si cocinas pierdes peso

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si cocinas pierdes peso

Quién come a menudo en restaurantes, recurre a platos precocinados o pica cualquier cosa tiene muchas más opciones de padecer sobrepeso. Es tan obvio que algunos de los países más afectados por esta mala cultura gastronómica, como Estados Unidos o el Reino Unido, están haciendo campañas para ponerle remedio.

El sobrepeso es el riesgo para la salud que más crece en nuestras sociedades y es responsable de una de cada cinco muertes. Un triste balance cuando los dietistas insisten que la solución es tan fácil cómo dedicar un poquito más de tiempo a cocinar y a hacer ejercicio.

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Por lo anterior, el Gobierno de Londres, por ejemplo, está invirtiendo parte del presupuesto de salud en pagar cursos de cocina a dos millones de británicos que ya tienen sobrepeso.

CONTRA LA OBESIDAD: ENSEÑAR A COCINAR

Los cursos son bastante sencillos y consiste básicamente en poner en práctica algunas recetas saludables, con más presencia de verduras y frutas. El secreto es que resulten apetitosas. Además se dan consejos para no pasarse en las proporciones (trucos como usar platos más pequeños) y se insiste en los peligros de la vida sedentaria.

Los médicos ya "recetan" clases de cocina sana

En el curso también se dan algunas indicaciones sobre las bondades de la dieta mediterránea, que tan bien conocemos aquí y a la que muchos hacen poco caso. Según el doctor y catedrático Lluís Serra Majem, uno de los impulsores de la dieta mediterránea, "las personas que toman aceite de oliva o frutos secos pierden más peso que las que reducen la ingesta de grasa en general". "Hasta ahora se recomendaba una dieta con un 25% de grasas –añade–. La mediterránea tiene hasta un 40%, pero son grasas de calidad."

EMPIEZA POR UNA COMPRA INTELIGENTE

Se puede conseguir adelgazar cocinando. Basta con ser previsor y tener unas costumbres tomadas para que tengas tiempo, ganas y elementos suficientes para cocinarte la comida que acabará ayudándote a adelgazar sin haberte dado cuenta. Empieza organizando unos menús y ve a la compra.

  • Compra después de comer. Ir con el estómago vacío hace que el cerebro reaccione más a las cosas golosas que ves, que suelen ser las más calóricas.
  • Lleva lista de la compra. No dejes espacio para muchas ofertas y caprichos de última hora que seguramente no necesitas.
  • Compra primero lo fresco. Empieza por coger las verduras, hortalizas y frutas. Luego los básicos como legumbres, arroz y agua. Termina con pescado, carne y pan. Así dejas poco espacio para la sección de dulces y caprichos.
  • Evita los aditivos. No te fíes tanto de la publicidad y de las imágenes de la etiqueta como de la lista de ingredientes. Mira la etiqueta y evita aquellos productos que contengan más de tres aditivos o números E.

Y como recuerda el doctor Serra Majem, una compra inteligente no solo ayuda a reducir kilos, sino también tu gasto en la compra: "Un producto lácteo con éxito puede costar lo mismo que un kilo de manzanas y los refrescos son mucho más caros que el agua. Con productos de temporada la dieta no resulta costosa".

LAS REGLAS PARA ADELGAZAR COCINANDO

  1. Si tienes hambre, ponte a cocinar. Es decir, no cojas cualquier cosa. Cocinar tiene un efecto psicológico que quita la ansiedad de devorar. La comida preparada por uno se disfruta más y te satisface en todos los sentidos.
  2. Crea un buen ambiente. Sírvete una copita de vino y pon música de fondo. Ayudarán a hacer la experiencia más gratificante y el tiempo de preparación pasará mejor.
  3. Cocina platos tradicionales. No compres lo que tu abuela no se hubiera llevado a la boca. ¿Por qué? Es sencillo, las novedades en alimentación no han pasado la prueba del tiempo, que es la que garantiza que algo es de verdad sano.
  4. Cocina lento pero fácil. Salvo en un salteado rápido, se ha de cocinar a fuego suave. Los alimentos quedan más delicados y sabrosos. Un fuego fuerte quema; uno suave, cocina. Y olvida los platos con muchos ingredientes. Las mejores recetas suelen hacerse con pocos. Así te simplificas el trabajo y además evitas que los sabores se enmascaren.
  5. Prueba el papillote. Es una técnica muy sana que consiste en hornear alimentos envueltos en papel de horno.
  6. Usa más la plancha. Es la mejor opción para freír alimentos. Pulveriza con aceite el alimento, no la plancha.
  7. Si te invitan a comer, entra en la cocina. Si te quedas en la mesa esperando, tendrás más ansiedad y comerás más. Ofrécete a colaborar en los emplatados y cocciones de última hora.

PREPARACIONES MUCHO MÁS SANAS

  • Potajes más saludables. Cuando uno piensa en un potaje, lo relaciona con alimentos grasos como chorizo o morcilla, pero no tiene por qué ser así. Haz potajes con legumbres y muchas hortalizas frescas.
  • Huevo frito de otra forma. Un huevo frito es un clásico que gusta a todos, pero sus más de cien calorías dan miedo. Pon en una sartén dos cucharadas de agua mineral con gas, cuando hierva pon el huevo y fríelo.
  • Salsas menos grasas. Usa leche en lugar de nata y queso fresco por mantequilla.
  • Con un toque de pimienta roja quemarás más grasas. Esta especia (igual que otros condimentos picantes como el chile) favorece la eliminación de las grasas porque aumenta el metabolismo. Eso sí, si tienes problemas de estómago, úsala con mesura.

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  • El salmón. Aunque se cree que es un pescado calórico, 100 g aportan solo 116 calorías. Su grasa es rica en omega 3, que reduce el colesterol y aporta proteínas y en vitamina D, que fija el calcio
  • Hamburguesa no solo de carne. Aligérala de carne roja mezclándola con verduras. Además, puedes hacer lo mismo con carnes blancas más ligeras como pollo, pavo o conejo.
  • El truco de la tarta. Una tarta casera tiene menos azúcar que la que compras de pastelería. Pon incluso menos azúcar de lo que diga la receta: estará igual de buena. Y sustituye 1/4 de harina blanca por integral. Si necesitas nata montada, no pongas más que la mitad de lo que indique la receta. Mézclala con una clara a punto de nieve. Rebajarás el aporte de grasa.