Legrado: qué es, cuándo se hace y para qué sirve

El legrado es una intervención quirúrgica que consiste en vaciar el contenido del interior del útero. Se puede realizar para provocar un aborto, extraer los restos de un aborto espontáneo, o para el diagnóstico o tratamiento de determinadas afecciones del útero.

Actualizado a
Dra. Laura Martínez-Vargas

Especialista en Ginecología y Obstetricia

Nuria Blasco

Periodista

Qué es un legrado, cuándo se hace y para qué
iStock by Getty Images

El legrado es una intervención quirúrgica que consiste en vaciar el contenido de dentro del útero.

El legrado obstétrico es una intervención quirúrgica que consiste en vaciar el contenido de dentro del útero y suele hacerse cuando una gestación se interrumpe al principio del embarazo y no se produce la expulsión de este contenido de forma natural o no se consigue provocar dicha expulsión con medicación.

El uso de esta cirugía cada día es menor, puesto que cada vez se optan por métodos menos agresivos para ayudar a las mujeres que se diagnostican de una gestación interrumpida.

Esta técnica tiende cada vez más a quedar como segunda opción, en caso de no producirse el aborto de forma espontánea o fallar el tratamiento médico que intenta provocar la expulsión del contenido de dentro del útero mediante contracciones.

La Dra. Laura Martínez-Vargas, ginecóloga de Ginnova Barcelona, nos cuenta cuándo debe realizarse esta intervención, cómo es su procedimiento y recuperación.

¿En qué casos de hace un legrado?

Habitualmente se realiza en casos de abortos del primer trimestre. En ocasiones, la gestación se detiene dentro de las primeras semanas de embarazo; cuando esto sucede el útero empieza a presentar contracciones (que se suelen percibir como un dolor de regla intenso) y estas llevan a expulsar el contenido gestacional, lo que se conoce como aborto espontáneo.

Hay veces que este mecanismo no se activa, de manera que el contenido del embarazo (ya sea solo el saco gestacional o incluso el embrión de pequeño tamaño) se quedan retenidos dentro del útero. Es en este segundo caso donde una de las opciones que se pueden ofrecer es la realización de un legrado.

A día de hoy se suele optar por intentar primero un tratamiento farmacológico, administrando unos comprimidos que desencadenan contracciones uterinas intentando imitar el proceso natural mediante el cual el útero acaba expulsando los restos de la gestación que han quedado retenidos.

Cuando este tratamiento, que tiene una efectividad del 70-90%, falla, o en caso de estar contraindicado por condiciones de base de la mujer, se recurre al legrado para conseguir la evacuación completa del contenido intrauterino.

También puede realizarse por otras razones. Las más comunes son para provocar un aborto o para el diagnóstico o tratamiento de determinadas afecciones del útero, como el sangrado vaginal excesivo o el cáncer de útero.

¿Qué complicaciones puede provocar un legrado?

El legrado obstétrico es una intervención quirúrgica, de modo que se realiza en quirófano y bajo anestesia. Esta puede ser de tipo regional: pinchando la espalda para dormir de cintura para abajo, similar a la de un parto; o de tipo sedación, lo que resulta más habitual: se administran fármacos para relajar y evitar el dolor consiguiendo un estado de somnolencia durante el procedimiento.

  • La intervención consiste en dilatar de forma mecánica el cérvix uterino, menos de un centímetro de diámetro, lo suficiente para poder introducir una cánula hueca de pequeño tamaño que permite aspirar todo el contenido de la cavidad uterina.

Habitualmente se guía el procedimiento por ecografía, asegurando que el útero queda bien vacío y contraído.

Todo el procedimiento no suele durar más de 15-20 minutos, aunque en casos complicados puede prolongarse durante más tiempo.

¿Cómo es la recuperación tras un legrado?

A nivel físico suele tener una buena recuperación. Se puede presentar sangrado en cantidad menor que una menstruación y algo de dolor tipo regla las primeras horas, incluso los primeros días, pero posteriormente no se suelen presentar más molestias.

Tras un legrado es recomendable evitar el uso de tampones, los baños y las relaciones sexuales durante unos días, intentando evitar el paso de microorganismos vaginales a la cavidad uterina para prevenir infecciones post quirúrgicas.

Tras dos o tres semanas no se suele presentar ningún tipo de molestia.

A nivel emocional la recuperación depende de muchos factores y hay mucha variabilidad entre las distintas mujeres y sus parejas. Un buen acompañamiento es clave para poder realizar un proceso emocional adecuado y asimilar la pérdida.

¿Qué riesgos tiene el legrado?

Los principales riesgos de la intervención son:

  • El sangrado, que se suele controlar con medicación.
  • La perforación uterina, aunque guiando el procedimiento con ecografía disminuimos la probabilidad de tener complicaciones de este tipo.
  • La infección.

También hay que tener en cuenta, que al tratarse de una intervención quirúrgica, se deben tener en cuenta los propios riesgos inherentes a todo procedimiento anestésico.

Posibles complicaciones

Lo más habitual es que un legrado transcurra sin complicaciones. Aun y así, en caso de darse complicaciones una vez pasada la intervención, lo que más hay que vigilar es una infección post quirúrgica, que se presenta con dolor abdominal y fiebre.

Si durante la intervención se produce un sangrado muy importante, lo cual tampoco es habitual, posteriormente se puede presentar sensación de cansancio y fatiga debido a la pérdida de sangre (anemia).

Otra complicación a tener en cuenta es la evacuación incompleta del contenido uterino, que puede dar sangrado de poca cantidad entre ciclos menstruales o complicarse con endometritis, que se trata de una infección de la capa que reviste la cavidad uterina por dentro.

¿Un legrado puede afectar a la fertilidad de la mujer?

En casos de legrados repetitivos pueden presentarse adherencias dentro de la cavidad uterina. Esto era más habitual cuando los legrados se realizaban rascando las paredes internas del útero con unos utensilios similares a unas cucharas metálicas con el centro hueco, llamados legras.

Al rascar de forma reiterada las paredes del útero se pueden acabar provocando heridas que al cicatrizar pueden pegar las paredes del útero entre sí. Al alterar la forma del útero por dentro y disminuir la capacidad de la cavidad uterina, la fertilidad de la mujer se ve disminuida.

Al realizar legrados de tipo aspirativos (son menos lesivos con las paredes uterinas) el riesgo es menor, y el someterse de forma puntual a este procedimiento no debe hacernos sufrir por la fertilidad futura.

El avance de la ginecología ha llevado a buscar cada vez métodos menos agresivos, de modo que el cambio a la técnica aspirativa en lugar de usar la legra, así como promover el tratamiento médico ante una gestación interrumpida, son avances enfocados a preservar la fertilidad y la salud global de la mujer.