Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Las 5 infecciones más comunes que puedes coger en la piscina
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El calor y la humedad son dos condiciones ideales para la proliferación de todo tipo de patógenos. Y si hay un lugar donde se crean estas condiciones y los gérmenes están como en un hotel de cinco estrellas es en las piscinas.

Según alertan expertos de Dosfarma, las personas que acuden a piscinas con frecuencia tienen hasta un 50% más riesgo de sufrir una infección causada por hongos o bacterias. Algunas afectan más a mujeres o niños, pero todos los bañistas deberían tomar precauciones para evitarlas.

"Las piscinas son el escenario perfecto para la proliferación de virus, bacterias y hongos. Algo tan sencillo como utilizar chanclas al ir a bañarnos o secar muy bien los oídos de los más pequeños pueden ser la clave para evitar una infección este verano", afirma Amanda Dutruc, farmacéutica de DosFarma.

Es cierto que no acostumbran a ser infecciones graves, pero pueden llegar a ser muy molestas y siempre existe el riesgo de que se compliquen.

Los especialistas de DosFarma nos recuerdan las 5 infecciones más comunes que pueden cogerse en las piscinas y qué precauciones debemos tomar.

1. Cistitis

La cistitis o infección de orina se produce por la acumulación de bacterias en la vejiga. La bacteria E. coli es la responsable del 75% de las cistitis en España.

Aunque también puede ocurrir en hombres, esta infección es mucho más común en mujeres jóvenes.

  • Esta bacteria vive en el intestino y puede llegar hasta la vejiga pasando por la vagina y la uretra. Lo normal es que sea eliminada por el flujo vaginal y las propiedades antibacterianas de la orina, pero si no es así, se adhiere a la vejiga y la inflama.
  • La anatomía de la mujer (uretra muy corta y cercana al orificio anal) favorece el paso de gérmenes a la vejiga, provocando la infección de orina.

Las cistitis no son patrimonio del verano. Pueden ocurrir durante todo el año por uso de ropa muy ajustada, higiene íntima deficiente, relaciones sexuales frecuentes...

Sin embargo, en verano los cambios bruscos de temperatura, la deshidratación o pasar tiempo con el bañador mojado aumentan el riesgo.

Los síntomas que provoca son ganas constantes de orinar y dolor o escozor al hacerlo. También puede aparecer sangre en la orina y fiebre.

2. Candidiasis

Tres de cada cuatro mujeres han sufrido alguna vez en su vida esta infección provocada por una familia de hongos del género Candida.

  • Estos hongos están en la vagina de forma natural y ciertas bacterias los mantienen controlados, pero si se desequilibra la flora vaginal, las cándidas puede proliferar de forma excesiva.
  • Por eso tomar antibióticos (desequilibran tanto la flora vaginal como intestinal) es una de las principales causas de candidiasis.
  • Una diabetes mal controlada, un sistema inmunitario débil o el aumento de los estrógenos por el embarazo o los anticonceptivos también son factores que la favorecen.
  • En verano, pasar tiempo con el bañador mojado altera el equilibrio entre los hongos y las bacterias de la vagina aumentando la población de los primeros. Por eso son más frecuentes los casos de candidiasis. Esta infección provoca picor y irritación en la vagina, y flujo espeso y grumoso.

3. Pie de atleta

La humedad y el calor de las piscinas disparan las infecciones por hongos en la piel, sobre todo en los pies.

  • La más frecuente es el pie de atleta, causada normalmente por los hongos Trichophyton, y que afecta sobre todo a la piel de entre los dedos del pie.
  • Proliferan más en verano no solo porque sudamos más y hay más humedad en los pies, sino por caminar descalzos por piscinas y duchas públicas.

El pie de atleta provoca picor, enrojecimiento y grietas en la piel. Si no se trata correctamente puede derivar en onicomicosis (infección de hongos que afecta a las uñas).

4. Conjuntivitis

Se trata de una inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre el párpado y el globo ocular, provocada por una bacteria o un virus.

  • Un gesto tan habitual como tocarnos los ojos al salir de la piscina puede hacer que los patógenos del agua pasen directamente al ojo.
  • La conjuntivitis también puede aparecer por irritación ya que el cloro de la piscina puede inflamar la conjuntiva.

Picor, sensación de arena en los ojos o lagrimeo son las señales habituales. Si es solo una irritación puede solucionarse con suero fisiológico, pero si hay infección hay que acudir al oftalmólogo para administrar el tratamiento adecuado.

5. Otitis externa

Es el tipo otitis más habitual a causa de los gérmenes del agua de las piscinas. Se trata de la inflamación del canal auditivo externo y está causada normalmente por un tipo de bacterias, las Pseudomonas.

Son más frecuentes en niños porque sus conductos auditivos son más cortos y se obstruyen fácilmente.

  • Las otitis externas se disparan en verano porque la humedad y el agua penetran en el oído, dejando los patógenos dentro del conducto auditivo.
  • También pueden aparecer por alergias, eccemas o por usar bastoncillos de algodón. Estos últimos provocan pequeñas lesiones que facilitan la entrada de microorganismos.

Si la otitis no se trata, la infección puede aumentar y el dolor se intensifica. El canal auditivo puede llegar a bloquearse, afectando a la audición.

Cómo prevenir las infecciones en la piscina

Los expertos de DosFarma recomiendan los siguiente consejos para evitar las infecciones en verano:

  • No te quedes con el bañador mojado. Ponte ropa seca para que no se acumule humedad en la zona íntima. Este gesto evitará las proliferación de patógenos causantes de la candidiasis o la cistitis.
  • Hidrátate bien. La deshidratación es un factor de riesgo para la cistitis, por lo que nunca debe faltar agua en tu bolsa de la piscina.
  • Toma arándano rojo. Es antibacteriano y ayuda a prevenir la cistitis. Si tienes tendencia a sufrir infecciones de orina, los suplementos de arándano rojo reforzarán las defensas contra esta infección en la época estival.
  • Evita el alcohol. Favorece la deshidratación ya que afecta a la producción de la hormona antidiurética, encargada de que los riñones absorban agua. Al beber alcohol orinamos más y nos deshidratamos antes, un factor de riesgo de cistitis. Por si fuera poco, el alcohol eleva el pH de la orina, lo que favorece la aparición de candidiasis y cistitis.
  • Mantén la piel hidratada. Así evitarás que haya grietas o heridas que sirvan de entrada de hongos y bacterias. Prestar especial atención a la hidratación de los pies evitará el pie de atleta.
  • No camines descalzo. Caminar con chanclas por la piscina y en las duchas y vestuarios públicos es la regla número uno para evitar las infecciones por hongos en los pies.
  • Las uñas de los pies, bien cortas. Si sufren algún golpe, aumenta el riesgo de que entren hongos a través de la herida. Por eso es mejor llevarlas cortas para evitar heridas y cortes.
  • Sumérgete lo menos posible. Así evitarás que el agua, y los gérmenes que pueda albergar, entren en el oído. Este consejo es obligado si tienes tendencia a sufrir otitis en verano.
  • Sécate bien después de bañarte. Inclina la cabeza hacia ambos lados para que salga el agua de los oídos y, con una punta limpia de la toalla, seca con cuidado los oídos.