Cuándo es el cambio de hora de invierno en España y cómo puede afectar a la salud

El cambio de hora de invierno en España tendrá lugar en la madrugada del sábado 29 de octubre de 2022. A las 3:00 de la madrugada del sábado al domingo habrá que poner el reloj a las 2:00 horas. Te contamos los efectos de este cambio de hora en la salud.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

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El cambio de hora de invierno puede provocar problemas de insomnio y mayor sensación de fatiga.

Un año más llega el momento del cambio de hora de invierno. En la madrugada que va del 29 al 30 de octubre de 2022, cuando sean las 3:00 de la madrugada habrá que poner el reloj a las 2:00 horas (hora peninsular). Ese día tendrá 25 horas en lugar de 24. Dormiremos una hora más. Y a partir del día 30 de octubre amanecerá antes, pero también oscurecerá más temprano y nos iremos adentrando en la senda del invierno.

Por qué se hace el cambio de hora de invierno

El cambio de hora en invierno y en verano se hace para ajustar el horario laboral a las horas de luz solar, pero es una medida que lleva décadas generando polémica.

El Parlamento Europeo estudió los efectos que tiene para la salud y la conveniencia de seguir manteniendo o no estos cambios horarios. Finalmente los estados miembros de la Unión Europea aprobaron el fin del cambio de hora para el año 2021 pero la medida sigue sin aplicarse. Si algún día llega a hacerse realidad, en España probablemente nos quedemos con el horario de invierno, ya que en verano anochece muy tarde, sobre todo en zonas como Galicia.

Cómo afecta a la salud el cambio de hora

Aunque los parlamentarios europeos reconocen que no hay estudios concluyentes sobre la repercusión de estos cambios de hora en la salud, afirman que sí hay suficientes indicios como para investigarlo a fondo y revisar esta medida.

Los especialistas en Medicina Preventiva y Unidades del Sueño, por su parte, explican que en la mayoría de los casos se trata de trastornos que suelen pasar al cabo de unos 3-4 días, aunque a partir de los 50 años las personas pueden necesitar algún día más para adaptarse.

Los niños, las personas mayores, las que sufren insomnio y los enfermos suelen ser los más afectados, ya que para ellos los cambios en sus rutinas de comidas y sueño sí que pueden tener una mayor repercusión. En cualquier caso, diferentes estudios asocian los cambios de hora con las siguientes alteraciones:

  • Trastornos del sueño, insomnio, somnolencia diurna. El cambio de horario puede afectar a la producción de melatonina, una hormona fundamental en la regulación de los ciclos de vigilia y sueño en función de la luz solar.
  • Mayor cansancio y fatiga, lo que puede provocar nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, problemas de concentración y menor productividad en el trabajo.
  • ¿Más riesgo de infarto? Aunque los expertos matizan que se deben realizar más estudios, una investigación de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE. UU.) sostiene que la probabilidad de sufrir un infarto es un 10% mayor en los dos días siguientes al cambio de hora en marzo, cuando se adelantan los relojes, en las personas que tienen factores de riesgo cardiovascular. En cambio, con el ajuste de hora de octubre, el riesgo disminuye.
  • Las personas que sufren depresión, ansiedad, cefaleas, migrañas o algunas enfermedades neurológicas pueden sufrir un empeoramiento de su estado. Aunque suele ser temporal, conviene que consulten al médico si otros años ha sido acentuado.

¿Qué cambio de hora es peor: el de invierno o el de verano?

El cambio al horario de verano es más brusco que el de finales de octubre, ya que "perdemos" una hora de sueño y nos cuesta más adaptarnos a avanzar una hora. Los expertos lo comparan con el jet lag, trastorno causado por un viaje largo en avión en el que se producen grandes cambios horarios:

Cuando viajamos hacia Estados Unidos, por ejemplo, "ganamos" horas, ya que allí es más temprano así que al llegar atrasamos nuestro reloj.

Pero si vamos a Japón o Australia, las "perdemos", porque en el Este amanece antes y, por lo tanto, es más tarde.

Los dos viajes producen jet lag, pero cuesta más adaptarse al de Japón (que sería similar al cambio de hora de marzo, en el que adelantamos una hora).

Otros especialistas, en cambio, lo explican de la siguiente manera: el ritmo circadiano humano, el reloj interno que regula la mayoría de las funciones del organismo, dura en realidad algo más de 24 horas. Por esta razón, se adapta mejor a un día de 25 horas (cambio de octubre) que de 23 horas (marzo).