anorexia como ayudar

Según datos de la Fundación FITA, 1 de cada 5 adolescentes está en riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA): la anorexia nerviosa es uno de los más frecuentes.

Pero, ¿cómo podemos identificar que nuestro hijo, o alguien del entorno, está empezando a desarrollar la enfermedad? ¿Y qué debemos hacer para ayudarle si lo sospechamos?

Cambios sospechosos en la conducta

Según nos cuenta Sara Bujalance, psicóloga y directora de la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB)“de alguna manera ves que él o ella no está a gusto con su cuerpo: porque no quiere ir a la playa, porque nunca encuentra ropa que le quede bien, porque lo verbaliza con frases como ‘me sobra peso’,‘mira mis piernas…’”.

Relacionado con este artículo

Pero eso no es todo. Bujalance además advierte que…

  • Hay cambios en la forma de comer con el objetivo de adelgazar: por ejemplo, la persona había comido pasta toda la vida y de repente ya no lo hace, o te dice que va a ser vegetariana cuando nunca había tenido interés por ello.
  • Empezar a hacer ejercicio, cuando nunca había sido una persona muy deportista, es otro de los indicios.
  • El estado de ánimo no es el mismo de siempre. Las fluctuaciones anímicas (pasar por ejemplo de la euforia a la tristeza) son habituales, y también puede darse más tendencia a la tristeza o a la irritabilidad.
  • A nivel social, se van aislando poco a poco. No salen tanto, se van retrayendo… y esto ocurre sobre todo para evitar situaciones relacionadas con la alimentación (comidas, meriendas…).

La tendencia a la tristeza o a la irritabilidad pueden ser una señal

El doctor Fernández-Aranda, especialista en psicología clínica y miembro del grupo de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Bellvitge (HUB) señala que estos cambios son especialmente preocupantes si el chico o la chica tiene determinados rasgos de la personalidad previos a la aparición de la anorexia.

  • “Suelen ser personas excesivamente exigentes consigo mismas, muy poco flexibles, y no disfrutan tanto de las cosas, si no de si las logran o no”, afirma.
  • Esa autoexigencia, ese autocontrol, podría traducirse por ejemplo en un rendimiento escolar brillante antes del trastorno”, puntualiza.

Qué hacer (y qué no) para ayudarle

Si sospechas que tu hijo podría estar empezando a sufrir anorexia, o cualquier otro tipo de trastorno de la conducta alimentaria, Sara Bujalance recomienda acudir a una asociación de afectados: “la familia necesita mucha información para entender qué es el trastorno, y mucho entrenamiento para saber cómo gestionar la situación en casa”, nos cuenta.

Si la familia recibe la información y el soporte adecuados, mejora el pronóstico del afectado

En relación a esto, aconseja las siguientes pautas:

  • Padre y madre deben formar un equipo. Tienen que ponerse de acuerdo, tanto si son pareja como si están separados, y hacer un bloque frente al trastorno de la conducta alimentaria. “Si el padre va por un lado y la madre por otro la enfermedad campa a sus anchas”, insiste.
  • Han de entender que ellos no pueden conseguir curarla. Para curarse, su hijo o su hija necesita un tratamiento especializado, el apoyo de un equipo clínico que normalice las comidas. “No vale la pena que inviertan energía en eso, tienen que entender que ni pueden ni es lo que a ellos les toca hacer”, nos explica la psicóloga.

Relacionado con este artículo

  • Hablar de peso, de comida, de talla… no es bueno. “Hacerlo es muy contraproducente”, advierte. Deben entender que ella, o él, está “secuestrado” por un trastorno y no controla su conducta. Y tener muy presente, también, que detrás de esa dificultad con la comida lo que hay es un sufrimiento emocional muy importante, que es con lo que tienen que intentar conectar para ayudarle a expresar ese sufrimiento.
  • No hay que intentar “convencerle” de que necesita ayuda. Es el afectado o afectada quien debe tomar conciencia de que algo le está pasando, y los padres pueden ayudarle a través del diálogo, la comprensión, el afecto… a que reflexione y llegue a sus propias conclusiones.

    “Aunque puede ingresar sin tener ningún tipo de conciencia respecto a lo que le está pasando, y el equipo terapéutico la trabaja, siempre es mejor que, de entrada, haya una buena predisposición a recibir el tratamiento, puntualiza.

¿Y si es mayor de edad?

Cuando el trastorno afecta a un adolescente, los padres pueden decidir someterle a tratamiento pese a que él no quiera (algo que es posible que pase, porque al principio les cuesta darse cuenta de que están enfermos). ¿Pero qué pueden si quien sufre anorexia tiene más de 18 años y no quiere recibir tratamiento?

Relacionado con este artículo

  • “Si está fuera de riesgo vital hay que tomarlo con calma, porque no se da un cambio de un día para otro. Pero si la persona está en un infrapeso muy extremo, que pone en riesgo incluso su vida, las familias deben saber que pueden ingresarla aunque ella no quiera”, aclara Bujalance.

En estos casos, acudir a una asociación de ayuda puede ser especialmente beneficioso para saber cómo gestionar esta situación tan complicada.

Un mensaje de esperanza

Por último, le preguntamos a Sara Bujalance qué le diría a una persona que esté leyendo esto y que crea que sufre anorexia. Ahí va su respuesta:

  • Primero, que no tiene por qué enfrentarse sola. “Cuando una persona tiene un TCA debe tomar las riendas de su propia curación pero no está sola: tiene el apoyo de los profesionales, de la asociación y probablemente también de la familia, de los amigos, del entorno…”.

Aunque dé mucho miedo, la mejor opción es seguir un tratamiento

  • Segundo, que no vale la pena que mantenga ese sufrimiento porque hay salida.“Que cuesta pero que luche por su vida y no la deje en manos de un trastorno que le provoca tanto sufrimiento. Que se merece vivir y hacerlo en condiciones”.

la labor de las asociaciones de ayuda

Entidades como la ACAB ofrecen un servicio de información y asesoramiento, y de acompañamiento y apoyo emocional.

  • Un servicio muy dirigido a las familias. "Aunque los centros médicos les dan pautas, tienen mucha necesidad de recibir información, de saber cómo gestionar la situación en casa. Y también necesitan un espacio para poder lidiar con todo su sufrimiento emocional", explica la directora de la ACAB.
  • El ejemplo de personas que ya se han curado. Algunos chicos y chicas que han pasado por un TCA se ofrecen para ayudar a los afectados y a sus familias. Su testimonio puede dar esperanzas tanto a los enfermos (que ven que, pese a que se pasa muy mal, pueden recuperarse y volver a ser felices) como a las familias (que se enfrentan a un proceso muchas veces largo y complejo).

Más información:

  • Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB). Tel: 934 549 109. http://www.acab.org/es
  • Federación Española de Asociaciones contra la Anorexia y la Bulimia (FEACAB). Tel: 976 389 575. http://feacab.org/

Tags relacionados