caricias efecto analgesico

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caricias efecto analgesico

Cuando de pequeños nos dábamos un golpe, nuestras madres rápidamente nos acariciaban y colocaban suavemente su mano sobre la zona dolorida. Un gesto que conseguía aliviarnos y que, sin duda, repiten hoy en día todas las madres.

Las muestras instintivas de cariño pueden ser terapéuticas

Lo mismo sucede entre adultos. ¿Quién no ha estado junto a la cama de algún familiar enfermo o recién operado y le ha cogido de la mano? Pero lo que hasta ahora siempre hemos hecho de forma instintiva podría tener en realidad un efecto terapéutico que iría más allá de la voluntad de transmitir nuestro cariño y apoyo. La ciencia ha demostrado que las caricias tienen un poder analgésico real.

LOS beneficios de "tocarnos más"

Diversos estudios ya han demostrado que el roce afectivo puede aportar muchos beneficios para la salud. Estos son algunos de los más relevantes:

  • El contacto físico con las personas que amamos contribuye a controlar la presión arterial y reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, según investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE. UU.).
  • Recibir abrazos ayuda a combatir el estrés, a aliviar los síntomas de enfermedades leves y a reducir el riesgo de contagio de resfriados, según un trabajo de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (EE. UU.).
  • Otra investigación publicada en el "American Journal of Psychiatry" comprobó que las caricias incrementan los niveles de hormonas como la oxitocina, responsable de que nos sintamos más alegres y felices, lo que ayuda a combatir trastornos como estrés o depresión.
  • El contacto piel-con-piel entre madre e hijo favorece el desarrollo de los bebés prematuros. Varias investigaciones realizadas en las últimas décadas han comprobado que les proporciona confort y bienestar emocional y que beneficia el futuro desarrollo de sus capacidades cognitivas a lo largo de la infancia.
  • Los especialistas también han podido constatar que las caricias y los masajes en la manos contribuyen a calmar a los pacientes de alzhéimer, sobre todo cuando la enfermedad está avanzada.

el dolor disminuye

Una reciente investigación ha comprobado todo esto ahora con parejas sentimentales. Pero anteriores trabajos científicos ya habían visto los beneficios del contacto físico también en otro tipo de relaciones.

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Lo que propició este último estudio, realizado por la Universidad de Colorado en Boulder (EE. UU.) y publicado por "Scientific Reports", fue una experiencia personal de uno de los investigadores. El doctor Pavel Goldstein, del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Afectiva de este centro universitario, tuvo la idea a raíz del nacimiento de su hija.

"Cuando mi mujer se puso de parto sufrió fuertes dolores. Yo estaba a su lado y lo único que podía hacer era cogerle la mano. Y el dolor, según ella, disminuyó. Entonces decidí que tenía que investigar en el laboratorio si el contacto físico era capaz realmente de reducir el dolor y por qué", explica Goldstein.

Así se demostró

Para ello, reunieron a 22 parejas heterosexuales de entre 23 y 32 años que llevaban bastante tiempo de relación. A todos se les monitorizó constantes como el ritmo cardiaco y la respiración.

No es lo mismo estar solo cerca de alguien que mantener un contacto

A los hombres se les asignó el papel de "observadores", como sucede en las salas de parto. Y las parejas fueron divididas en tres grupos: en uno el hombre permanecía en la habitación de al lado; en otro, estaba sentado junto a la mujer pero sin tocarla; en el último, sentado junto a ella y dándole la mano.

A las mujeres se les provocó un dolor leve en el antebrazo durante 2 minutos. Y los resultados fueron estos: las jóvenes que estuvieron cogidas de la mano de sus parejas fueron las únicas que experimentaron una notable reducción del dolor.

Los organismos de una pareja se sincronizan

Antes de inducir el dolor a las mujeres, los científicos observaron que en las parejas que permanecían en la misma habitación se producía una sincronización de sus constantes (respiración, latidos, etc.), aunque no estuvieran cogidos de la mano. Cosa que no pasaba en las parejas que estaban en habitaciones separadas.

Sin embargo, cuando el dolor empezó, esta sincronización fisiológica entre el hombre y la mujer se interrumpió en el caso de los que no se tocaban. Por el contrario, la sincronización permaneció pese al dolor en aquellas parejas que mantuvieron sus manos enlazadas.

La respiración y los latidos de ambos se "acoplan" al darse la mano

Los autores del estudio creen que esta sincronización que proporciona el contacto con la persona querida es la responsable de que el dolor disminuya. Y confían en que el hallazgo abra la puerta a más investigaciones sobre el papel analgésico que podría jugar el tacto en futuros tratamientos del dolor que sirvieran de alternativa a fármacos como los opioides.

Claro que, según los científicos, cualquier contacto no proporciona el mismo beneficio: "Cuanto más empática era la pareja, mayor fue el efecto analgésico y más alta la sincronización entre ambos". El nivel de empatía del hombre hacia la mujer se había medido previamente en cada pareja mediante diferentes test.

Todo parte del cerebro

Aunque Goldstein insiste en que hacen falta más investigaciones, considera que la "sincronización interpersonal" podría tener este papel analgésico al afectar a un área del cerebro llamada córtex del cíngulo anterior.

Esta zona de la corteza cerebral está asociada a funciones tan variadas como regular la respiración, la presión arterial o el ritmo cardiaco, pero también a la percepción del dolor y de emociones como la empatía.

Una zona del córtex regula dolor, emociones, respiración y ritmo cardiaco

Los investigadores quieren comprobar ahora si el contacto físico produce el mismo efecto cuando es el hombre el que experimenta el dolor y la mujer la que le sostiene la mano, o incluso en parejas del mismo sexo.