1 / 9 Frutos secos, principales causantes

La mayoría de los frutos secos tienen el "tamaño ideal" para provocar un atragantamientos en los niños. Los cacahuetes representan un porcentaje muy elevado, pero también las almendras, los pistachos y las avellanas.

  • Estos atragantamientos suelen suceder en niños menores de 3 o 4 años. Así que, mejor evitar que los coman hasta que sean un poco más mayores.

2 / 9 Cuidado con las galletas

En el caso de las galletas, sobre todo las duras, el problema es que pueden absorber su saliva y se forme una bola compacta que bloquee su tráquea impidiéndole respirar.

  • Una buena idea es darle la galleta en trozos muy pequeños y siempre delante de ti.

3 / 9 Las uvas y manzanas

Por su forma y tamaño, las uvas son una de las frutas más peligrosas en manos de un niño. Evitarlas cuando aún son pequeños es la mejor opción.

  • También las manzanas suelen causar problemas, pero esta vez debido a que para ellos son demasiado duras y resulta difícil masticarlas y tragarlas.

4 / 9 Salchichas y perros calientes

No son pocos los casos de atragantamiento por culpa de los perritos calientes. Y es que su tamaño y forma cilíndrica hacen de este alimento un peligro para los más pequeños.

  • Pueden atascar la faringe provocando el ahogamiento. Es importante que las salchichas se corten de forma transversal, a lo largo, y nunca en rodajas.

5 / 9 Las cerezas y aceitunas

En estos casos, entra en juego un elemento extra que aumenta el riesgo de atragantamiento: el hueso que tienen algunos alimentos como las cerezas o las aceitunas.

  • Las cerezas les encantan a los niños pero sus huesos redondos suponen un gran riesgo.

6 / 9 Algunas golosinas

Este tipo de dulces no solo es un capricho desaconsejable desde el punto de vista nutricional, también constituye un claro riesgo de atragantamiento y asfixia para los niños

  • Los caramelos duros y las piruletas, así como los blandos como las nubes pueden crear un tapón en su vía aérea. En los chicles el problema es que se peguen en las vías respiratorias y sea complicado desplazarlos o extraerlos.

7 / 9 El pescado con espinas

Los beneficios del pescado para la salud son incontables. El problema es que la mayoría tienen espinas, las cuales pueden ser un peligro para los más pequeños, ya que todavía no están acostumbrados a sacarlas mientras comen.

  • Si quieres que tu hijo coma pescado sin riesgos, elimina siempre las espinas antes de ofrecérselo.

8 / 9 Las clásicas palomitas de maíz

Ver una película en el cine o en el sofá de casa junto a una fuente de palomitas es una costumbre muy común, que gusta tanto a niños como adultos. Sin embargo, para los más pequeños puede resultar peligroso si una palomita se queda alojada en la tráquea y no le deja respirar.

  • Lo mejor es extremar las precauciones con menores de 4 años que es cuando más se producen estos sustos, y para ello, sería preferible optar por otro pica-pica menos arriesgado.

9 / 9 El jamón serrano

Es otro de los alimentos con mayor riesgo para los niños. Su textura hace que les resulte demasiado difícil masticarlo.

  • Puedes dárselo cortado en trocitos pequeños y sin grasa para evitar riesgos innecesarios.

En caso de emergencia

Uno de los miedos más habituales de los padres es que sus hijos pequeños se lleven algún objeto a la boca, se lo traguen y se produzca un ahogamiento por obstrucción. Ahora bien, el peligro no está solo en los juguetes o en los enseres de la casa, también algunos alimentos pueden constituir un riesgo potencial de atragantamiento.

Relacionado con este artículo

En la galería que acabas de ver hemos recogido algunos de los alimentos que con más frecuencia provocan atragantamientos infantiles.

  • Cuando el niño da muestras de que no puede tragar debemos actuar rápidamente. Si está consciente, llama a emergencias y mientras, colócalo de pie e inclinado, con la cabeza más baja que el cuerpo. Pasa una mano por sus axilas para sujetar su pecho y con la otra mano dale hasta 5 golpes con la parte inferior de la palma de la mano en la parte alta de la espalda entre sus omoplatos.
  • Si no ha conseguido expulsar el cuerpo extraño, hay que iniciar las compresiones abdominales o maniobra de Heimlich, hasta 5 veces. Esta maniobra consiste en colocarse detrás del niño y rodearle la cintura con los brazos. Cerrar una mano y colocar el nudillo del pulgar por encima del ombligo, a nivel de la boca del estómago, entre el ombligo y el tórax. Cógete el puño con la otra mano y realiza una fuerte presión hacia dentro y hacia arriba, lo que provocará un aumento de la presión en el tórax, obligando a salir al aire que queda dentro de los pulmones, arrastrando el cuerpo extraño. Se debe seguir con la maniobra hasta la llegada de ayuda o hasta la pérdida de conocimiento.
  • En el caso de que el niño esté inconsciente, pide ayuda a emergencias inmediatamente. Mientras llega la ayuda médica, realiza 30 compresiones torácicas, seguidas de dos insuflaciones de aire en la boca del niño hasta la recuperación.

Cómo actuar con un lactante

  • En primer lugar, llama a emergencias.
  • Si está inconsciente, la maniobra de Heimlich no es una técnica adecuada para realizar en un lactante o menor de un año, por el riesgo de ocasionarle lesiones en las vísceras abdominales. Antes de la llegada del personal sanitario o la recuperación de la respiración, realiza 30 compresiones torácicas seguidas de 2 insuflaciones.
  • Si el lactante está consciente, coloca al lactante boca abajo sobre el antebrazo, con la cabeza más baja que el cuerpo. Sujeta con la mano la barbilla del lactante y coloca un dedo en su labio inferior para que la boca permanezca abierta y sentir si sale el cuerpo extraño.
  • Con la otra mano, dale hasta 5 golpes en la espalda entre los omoplatos. Si no hay expulsión del cuerpo extraño, es necesario dar la vuelta al lactante y colocarlo sobre el antebrazo mirando hacia arriba y aguantando el cuello con la mano.
  • También puedes colocarle sobre una superficie dura. Aplica hasta 5 compresiones torácicas con los dedos de la mano en posición vertical en el centro del pecho, un poco más abajo de una línea imaginaria trazada entre los dos pezones.
  • Repite todo el ciclo completo hasta la recuperación y hasta la llegada de ayuda o pérdida de conocimiento.

Tags relacionados