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En la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de marzo "perderemos" una hora. Como cada año por estas fechas, adoptaremos el horario de verano, lo que quiere decir que a las 2 las manecillas de nuestros relojes deberán avanzar hasta las 3.

Igual que con el cambio de invierno, que tiene lugar a finales de octubre, la medida lleva décadas generando polémica, ya que siempre ha tenido defensores y detractores. La diferencia este año es que el Parlamento Europeo ha aprobado estudiar los efectos que tiene para la salud y la conveniencia de seguir manteniendo o no estos ajustes horarios.

Cómo te puede afectar el cambio de hora

Aunque los parlamentarios europeos reconocen que no hay estudios concluyentes sobre la repercusión de estos cambios de hora en la salud, afirman que sí hay suficientes indicios como para investigarlo a fondo y revisar esta medida.

Los especialistas en Medicina Preventiva y Unidades del Sueño, por su parte, explican que en la mayoría de los casos se trata de trastornos que suelen pasar al cabo de unos 3-4 días, aunque a partir de los 50 años las personas pueden necesitar algún día más para adaptarse.

A partir de los 50 años cuesta más adaptarse a los saltos horarios

Y los niños, las personas mayores, las que sufren insomnio y los enfermos suelen ser los más afectados, ya que para ellos los cambios en sus rutinas de comidas y sueño sí que pueden tener una mayor repercusión.

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En cualquier caso, diferentes estudios asocian los cambios de hora con las siguientes alteraciones:

  • Trastornos del sueño, insomnio, somnolencia diurna. El cambio de horario puede afectar a la producción de melatonina, una hormona fundamental en la regulación de los ciclos de vigilia y sueño en función de la luz solar.
  • Mayor cansancio y fatiga, lo que puede provocar nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, problemas de concentración y menor productividad en el trabajo.

Las personas con depresión, insomnio o riesgo cardiovascular pueden empeorar

  • ¿Más riesgo de infarto? Aunque los expertos matizan que se deben realizar más estudios, una investigación de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE. UU.) sostiene que la probabilidad de sufrir un infarto es un 10% mayor en los dos días siguientes al cambio de hora en marzo, cuando se adelantan los relojes, en las personas que tienen factores de riesgo cardiovascular. En cambio, con el ajuste de hora de octubre, el riesgo disminuye.
  • Las personas que sufren depresión, ansiedad, cefaleas, migrañas o algunas enfermedades neurológicas pueden sufrir un empeoramiento de su estado. Aunque suele ser temporal, conviene que consulten al médico si otros años ha sido acentuado.

Por qué el cambio de marzo es peor

El cambio al horario de verano es más brusco que el de finales de octubre, ya que "perdemos" una hora de sueño y nos cuesta más adaptarnos a avanzar una hora. Los expertos lo comparan con el jet lag, trastorno causado por un viaje largo en avión en el que se producen grandes cambios horarios:

Como pasa con los jet lag, según la dirección (del avión o de las agujas del reloj) afecta más o menos

  • Cuando viajamos hacia Estados Unidos, por ejemplo, "ganamos" horas, ya que allí es más temprano así que al llegar atrasamos nuestro reloj.
  • Pero si vamos a Japón o Australia, las "perdemos", porque en el Este amanece antes y, por lo tanto, es más tarde.
  • Los dos viajes producen jet lag, pero cuesta más adaptarse al de Japón (que sería similar al cambio de hora de marzo, en el que adelantamos una hora).

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Otros especialistas, en cambio, lo explican de la siguiente manera: el ritmo circadiano humano, el reloj interno que regula la mayoría de las funciones del organismo, dura en realidad algo más de 24 horas. Por esta razón, se adapta mejor a un día de 25 horas (cambio de octubre) que de 23 horas (marzo).

Qué puedes hacer para adaptarte antes

  • Durante los cuatro días anteriores al cambio de hora, ve adelantando tus horarios y actividades progresivamente, unos 15 minutos cada día. Así irás compensando poco a poco la hora que "perderás" el fin de semana.
  • El domingo no intentes compensar que dormirás menos levantándote una hora más tarde (por la misma razón, evita las siestas). Al contrario, lo recomendable es que tanto el sábado como el domingo te levantes unos 20 minutos antes de lo habitual. De esta forma, llegarás más cansado el domingo por la noche y no te costará tanto dormirte y despertarte el lunes.

No ganes la hora de sueño "perdida" levantándote más tarde o haciendo siesta

  • Aprovecha que te levantas antes el domingo para exponerte a la luz solar de buena mañana y hacer ejercicio. Practicar algún deporte y mantenerte activo siempre es recomendable para tu salud, pero en los días siguientes al cambio además te ayudará a adaptarte.
  • Mantén los mismos horarios de comidas, aunque tengas menos hambre. Procura hacer cenas ligeras y al menos dos horas antes de acostarte. E incluye alimentos ricos en triptófano, aminoácido esencial para la segregación de melatonina y que favorece un sueño reparador: plátano, chocolate negro, lácteos, huevos, pescado, legumbres, frutos secos...

Finlandia, contra los cambios horarios

Finlandia presentó en enero una solicitud para que la Unión Europea elimine los dos cambios horarios. Los argumentos se centran en que la repercusión en la calidad del sueño y la salud de las personas es mayor que el ahorro energético en el que se basa la medida.

La Comisión Europea va a estudiar el impacto del cambio de hora

La novedad está en que por primera vez el Parlamento Europeo ha votado a favor de que la Comisión Europea estudie de forma exhaustiva el impacto de estos cambios horarios en la salud y revise su aplicación.

Accidentes de tráfico, en el centro de la polémica

Durante el debate, los parlamentarios expusieron algunos argumentos a favor y en contra de mantener los cambios horarios. Y curiosamente, los accidentes de tráfico fueron utilizados por ambas posturas:

  • Para algunos, el cambio horario de verano provoca que las personas vayan más cansadas y, por tanto, que aumenten los accidentes de tráfico.
  • En cambio, los partidarios de mantenerlo argumentan que no cambiar la hora implicaría en invierno enviar a los niños al colegio cuando aún es de noche, con el consiguiente riesgo de accidentes para los autobuses escolares, y perder una hora de luz al final del día durante el verano, cuando también se realizan muchos desplazamientos en coche.

Está por ver cuáles serán las conclusiones del estudio que realizará la Comisión Europea y la decisión que acabarán tomando.