Diana Llorens

Periodista

¿Los antidepresivos ayudan a reducir el dolor de espalda crónico y el provocado por la artrosis?
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El dolor de espalda y el provocado por la artrosis afecta a millones de personas en todo el mundo y repercute de forma importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren, incluso puede llegar a causar discapacidad.

Cuando los fármacos para aliviar el dolor no mejoran los síntomas, a algunos pacientes se les recetan antidepresivos para reducirlo.

Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Sidney (Australia) indica que su efecto es muy bajo en estos pacientes.

Tratamiento para el dolor

La artrosis es un problema degenerativo que consiste en la destrucción del cartílago articular, que sirve de amortiguador entre los huesos de una articulación”, explica la Dra. Vanesa Hernández Hernández, reumatóloga del Hospital Universitario de Canarias y miembro de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Es más frecuente en las personas mayores y en quienes sufren traumatismos de repetición, es decir, movimientos que realizamos de forma muy frecuente, ya sea a causa de la actividad laboral o de actividades deportivas o de ocio.

La artrosis es más común en la columna cervical y lumbar, siendo una de las principales causantes del dolor de espalda crónico”, indica la doctora.

Hay diversos factores que favorecen la aparición de dolor de espalda como la obesidad, el sedentarismo, las posturas mantenidas o el mal manejo de pesos, entre otras.

El mejor tratamiento suele ser el preventivo, para atenuar la degeneración propia de la edad”, subraya.

Las principales medidas de prevención consisten en:

  • Evitar el sobrepeso.
  • Realizar ejercicio de forma regular que permita mantener la tonificación de la musculatura alrededor del abdomen.
  • Medidas posturales como el uso de sillas ergonómicas.
  • Manipular pesos correctamente.
  • Mantenerse correctamente erguido.

Sin embargo, cuando el dolor de espalda está cronificado, además del ejercicio puede necesitarse medicación.

En general se recomienda el uso de analgésicos (tipo paracetamol o tramadol) para el tratamiento del dolor crónico. Los antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno, celecoxib, etoricoxib…) se utilizarán durante periodos cortos o de mayor inflamación, sobre todo al inicio del dolor”, señala la doctora.

¿Antidepresivos en el tratamiento del dolor?

Cuando los analgésicos no son capaces de paliar el dolor, puede ser necesario utilizar otros fármacos como los antidepresivos.

La idea es que la combinación del antidepresivo aumente el efecto del analgésico, al actuar sobre el sistema nervioso central. Esta combinación tiene especial interés en pacientes en los que hay dolor lumbar con componente de contractura muscular, explica la Dra. Hernández.

De hecho, muchas guías clínicas recomiendan los antidepresivos para el tratamiento del dolor crónico de espalda y la artrosis de rodilla o cadera.

¿Son eficaces para aliviar el dolor?

Sin embargo, un estudio llevado a cabo por investigadores australianos sugiere que su uso no siempre reduce el dolor en las personas con dolor de espalda o artrosis.

Después de analizar diversos estudios sobre la eficacia de los antidepresivos en este tipo de dolor con más de 5000 pacientes, los investigadores llegaron a la conclusión de que en las personas con dolor de espalda el efecto es mínimo, mientras que no se puede descartar un beneficio (aunque sea pequeño) en quienes tienen artrosis.

  • Los resultados mostraron que los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) reducían ligeramente el dolor de espalda después de tres meses, pero el efecto era tan pequeño que era poco probable que la mayoría de pacientes lo consideraran relevante.
  • En relación con la artrosis, en cambio, encontraron un efecto ligeramente más fuerte de los IRSN sobre el dolor después de tres meses y no se puede descartar que algunos pacientes los consideren relevantes.

De acuerdo con la Dra. Hernández, “la eficacia de los antidepresivos es variable según los distintos estudios, pudiendo llegar a moderada. Y su efecto aumenta cuando se combina con otras medidas generales como: ejercicio específico y sin impacto, como la natación, los ejercicios de estiramiento, el pilates; el control del peso y otras medidas de higiene postural”, indica la Dra. Hernández.

Cada paciente debe ser evaluado de forma individualizada para determinar la causa del dolor y así poder instaurar el tratamiento más adecuado”, subraya.