1 / 7 Mejora la reserva cognitiva

No son pocos los estudios que demuestran que el hábito de la lectura fortalece las conexiones neuronales y mejora la reserva cognitiva (resistencia de la mente a las lesiones y el deterioro).

  • Aunque ser lector habitual no nos va a hacer inmunes a las enfermedades degenerativas, lo que sí conseguiremos es que el deterioro sea más lento.

2 / 7 Favorece el descanso

Adquirir la costumbre de coger un libro y leer un rato en la cama al cabo de un tiempo se convierte en una señal que nuestra mente interpreta como el indicativo de que ha llegado el momento de relajarse y dormir.

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  • Un estudio realizado por un equipo de investigación de la escuela médica de Harvard (Estados Unidos) revela que las personas que utilizan libros electrónicos tardan más en dormir, lo cual deriva en una peor calidad del sueño.

3 / 7 Reduce el estrés

El ejercicio de la lectura suele traer consigo la creación de momentos de relajación en el que nuestra mente se calma. Al relajarnos, reducimos los niveles de cortisol, hormona que se libera con el estrés.

  • Un estudio llevado a cabo por la Universidad británica de Sussex concluyó que la lectura puede llegar a reducir los niveles de estrés hasta en un 68%.

4 / 7 Combate la depresión

Las novelas y la poesía pueden guardar en su interior un valioso poder terapéutico. Si se eligen las lecturas adecuadas pueden servir como crecimiento personal, sobre todo los que favorecen la identificación con un personaje o una situación concreta.

  • La sede de School of Life, en Londres, ofrece biblioterapia en sesiones individuales y grupales para ayudar a las personas a enfrentarse con los retos emocionales de la vida diaria.

5 / 7 Mejora las relaciones personales

Un estudio estadounidense publicado en la revista Science revela que leer ficción mejora las habilidades sociales. Esto se debe a que este tipo de literatura permite apreciar el mundo desde otros puntos de vista e identificarse con los personajes, lo que afecta positivamente al desarrollo de las habilidades sociales.

  • Las personas que leen ficción son más empáticos en comparación con los que leen no ficción o no leen nada.

6 / 7 Aumenta la memoria

Un estudio reciente de la Universidad de Waterloo (Canadá) probó cuatro métodos para aprender la información escrita: la lectura silenciosa, escuchar a otra persona leer, escuchar una grabación de uno mismo leyendo y leer en voz alta en tiempo real.

  • Los resultados de las pruebas mostraron que la lectura en voz alta para sí mismo dio como resultado el mejor recuerdo.

7 / 7 Alarga la vida

Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE.UU.) afirma que los que leen viven más años. El trabajo ha sido publicado en la revista Social Science & Medicine.

  • Sin hacer distinción entre libros físicos y libros electrónicos, los investigadores descubrieron que los que leían libros viven un promedio de dos años más que aquellos que no tienen este buen hábito.

Actualizado a

Un hábito que vale la pena adoptar

Según un informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 35% de los españoles encuestados no lee “casi nunca” o “nunca”. Ahora bien, la misma encuesta da como resultado que un 65% lee al menos “alguna vez al trimestre”, así como un 29,3% afirma hacerlo “todos o casi todos los días”.

Un hábito que bien merece la pena adquirir no solo por ser un magnífico entretenimiento, si no también por ser una inagotable fuente de beneficios para nuestra salud mental.

En la galería de este artículo hemos recogido algunas de las propiedades más sobresalientes para sigas disfrutando de la lectura, pero a partir de ahora siendo más consciente de lo mucho que este hábito hace por tu salud.

¿Es mejor leer en pantalla o en papel?

La respuesta no está clara. Hace un tiempo, cuando la lectura en soporte digital irrumpía en la sociedad como un fenómeno absolutamente novedoso, la mayoría de los lectores la calificaba como algo incómodo reservado para informaciones cortas y de fácil comprensión, prefiriendo los textos impresos en papel sobre todo cuando la información requería poner atención o el objetivo final era un análisis profundo del tema que trataba.

  • Sin embargo, a medida que han ido emergiendo las nuevas generaciones "nativas digitales", la tendencia ha ido cambiando ganando terreno la lectura digital. Y es que, en general, a nuestro cerebro, aunque se adapta, le resulta más complicado acomodarse a una situación nueva (pasar del papel a la pantalla) que aprender de cero un nuevo proceso (lectura digital).

  • Prueba de ello son trabajos como el que realizó en 2012 del "British Journal of Educational Tecnolog" en el que no hallaron diferencias significativas entre universitarios que leían un texto de 600 palabras en formato digital o impreso.

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Por Eva Carnero