Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Los adolescentes que no duermen bien consumen 2 kilos más de azúcar al año
iStock by Getty Images

Durante el sueño el organismo se repara del desgaste diurno, por eso es tan importante dormir bien. Pero hay una etapa en la que las horas de descanso son vitales: la adolescencia.

Los adolescentes experimentan muchos cambios en su cuerpo y el sueño es determinante para que se produzcan de forma saludable.

Sin embargo, según datos de la Academia Estadounidense de Pediatría, el 73% no duerme las 8-10 horas recomendables para su edad, y en España las cifras son similares.

Según un reciente estudio de la Universidad Brigham Young, los adolescentes que no duermen lo suficiente pueden consumir más de 2 kilos adicionales de azúcar durante el año escolar.

qué pasa si duermes poco

Hasta ahora, la falta de sueño entre los adolescentes se relacionaba con un mayor riesgo de trastornos de salud mental, bajo rendimiento académico y problemas de conducta, según han demostrado estudios anteriores.

Pero esta nueva investigación revela que la falta de sueño también aumenta el riesgo de obesidad y otras enfermedades cardiometabólicas porque los adolescentes tienen peores hábitos alimenticios cuando duermen menos.

"La reducción del sueño aumenta el riesgo de que los adolescentes coman más carbohidratos y azúcares añadidos y tomen más bebidas endulzadas con azúcar que cuando duermen una cantidad saludable", señala la Dra. Kara Duraccio, autora principal del estudio.

Detalles del estudio

La investigación a la que nos referimos se publicó recientemente en la prestigiosa revista Sleep y analizó los patrones de sueño y alimentación de casi un centenar de adolescentes en dos situaciones distintas:

  • Pasar 6 horas y media cada noche en la cama durante una semana (sueño corto).
  • Pasar 9 horas y media cada noche en la cama durante otra semana (sueño saludable).

Durante los dos periodos, los investigadores midieron la ingesta calórica, el contenido de macronutrientes, los tipos de alimentos y la carga glucémica de los alimentos consumidos por los adolescentes.

en busca de energía rápida

Al analizar los resultados del estudio, los investigadores observaron que los adolescentes que dormían poco consumían más alimentos que aumentaban rápidamente el nivel de azúcar en la sangre.

  • Es decir, comían más carbohidratos simples y azúcares añadidos o bebían más bebidas azucaradas, en comparación con la semana que tenían un sueño saludable. Y lo hacían principalmente a última hora de la noche.
  • También comían menos frutas y verduras durante todo el día, en comparación con los que tenían un sueño saludable.

"Lo interesante es que dormir menos no hizo que los adolescentes comieran más que sus compañeros que dormían más; ambos grupos consumieron aproximadamente la misma cantidad de calorías. Pero dormir menos hizo que los adolescentes consumieran más comida basura", asegura la Dra. Kara Duraccio.

"Sospechamos que los adolescentes cansados ​​buscan ráfagas rápidas de energía para seguir adelante hasta que pueden irse a la cama, por lo que buscan alimentos con alto contenido de carbohidratos y azúcares añadidos", aclara.

Dos kilos extra de azúcar

Esa búsqueda de energía rápida, noche tras noche, pasa factura:

  • Según la investigación, cuando los adolescentes dormían poco consumían 12 gramos adicionales de azúcar al día.

Y teniendo en cuenta que la mayoría de adolescentes no duermen lo suficiente durante las 180 noches de curso escolar, 12 gramos adicionales de azúcar cada día son más de 2 kilos extra al año.

Falta de sueño y obesidad

Los investigadores recuerdan que la obesidad en edad pediátrica (hasta los 15 años) es una auténtica epidemia. Y las estrategias para abordarla se centran siempre en la dieta y el ejercicio que, obviamente, son los dos pilares fundamentales.

Pero, a tenor de este estudio, dormir lo suficiente también es clave para mantener a raya el sobrepeso, y no se tiene en cuenta lo suficiente.

En España, conviven los horarios intensivos de la ESO que obligan al adolescente a madrugar con los horarios tardíos de las actividades extraescolares que los llevan a cenar tarde y, en consecuencia, a acostarse también más tarde.

Por no hablar del papel que juegan las pantallas, en especial los móviles, a esta edad que pueden provocar un fenómeno conocido como vamping tecnológico: pérdida de horas de sueño por culpa de estar frente a una pantalla.

Un riesgo cada vez mayor entre aquellos adolescentes que van a dormir con el móvil en la mano.