Vaginismo: síntomas, causas y consecuencias

Cuando los músculos de la vagina se contraen involuntariamente e impiden ponerse un tampón o mantener relaciones con penetración, lo más probable es que se padezca vaginismo, que además de dolor e incomodidad, puede causar un alto grado de frustración.

Actualizado a
Pilar Pons
Pilar Pons

Fisioterapeuta especialista en suelo pélvico

Nuria Blasco

Periodista

Vaginismo: síntomas, causas y consecuencias
iStock by Getty Images

El vaginismo es una alteración femenina en la que los músculos de la vagina se contraen y se tensan involuntariamente, provocando un cierre total o parcial de esta, con lo que la entrada a la vagina no resulta accesible.

Suele convertirse en crónica si no se trata, lo que puede provocar con el tiempo que la mujer afectada evite las relaciones íntimas.

Síntomas de vaginismo

Esta contractura de la entrada de la vagina impide cualquier introducción en ella. Según Pilar Pons, fisioterapeuta del suelo pélvico especializada en vaginismo y autora del libro 'El silencio pélvico', las consecuencias que esto provoca implica:

  • La imposibilidad de penetración vaginal en las relaciones sexuales.
  • La inserción de un tampón.
  • No poder realizar con normalidad una revisión ginecológica.

¿Cómo se detecta?

Esta afección normalmente se detecta durante la adolescencia y la edad temprana adulta, con el inicio de la menstruación y de las relaciones sexuales, debido a la imposibilidad de realizar las acciones comentadas.

Al principio algunas mujeres no suelen darle mucha importancia, pero va pasando el tiempo y el problema sigue ahí. Las hay quienes tardar años en consultarlo con un profesional sanitario.

“Normalmente, las mujeres que tienen esta afección ya saben que algo sucede, pues tienen clara su limitación y acuden a la consulta esperando qué le digan qué pasa con su cuerpo”, explica Pilar Pons.

Algunas son diagnosticadas cuando van a hacerse una revisión ginecológica y la exploración resulta muy dolorosa o imposible.

Diferentes grados de vaginismo

Dependiendo del momento en que aparezca esta afectación, el vaginismo puede considerarse primario o secundario.

  1. Primario: cuando ha existido siempre, es decir, que no ha habido ningún momento en la vida de la mujer en que haya podido tener una penetración sin dolor.
  2. Secundario: se diagnostica cuando la mujer ha podido tener penetración sin dolor con anterioridad, pero a partir de un momento determinado le resulta imposible. “Algunos factores que pueden desencadenar esta disfunción son el postparto, la menopausia, después de infecciones tipo cándidas y en tratamientos oncológicos o cirugías. Estas mujeres también sufren mucho porque no encuentran respuestas a lo que les sucede”, aclara Pilar Pons.

Además, el vaginismo puede ser más leve o más severo, dependiendo del grado de la contractura vaginal, y del dolor o imposibilidad de acceso a la vagina que esta le provoque.

“El vaginismo puede ser severo, que sería aquel que define a la mujer que nunca ha podido introducirse nada en la vagina, y después existen muchos grados de vaginismo".

"Por ejemplo, hay mujeres que pueden ponerse un tampón, pero nada más. Otras pueden con el tampón y una revisión (aunque sea dolorosa) pero no con la penetración. Cuando pueden hacerlo todo, pero con dolor, recibe el nombre de dispareunia”, explica la fisioterapeuta.

Las consecuencias psicológicas

Esta afectación puede causar mucha angustia y frustración tanto a nivel psicológico como sexual.

“Los efectos son muchísimos: baja autoestima, miedo a no poder ser exploradas, angustia, conflictos de pareja o alejamiento de cualquier relación y encubrimiento de su situación, ya que muchas mujeres nunca lo han explicado ni a familia ni a amigos. Es como vivir con algo que nunca nadie puede saber y que incide en todos los ámbitos de la vida de la mujer, incluso en el profesional, donde muchas veces existe inseguridad”.

“El vaginismo también causa efectos limitantes cuando hay un deseo de ser madre, ya que hay mujeres que se encuentran en la franja de los cuarenta sin haber resuelto su problema”, afirma Pilar Pons.

¿Es una afección física o psicológica?

Según explica Pilar Pons, hay mucha controversia al respecto. Muchas mujeres no saben a qué profesional dirigirse cuando identifican el problema, y es que las causas de esta afección pueden ser psicológicas o una combinación entre motivos fisiológicos y psíquicos.

Las causas físicas pueden estar relacionadas con una entrada de la vagina muy cerrada que no se ha tenido la habilidad de abrir”, afirma la fisioterapeuta.

Por otro lado, respecto a las causas psíquicas afirma que “hay mujeres en las que su vaginismo entra en el perfil de una fobia. Otras pueden haber sufrido abusos, aunque el tanto por ciento es muy bajo. La inmensa mayoría dicen que no entienden por qué les pasa, ya que no tienen motivos para ello”.

El tratamiento fisioterapéutico

El tratamiento con fisioterapia del suelo pelviano se focaliza en descontracturar la entrada de la vagina que está imposibilitando la penetración.

“Este proceso físico se basa en el autoconocimiento, hidratación, desensibilización y dilatación de la zona afectada, utilizando técnicas de descontracturación y dilatadores de diferentes tamaños”, explica Pilar.

  • Las técnicas de control de los músculos pélvicos ayudan a aprender a contraerlos y relajarlos a voluntad.
  • Los dilatadores vaginales, aplicados de una forma gradual, permiten que la paciente se acostumbre progresivamente a insertarse algo en la vagina así como a ir disminuyendo la ansiedad ante la penetración.

Acompañar y guiar a la paciente en el proceso, es fundamental para mantener el foco en el objetivo y alcanzarlo en el menor tiempo posible. Algo importante también es facilitar contactos de mujeres que ya lo han superado y desean ayudar a pacientes que comienzan su tratamiento”.

Tratamiento multidisciplinar

La terapia fisioterapéutica de la contractura vaginal acostumbra a tener en la gran mayoría de los casos un resultado satisfactorio.

"Hace décadas, este problema solo se trataba desde el punto de vista psicológico, con pequeñísimos resultados. Según mi experiencia, si se aborda físicamente y se relaja la contractura, el vaginismo puede solucionarse en 7 sesiones aproximadamente”, explica Pilar Pons.

Sin embargo, en algunos casos de vaginismo, puede recomendarse un tratamiento con un equipo multidisciplinar para solucionar el problema desde todos los ámbitos.

“A algunas pacientes, además de la fisioterapia del suelo pélvico especializada, les aconsejamos la terapia sexológica, para continuar después con su nueva sexualidad".

"Y dependiendo de la causa subyacente, como un trauma sexual, o en el caso de que la mujer tenga impedimentos en acercarse a su cuerpo (tocarse, mirar sus genitales con un espejo…) es decir, si tiene una fobia, entonces necesitará también acudir al psicólogo, concluye la especialista en vaginismo.