SONAMBULISMO

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SONAMBULISMO

El sonambulismo es un trastorno del sueño que despierta tanto curiosidad como inquietud por el extraño comportamiento que adopta quien lo sufre. En la mayoría de los casos ocurre durante la infancia y suele desaparecer por si solo al llegar a la pubertad. Solo un 3% de la población adulta lo padece y es más frecuente en varones.

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El sonámbulo puede levantarse de la cama, caminar, hablar e incluso realizar actos cotidianos simples mientras está dormido, con los ojos abiertos, pero sin posibilidad de que otra persona pueda comunicarse con él pues su estado, en realidad, es de inconsciencia.

Así actúa un sonámbulo

El sonambulismo es una conducta anormal que aparece durante el sueño profundo, preferentemente en la primera mitad de la noche, aunque no tiene por qué ser a diario. Los episodios suelen durar menos de 10 minutos, aunque en algunos casos, duran más tiempo.

En casos leves, el sonámbulo se limita a hacer cosas sencillas, como sentarse en la cama, levantarse, tocar la ropa o los objetos cercanos... Sin embargo, hay quien se orina, sale de la habitación, mueve los muebles, se viste e, incluso, abandona el domicilio.

Suele decir frases inconexas, tiene los ojos abiertos y una expresión ausente

Cuando habla, suele decir frases sin sentido y, aunque tiene los ojos abiertos, tiene una mirada perdida y su expresión facial permanece ausente.

Debido a su estado, la persona no es consciente de sus actos ni recuerda nada de lo ocurrido, y suele volver a la cama por inciativa propia, aunquen en ocasiones puede quedarse dormida en lugares diferentes.

Qué lo causa y cómo se descubre

Es hereditario en un 80% de los casos. Durante la infancia puede deberse a una inmadurez del desarrollo cerebral, por lo que en muchos casos suele desaparecer con la edad. Solo la mitad de los adultos que en su niñez fueron sonámbulos lo siguen siendo.

El sonámbulo no es conciente de sus actos y no recuerda nada de lo ocurrido

En los adultos, el sonambulismo se relaciona con:

  • La privación de sueño.
  • La fatiga.
  • La ansiedad y el estrés.
  • El alcoholismo.
  • La toma de determinados medicamentos.
  • Afecciones como las convulsiones.
  • Trastornos psiquiátricos.

El sonámbulo posee un nivel de alerta suficiente para evitar obstáculos, pero no para ser consciente de lo que hace. Por lo tanto, este trastorno lo detectan quienes conviven con él.

Su aparición se puede prevenir

No existe cura para el sonambulismo, pero que aparezca se puede prevenir en gran medida siguiendo estas pautas:

  1. Intenta dormir bien. No descansar lo suficiente provoca que la fase profunda del sueño lo sea aún más, favoreciendo el sonambulismo. A veces basta con seguir unos buenos hábitos de sueño para aliviar el problema, es decir, dormir unas 8 horas y en horarios regulares.
  2. Evita los excitantes como el té, el café, las bebidas energéticas...
  3. También evita realizar deporte intenso 3 horas antes de acostarte porque te activa.
  4. Adopta rutinas relajantes antes de dormir para combatir el estrés, que es otro factor desencadenante.
  5. No te automediques con fármacos para dormir, ya que pueden generar el efecto contrario y provocar más episodios de sonambulismo.
  6. Y controla la fiebre, que también favorece este trastorno.

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Mitos a desterrar sobre el sonambulismo

  • No es peligroso ser sonámbulo. Sí existe peligro de hacerse daño durante los episodios de sonambulismo porque la persona no es consciente de sus actos y puede, por ejemplo, darse algún golpe o caerse por una escalera. Por eso hay que eliminar los objetos de la habitación que puedan resultar peligrosos, cerrar la puerta de casa con llave, evitar dormir en literas... Es útil poner un aviso sonoro (como una campanilla en la puerta) que alerte a quienes vivan con el afectado si este sale de su cuarto.

Poner una campanilla en la puerta es útil para saber si el sonámbulo sale de la habitación

  • No hay que despertarlo. Nada más lejos de la realidad, incluso a veces hay que hacerlo para evitar que se haga daño. Y no siempre es fácil porque el sonámbulo está en una fase de sueño profundo. Cuando se le despierta, hay que saber que la persona se va a encontrar desorientada y confundida durante un breve espacio de tiempo. Si no hay peligro, basta con acompañarlo a la cama.
  • Es una enfermedad grave. En absoluto. Y tampoco es un trastorno psiquiátrico. Pero si las crisis suceden varias veces en la noche o afectan a la calidad de vida del que lo sufre, debe consultarse con el médico.