Alimentos que si mezclas con medicamentos reducen su eficacia

Leche, zumos, productos con mucha fibra… Los alimentos que tomas a la vez que estás tomando un medicamento pueden provocar que este pierda eficacia. Te explicamos qué alimentos es mejor no mezclar con medicamentos.

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Dr. Emilio Vargas Castrillón
Dr. Emilio Vargas Castrillón

Jefe de Servicio de Farmacología Clínica, Hospital Clínico San Carlos de Madrid

Carmen Grasa
Carmen Grasa

Periodista especializada en salud

farmacos y alimentos
Saber Vivir

Aún no hay cifras oficiales, pero los expertos sospechan que a causa de la pandemia nos hemos automedicado más; algo que se puede explicar porque somos bastante dados a ello y, además, porque apenas hemos tenido acceso a la atención primaria.

No obstante, los medicamentos que se venden sin receta no son inofensivos, como nos recuerda la Sociedad Española de Médicos de Familia y Comunitaria.

Si tomas muchos fármacos es más probable que se produzca alguna interacción entre lo que comes y tu medicación.

Los alimentos “pueden alterar el camino que recorre el medicamento desde que se empieza a absorber en el organismo hasta que va distribuyéndose y llega a las zonas donde tiene que hacer su efecto", nos describe el Dr. Emilio Vargas, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) y Jefe de Servicio de esa especialidad en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid).

  • Y no solo eso, "también pueden modificar la magnitud del efecto en esas zonas”, afirma este especialista.

Veamos en qué casos ocurre.

demasiada fibra

La fibra es esencial para la salud, pero puede interactuar con la medicación y frenar su absorción.

Las dietas ricas en fibra hacen que exista una mayor probabilidad de que el medicamento se adhiera a ella y, en consecuencia, tenga dificultades para llegar a la superficie de la mucosa gastrointestinal, donde debería absorberse.

  • "Eso da como resultado una disminución de la cantidad de fármaco que se asimila”, explica el Dr. Vargas.

Quienes consuman mucha fibra de forma continuada tienen dificultad para absorber algunos medicamentos que contienen calcio, hierro o zinc. Háblalo detenidamente con tu médico, sobre todo si ese tratamiento es de por vida.

Si te estás medicando, sé especialmente cauto con: legumbres, frambuesas, crucíferas (brócoli, coles de Bruselas, repollo), manzanas con piel, ciruelas, frutos secos, avena y cereales integrales, patata (con piel), cítricos, higos, aguacate, verduras de hoja verde, canela y alcachofa.

medicamentos y leche

No se trata de no beberla, sino de evitar tomarla a la vez que determinados fármacos.

Hay medicamentos que necesitan un entorno ácido en el estómago y la leche hace lo contrario, lo alcaliniza. Al pasar a ser menos ácido, los antibióticos (sulfamidas) y el ácido acetilsalicílico (la popular aspirina) se absorben menos.

Tomar derivados lácteos con algunos antibióticos, como las tetraciclinas o las quinolonas, hace que se formen unos compuestos que no se absorben. “Eso puede comprometer el beneficio del fármaco por infradosificación”, destaca el vicepresidente de la SEFC.

  • Lee bien la caja y el prospecto del fármaco para comprobar cuál estás tomando.

¿Y si se toma leche desnatada? Pues no evitaremos que disminuya el efecto del antibiótico. Ahora bien, los lácteos ricos en grasa tienen otro problema: las grasas hacen que el estómago se vacíe más despacio y, en consecuencia, el antibiótico tarda más en hacer efecto.

sal de mesa y sal “escondida”

Cuando se toman sales de litio (que se emplean sobre todo para tratar los trastornos bipolar y maníaco-depresivos), por ejemplo, hay que vigilar que el paciente no siga una dieta muy rica en sal.

En este caso, se produce una disminución del efecto del litio, ya que la dieta rica en sal facilita su eliminación, impidiendo que se reabsorba en los riñones”, nos aclara el Dr. Vargas.

  • Vigila si te medicas contra la hipertensión. De nuevo la sal se convierte en todo menos en un aliado porque la combinación de fármacos antihipertensivos y de mucha sal conduce a un aumento en la presión arterial.

No solo es la sal que añadimos al cocinar. Embutidos, snacks, frutos secos salados, salsas y sopas comerciales, conservas, bollería industrial… contienen mucha cantidad.

Fíjate también en las etiquetas de los productos del supermercado, incluida el agua embotellada, para ver cuánto sodio llevan.

zumos de cítricos

Son muy habituales en el desayuno, cuando solemos tomar buena parte de nuestras medicaciones.

El zumo de pomelo, por ejemplo, inhibe una enzima llamada CYP3A4. Está distribuida en varias zonas del organismo, como el hígado o el intestino delgado, y (con otras) es responsable de que asimilemos más del 50 % de los fármacos.

  • Al rebajar la actividad metabólica, el zumo de pomelo provoca un aumento de la concentración del fármaco. ¡Y en algunos casos esa concentración puede quintuplicarse!

"Esto es especialmente relevante en ancianos o en pacientes con insuficiencia hepática. Cuando estas personas toman zumo de pomelo junto a estatinas (rosuvastatina) aumenta muchísimo el riesgo de sufrir una situación seria llamada rabdomiólisis”, destaca Emilio Vargas.

La rabdomiólisis es la necrosis (muerte) del tejido muscular que provoca que se liberen en la sangre sustancias tóxicas, lo que daña los riñones.

El zumo de naranja puede afectar a los fármacos para la osteroporosis. El alendronato es un medicamento muy común que tiene como objetivo que el hueso retenga más calcio, pero combinado con zumo de naranja puede perder hasta un 60 % de su efecto.

El regaliz y la hierba de San Juan

No tomes plantas medicinales por tu cuenta si estás recibiendo cualquier tipo de tratamiento. No solo pueden dejarlo sin efecto; también pueden intoxicarte. Háblalo con tu médico.

El regaliz puede aumentar la tensión. Entre los principios activos del regaliz se encuentra un componente, el ácido glicirretínico, que es similar a la hormona que ayuda a controlar la presión arterial.

  • "Combinar esta raíz con fármacos antihipertensivos ocasiona una disminución del efecto de ese medicamento”, advierte el Dr. Vargas.

La hierba de San Juan (o hipérico), que se emplea con gran frecuencia por personas con estados bajos de ánimo o depresión, ha dado lugar a interacciones graves con medicamentos empleados tras un trasplante para evitar el rechazo (ciclosporina), porque reduce su efecto.

  • También puede hacer que no asimilemos bien fármacos utilizados en enfermedades autoinmunes y hasta que pierdan efectividad los anticonceptivos orales.

¿qué pasa con la soja?

Los productos que contienen soja tienen propiedades similares a los estrógenos (hormona sexual femenina).

  • “Frena” enzimas necesarias para metabolizar fármacos como el tamoxifeno(contra el cáncer de mama). Además, podría afectar a su eficacia, aunque en esto los resultados de los estudios no son aún concluyentes.
  • No se recomienda su consumo si se padece hipotiroidismo, porque la soja puede provocar que no asimilemos correctamente los medicamentos para regular la función tiroidea. Si la soja forma parte de tu dieta, consulta con el médico.
  • Los derivados fermentados de la soja, como el tofu, el miso o la salsa de soja, no son recomendables si tomamos antidepresivos tipo IMAO, porque pueden hacer que nos suba la tensión.

con qué los PUEDEs MEZCLAR

Agua, la primera opción. Es importante seguir las indicaciones del médico y del prospecto del fármaco. Si no especifica nada, mejor con agua.

¿El alcohol afecta? Puede modificar el efecto de un medicamento, potenciándolo o disminuyéndolo.

Otro tipo de interacción se produce por el bloqueo de la metabolización del alcohol, que potencia los efectos tóxicos de una sustancia (acetaldehído) que al acumularse provoca: sudoración, rubor, náuseas, vómitos, dolor abdominal y cefalea. En casos graves, caída de la presión arterial y alteraciones del ritmo cardíaco.

¿Y el café? Se recomienda que tras tomar estiripentol, un antiepiléptico, no se beba porque puede provocar toxicidad. Tampoco si tomamos ciprofloxacino, clozapina o bupropion.