, Rosa decidió perder los kilos de más que tenía. Gracias a un cambio profundo de hábitos, lo consiguió y ganó en salud y en autoconfianza. Ahora nos cuenta para Saber Vivir cómo lo logró:

'operación triunfo', el inicio de su cambio

No puedo negar que lo que viví hace ya casi 20 años con Operación Triunfo fue el motor de mi cambio. Fue aquella experiencia, mi paso por la academia, hacerme con el primer puesto e ir a Eurovisión lo que desencadenó mi cambio de vida.

Aunque no todas las personas viven una experiencia tan intensa como aquella, todos tenemos la oportunidad de modificar costumbres poco saludables porque el cambio depende solo de nosotros mismos, de nuestro propio impulso y de nuestra tenacidad.

"Todo ocurrió demasiado deprisa y eso me provocó algunos bloqueos"

Es verdad que, en mi caso, con la distancia que otorga el paso del tiempo, me hubiera gustado que todo hubiera sido menos “huracanado”. Porque todo ocurrió demasiado deprisa y eso me provocó alguna que otra época de bloqueo intenso.

"El ejercicio me ayuda a ordenar mi vida"

Sin embargo, poco a poco he ido conociendo el disfrute que da elegir el estilo de vida adecuado y a ponerlo en práctica sin urgencias, disfrutando de cada momento.

Y eso que en Madrid, donde llevo viviendo ya más de 12 años, nada ocurre como en mi querida Granada. Todo va muy rápido, a veces a ritmo de vértigo. ¿Cómo lo solvento? Entrenando una hora tres veces por semana, porque eso carga el alma y me da energía para poder con todo… y volver a ordenarlo todo.

"Sentir que me estoy cuidando me ayuda a enfrentarme a los miedos"

Hubo un tiempo en que no tenía esa herramienta, el ejercicio físico, y todo era diferente. Todo me parecía más difícil y, ante eso, simplemente me dejaba llevar. Por eso, imitaba hábitos de vida y formas de alimentarme que no me convenían. Y me sentía perdida ante muchas situaciones.

En mi caso fue el ejercicio lo que logró ir poniendo orden en todo. Me enganché a él (en el buen sentido) y eso hizo que todo lo demás fuera llegando:

  • Comer más sano
  • Elegir los alimentos adecuados
  • yY, sobre todo, sustituir la bollería industrial y el exceso de grasa, otro de mis grandes fallos y al que debía gran parte de mi sobrepeso.

Ahora, sentir que me estoy cuidando me ayuda a enfrentarme a los miedos que van surgiendo en mi vida. Siempre aparecen, pero marcarte una rutina ordenada de autocuidado y seguirla fielmente ayuda a construir un horizonte donde todo tiene más sentido. Y es fundamental seguir esa rutina desde la felicidad, con ganas y no con una visión derrotista.

"Vivo cada momento con intensidad"

Muchas veces las obligaciones diarias nos impiden cuidarnos, pero todo lo que yo he vivido me ha convencido de que hay que vivir cada instante con intensidad, con plenitud. Eso ayuda a visualizar las consecuencias, las buenas y las malas.

Y no hay que dejar de pensar que sí puedes superar esas pruebas, esos retos, que te va poniendo la vida. Sin miedo, sin rendirte. Porque todos somos más fuertes de lo que pensamos o de lo que nos hacen creer.

Por mi profesión, hay días en que no puedo seguir esa rutina de alimentación y de ejercicio que tan bien me sienta. Los viajes continuos, las comidas a deshora, la imposibilidad de dormir las horas que necesito…

  • Algunos días siento que todo sigue siendo frágil. Pero no dejo que ese pensamiento vuele a su antojo por mi mente. Me obligo a pensar que debo sacar algo de tiempo para cuidarme. Sin agobios, sin sentirme culpable.

"Me gusta comer, no puedo negarlo"

Hay una cosa con la que sigo luchando y que, algunos días, me trae de cabeza: las cantidades de comida que me sirvo. Llevo una alimentación muy sana pero mi mayor error son las raciones, que a veces superan lo que necesito. Es un mal hábito que sigo arrastrando.

“Mi alimentación es sana pero aún caigo en el error de llenar demasiado el plato"

Otras veces como a deshoras, o no como nada. Pero me digo a mí misma que esos desajustes son puntuales, lo que no puedo permitir es que se vuelvan continuos. Por eso, enseguida pongo orden en mi vida.

Tampoco llevo nada bien dormir poco: no descansar suficientes horas hace que mi cuerpo se hinche. Y todo empeora cuando se acumulan los compromisos profesionales, el trabajo, porque esos días apenas bebo agua.

Esos van a ser mis nuevos retos para este año; tengo que mejorar esos detalles. Y os aseguro que lo conseguiré. Porque ahora sí estoy convencida de que dar ese paso depende solo de mí.

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