Claves para proteger el suelo pélvico mientras practicas deporte
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La vuelta a la rutina supone para muchos recuperar buenos hábitos que probablemente se han abandonado tras las vacaciones. Y practicar deporte es sin duda uno de ellos.

Pero a la hora de iniciar o retomar la rutina deportiva, hay un aspecto que no solemos tener muy en cuenta: el suelo pélvico.

Hacer ejercicio es muy saludable, pero conviene tener en cuenta una serie de premisas para no dañar esta musculatura que se resiente más en las mujeres, en especial a causa de los embarazos.

Los expertos de Intimina nos dan una serie de consejos para proteger y no dañar tu suelo pélvico cuando prácticas actividad física, en especial ejercicios de resistencia.

1. No levantes objetos pesados

Levantar mucho peso debilita en gran medida la musculatura del suelo pélvico.

  • La principal función de estos músculos es sostener la zona de la vejiga, la uretra, la vagina y el recto.
  • Por eso cuando se debilita el suelo pélvico pueden haber pérdidas involuntarias de orina al toser, estornudar o reírnos.
  • También puede haber dolor durante las relaciones sexuales y en casos más graves prolapso (caída de los órganos abdominales).

Si te supone mucho esfuerzo levantar un objeto, o tienes que inclinarte conteniendo la respiración, no lo hagas porque podrías estar cargando en exceso la musculatura pélvica.

Los ejercicios que implican levantar peso del suelo como la halterofilia tampoco convienen.

2. Utiliza el core

Core significa "centro" o "núcleo" y se refiere a los músculos abdominales, lumbares, de la pelvis, los glúteos y la musculatura profunda de la columna.

Cuando hagas ejercicio de resistencia, contrae toda esta zona suavemente: evitarás lesiones y reforzarás el suelo pélvico.

Los expertos de Intimina aconsejan evitar el cinturón de halterofilia porque "al empujar la tripa contra este, resulta muy difícil contraer el suelo pélvico y casi imposible activar la musculatura abdominal interna".

3. Elige posturas de apoyo

Para reducir el impacto en la pelvis, practica los ejercicios de resistencia sentada o acostada.

  • Una buena opción es hacerlos sentada sobre una pelota de ejercicios (pelota de pilates o fitball).
  • De esta manera, además, fortaleces la musculatura de la columna y reduces la presión sobre las lumbares.
  • Usar la pelota requiere un proceso de adaptación. Te puede costar aguantar el equilibrio y al principio puedes tener más agujetas de lo habitual porque la musculatura trabaja más, pero los beneficios también son mayores.

4. No separes demasiado las piernas

Abrir demasiado las piernas cuando haces ejercicios de resistencia dificulta la estabilidad y el control de la musculatura pélvica, lo que favorece el prolapso.

  • En las mujeres, una musculatura pélvica débil puede provocar que el útero "caiga" literalmente hacia la vagina.
  • Los partos vaginales, la edad aunque no se hayan tenido hijos o el estreñimiento crónico son factores que aumentan el riesgo de prolapso.

Si a esto se suman prácticas deportivas inadecuadas, el riesgo es todavía mayor.

Sin embargo, fortalecer el suelo pélvico con ejercicios específicos como los de Kegel ayuda a revertir el problema. Es importante evitar la obesidad porque aumenta el riesgo de prolapso.

5. Fortalece de forma gradual

El ejercicio de resistencia es muy recomendable porque ayuda a crear músculo, y el músculo consume más grasa.

Pero es importante que empieces de forma gradual y siempre con resistencias ligeras. Presta atención a cómo lo haces y qué notas.

Y cuando tengas un buen dominio de la técnica aumenta gradualmente el tiempo de resistencia y el número de repeticiones. Obviamente lo ideal es contar con el asesoramiento y la supervisión de un profesional.

6. Evita los ejercicios hiperpresivos

Los abdominales clásicos como el crunch o la tijera son hiperpresivos, es decir, provocan más presión que otros ejercicios en la zona abdominal y en el suelo pélvico.

Si tu objetivo es hacer ejercicio y además quieres fortalecer el suelo pélvico, elimínalos de tu rutina y sustitúyelos por hipopresivos.

Estos últimos fortalecen igualmente la musculatura abdominal pero, además, refuerzan la pélvica.

Recuerda que los hiperpresivos están especialmente desaconsejados si sufres incontinencia urinaria o prolapso.