levantarse mal dia

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levantarse mal dia

Es normal tener un día malo, levantarte decaída o con cierta sensación de tristeza. Eso no significa que estés deprimida sino que, simplemente, te cuesta un poquito más "tirar del carro" por algún hecho puntual: has tenido una discusión, un disgusto inesperado...

Si además estos hechos van unidos a cambios hormonales, a la reducción de la luz solar en los meses de invierno o a una etapa de mayor cansancio, tu estado de ánimo se puede resentir todavía más.

Pero no pienses que todo está perdido: en tus manos está recuperar el buen humor.

Cambia lo negativo por positivo

Aquellas mañanas que te levantes decaída debes iniciar tu propio “plan” para sentirte bien. Lo único que necesitas es afrontar estas situaciones como un entrenamiento diario.

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Y, para empezar, es importante no caer en el error de comenzar el día generando pensamientos negativos del tipo “hoy no podré salir de la cama” o “no tengo ganas de nada” ya que te hundirán todavía más. Al revés, intenta animarte con frases más positivas como “lo que me ocurre es pasajero” o “con un poco de voluntad puedo sentirme mejor”.

Verás que fácil te resulta modificar el “es horrible, parece que no voy a estar más animada nunca”, por el “sé que esta apatía es transitoria, en cuanto me ponga en marcha estaré mejor”.

Analiza qué ocurre y busca soluciones

Aquí empieza el verdadero plan para mejorar tu día y encararlo con mucho más positivismo.

Deja que te suceda pero piensa que es algo pasajero que durará poco

  1. En busca del “motivo”. Seguro que hay una razón de fondo que hace que hoy te sientas así. Haz memoria de lo que te ha ocurrido y busca el hecho que hizo que, de repente, cambiara tu estado de ánimo.
  2. Sé sincera contigo misma y no tengas miedo de formular internamente lo que te hace estar mal. Imagina que el problema es que te ha ocurrido algo malo en el trabajo. Entonces, intenta explicarte: “Me siento mal simplemente porque ayer cometí un error en el trabajo”.
  3. Consigue darle la vuelta. Ahora que ya sabes por qué te has levantado de mal humor debes valorar si es lógico que un pequeño aspecto de tu vida te haga sentir así de mal. Volviendo al ejemplo anterior, deberías considerar que haber cometido un error en el trabajo no significa que lo hagas “todo” mal.
  4. Debes hacer un análisis correcto y buscar un pensamiento más justo como, por ejemplo: “Generalmente hago bien mi trabajo pero todas las personas nos podemos equivocar un día”. Esa actitud, mucho más objetiva y realista, te ayu dará a confiar en tus habilidades y a felicitarte por el trabajo que has realizado.
  5. Plantéate una solución. Imagina que estás desanimada y con ganas de llorar y te das cuenta de que estás así porque ayer te peleaste con alguien. Si lo piensas racionalmente te darás cuenta de que eso te produce tristeza porque te disgusta haberte peleado. Lo más adecuado en estos momentos es pensar qué puedes hacer por tu parte como, por ejemplo, intentar mejorar vuestra relación. En el caso del error en el trabajo, tu planteamiento debería ser: “Voy a intentar solucionar lo ocurrido siempre en la medida de lo posible”.

actívate para esquivar la apatía

Cuando alguien se encuentra desanimado suele buscar excusas para no hacer nada y adoptar conductas muy pasivas e ineficaces, como quedarse en el sofá. Pero ahora que ya has analizado qué te pasa y estás dispuesta a levantar tu ánimo, toca activarte y ponerte en acción.

Cuando hay desánimo se buscan excusas para quedarse en el sofá

Cuenta hasta diez, respira hondo y piensa que en realidad estás lista para afrontar el día con optimismo.

  • Busca algo para hacer hoy. ¿Qué es lo que más te entretiene y divierte?, ¿con qué disfrutas más? Piensa todo aquello que siempre te hace sentir bien pero que últimamente no haces por dejadez o falta de tiempo.
  • No hace falta que sean grandes cosas: por ejemplo, quizá te gusta “premiarte” de vez en cuando con un desayuno especial, te anima dar un pequeño paseo por tu barrio o disfrutas tomando un café con tu hermana… Planifica una de estas actividades y así tendrás ganas de ponerte en marcha para obtener tu “recompensa”.

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  • Y plantéate un reto. Retomar o empezar actividades a largo plazo (como hacer deporte o un cursillo interesante) puede devolverte la ilusión. Además, tener la mente ocupada con cosas gratificantes evita que pienses demasiado en aquello que te preocupa y seguro que esto te evitará muchos otros “malos” días.

Y al terminar el día... haz balance

  • Sobre las cosas buenas que te han pasado. Antes de acostarte piensa cada día en las cosas buenas que te han ocurrido y que has hecho por los demás. Resalta tus habilidades, recursos y buenos hábitos. si te cuesta pensar en ello echa mano de lápiz y papel e intenta anotar estas ideas. Coloca la lista en un lugar muy visible.

Repasa las cosas buenas que hoy te han ocurrido, cosas cotidianas que te gusten

  • Sobre los aspectos positivos de tu vida. Al final de la jornada desecha las dificultades ya pasadas y piensa en cosas agradables. Visualiza escenas que te traigan buenos recuerdos y revive pasajes de tu vida que te hayan reportado felicidad. De esta forma te sentirás bien y te resultará más fácil empezar con buen ánimo al día siguiente.

A cada emoción... una estrategia

  • Si te sientes apática: Haz ejercicio físico, sobre todo actividades al aire libre como pasear, bailar o hacer un picnic. El deporte tiene una acción inmediata y positiva sobre tus emociones.
  • Si estás melancólica: Busca a alguien con quien iniciar una conversación, intercambiar opiniones o compartir experiencias. Recupera contactos de tu agenda, pasea por el vecindario o acude a clases de grupo (teatro, pintura, cocina…). Relaciónate.

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  • Ante la tristeza: Potencia la alegría y el sentido del humor: si sonríes a los demás se producirá un “contagio emocional” y te sentirás mejor. Escucha a los que te dicen cosas agradables.
  • Cuando estás aburrida: Si empiezas a darle demasiadas “vueltas” a las cosas por aburrimiento es posible que acabes entristeciéndote. Busca una distracción que requiera concentración como coleccionar, jugar, cantar, tocar un instrumento, bordar...

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