Amalia Gordóvil
Amalia Gordóvil

Psicóloga familiar

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Selectividad, claves para estudiar mejor
iStock by Getty Images

Es muy probable que, si has ido a la universidad, aún recuerdes cómo fueron las semanas previas a la selectividad, por muchos años que hayan pasado o por mucho más que hayas estudiado.

  • Los exámenes de la evaluación de bachillerato para el acceso a la universidad (EBAU) son todo un reto para los estudiantes, sobre todo para quienes necesitan una nota de corte alta que les permita entrar a la carrera o a la universidad que han elegido como primera opción.
  • Son muchas materias que estudiar o repasar en poco tiempo, y es habitual que los nervios y la sensación de no poder con todo aumenten a medida que se acercan las fechas del examen, que suele ser a principios de junio.

Reservar tiempo para el "no estudio"

Para la psicóloga clínica Amalia Gordóvil, estructurar bien el día es fundamental para calmar los nervios y reducir la tensión y el estrés previos a la selectividad.

  • "A nivel de estudio, a los estudiantes les será de ayuda organizarse primero estableciendo unos objetivos generales, por asignaturas y temas, y después dividir esto en objetivos más pequeños de lo que van a estudiar cada día", expone la experta, que también es profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.
  • Organizar así el tiempo de estudio ayuda a ir viendo que se va avanzando en los objetivos."Muchas veces, si el estudiante se queda en que tiene que estudiar una materia en global, puede no saber ni por donde empezar", nos cuenta. Y esta sensación, sin duda, puede aumentar sus nervios y estrés.

"Pequeñas cosas como salir a la calle a comprarse un helado permiten cambiar de entorno y desconectar unos minutos"

En esta organización también es importante que haya tiempo para el descanso.

  • "A veces, no por dedicar más horas al estudio estas van a ser más eficaces, al contrario. La capacidad de atención y concentración llega a un límite, y hay que ir teniendo en cuenta, también, estos descansos", afirma la psicóloga.

Hacer un parón al menos cada 2 horas

Pero, ¿cada cuánto tiempo hay que hacer un parón para despejarse? Para Gordóvil es algo que depende de los ritmos de cada uno.

  • "Habrá personas que tengan que descansar cada hora y habrá otras que lleguen a la hora y media o dos. Aunque yo no recomendaría estar estudiando más de dos horas seguidassostiene–. Pasado este tiempo es mejor parar, aunque sea para beber un vaso de agua o tomar un poco el aire".
  • "Lógicamente, los descansos deben ser proporcionales. Por ejemplo, si llevas una hora estudiando puedes descansar unos 10 minutos y volver. Son dinámicas que los estudiantes ya han tenido que ir regulando en el bachillerato y, si no lo han hecho, difícilmente van a hacerlo estos días", remarca.

El móvil, lejos de la mesa

A la hora de concentrarse en el estudio uno de los principales enemigos es el móvil.

  • "Cada distracción, como por ejemplo una notificación que llega al móvil, es una vuelta atrás a la atención sostenida", advierte la especialista.
  • "Para evitarlo, lo ideal es apagar el móvil o, como mínimo, estructurar ratos de móvil y ratos de no móvil. Debe ser el estudiante quien decida cuando consulta el móvil, no que una notificación le lleve a consultarlo: el foco de atención debe guiarlo él", aclara.
  • "Si se estudia con el móvil al lado, una hora de estudio puede acabar convirtiéndose en tres", añade. Y esto contribuye a generar la sensación de que no se está avanzando lo suficiente, con lo que es fácil que los nervios aumenten.

Dormir 8 horas ayuda a memorizar mejor

Aunque los estudiantes aprovechen la noche para estudiar (algo que no tiene por qué ser contraproducente, ya que hay gente que por su cronotipo prefiere hacerlo así), es importante que duerman 8 horas al día.

  • "Hay una fase del sueño, cuando ya hemos entrado en sueño profundo, que sirve para que lo que se ha aprendido ese día se pueda ir consolidando. Si no se duermen las horas suficientes para llegar a esta fase, esta consolidación no va a llegar", advierte la psicóloga.

Los hábitos ordenan la mente

Dormir bien, reservar un tiempo para desayunar, comer y cenar (y no hacerlo en la mesa de estudio) y dedicar también cierta parte del día al ocio ayuda a sobrellevar mucho mejor el reto de la selectividad.

  • "Mantener ciertos hábitos es una manera de cuidarse a uno mismo, y esto permite afrontar una situación estresante, como es la selectividad, de la mejor manera posible. Porque si se llega a la selectividad con falta de sueño, con mucho estrés, con apenas autocuidado... es más fácil que puedan producirse crisis de ansiedad", remarca Gordóvil.
  • Eso sí, no hay que confundir el orden con la rigidez. "Creo que tampoco es el momento de que se autoimpongan que deben hacerlo todo perfecto. Ser flexibles, y aceptar que habrá días que lo hagan mejor y otros que lo hagan peor, les permitirá reducir el estrés", puntualiza.

Si estás muy nervioso, respira

Si, pese a todo ello, notas que te estás poniendo muy nervioso (ya sea el día de la selectividad o las jornadas previas), Amalia Gordóvil recomienda llevar a cabo la siguiente técnica de respiración.

  • "Inspirar contando hasta 2 y espirar contando hasta 4 es útil en el control de la ansiedad, porque ayuda mucho a no hiperventilar", explica la experta.

"Que la familia les acompañe y sostenga en las emociones que experimentan les ayudará a gestionarlas mejor"

Por último, la psicóloga apunta que "hay que desmitificar que con la selectividad te juegas el futuro, porque no es verdad, y creo que esto hace que los estudiantes se sientan muy presionados".

  • "La experiencia nos ha hecho ver que, quien quiere algo, lo acaba consiguiendo. Tal vez, en vez de ir por la carretera principal lo hace por la secundaria, pero no pasa nada, es otro camino posible", concluye.