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Si reuniéramos en una sala a 10 españoles, tan solo 3 de ellos tendrían las encías en perfecto estado, según datos del último estudio epidemiológico del Consejo de Dentistas. Y la inflamación (gingivitis) es una de las primeras señales de que algo anda mal en ellas.

Pero ¿por qué se inflaman las encías? La doctora Paula Matesanz, secretaria de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), lo deja claro:

“Sin la presencia de bacterias en la boca no habría enfermedades periodontales”, nos dice. Y se calcula que, hoy en día, hay más de 800 especies bacterianas identificadas en esta zona.

No todas las bacterias son perjudiciales ni actúan igual

“Muchas dañan por cantidad, no por calidad, pero hay algunas especialmente peligrosas para la salud de nuestras encías”, sostiene la experta.

  • Cuando se concentran microorganismos malignos en la boca nuestras defensas actúan contra ellos. Y ciertas células inmunitarias (las conocidas como Th17) en su intento de “echarlos”, provocan que la encía se inflame o, incluso, se destruya parte de su tejido y también del hueso.

    Es la principal conclusión de un estudio publicado en "Science Translational Medicine".

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  • Una correcta higiene bucal es imprescindible para evitar esta acumulación de bacterias dañinas. Pero también hay que tener en cuenta otros factores que favorecen la progresión de gingivitis y de periodontitis (ocurre cuando la inflamación afecta ya al diente).

La forma de tu dentadura influye

Que los dientes estén bien alineados es más importante de lo que imaginas. No solo se gana en estética: también puede contribuir, a largo plazo, a evitar que tus encías se inflamen. Tanto es así que el uso de los brackets ya no es algo casi exclusivo en los niños: se ha generalizado, también, en los adultos.

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  • Que haya huecos entre los dientes facilita que las bacterias se acumulen ahí. En estos casos es especialmente importante usar un cepillo interdental (los hay de diferentes medidas).
  • Un implante mal ajustado también puede acabar siendo un foco de infección en el que las bacterias se encuentran muy cómodas. Ocurre lo mismo si tienes un diente que esté un poco roto.

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  • Son zonas en las que eliminar el sarro o la placa con el cepillado es difícil, y en las que las higienes periódicas llevadas a cabo por un dentista pueden hacer mucho para evitar una gingivitis.

Hábitos que cuidan las encías

A factores ya conocidos que favorecen que las encías se dañen, como el tabaco, el estrés, el alcohol, la toma de ciertos fármacos y los cambios hormonales que se producen durante el embarazo y la lactancia hay que sumar otros que, tal vez, puedes no tener tanto en cuenta:

  • Usar mondadientes. Es una forma rápida de eliminar restos de comida enganchada en los dientes, pero hacerlo a veces es contraproducente.

    La madera se astilla fácilmente y puede provocar pequeñas heridas en las encías (una puerta de entrada fácil para las bacterias). Acabar empujando los restos hacia ellas es otra consecuencia, lo que también favorece la gingivitis.

Solo el 73% de españoles entre 35 y 44 años se lava los dientes más de una vez al día

  • Elegir mal los productos de higiene dental. Un cepillo con unas cerdas excesivamente duras, o presionar demasiado cuando te lavas los dientes puede acabar dañando las encías.

    Y el uso de ciertos productos, como por ejemplo un dentífrico con microperlas, a veces aumenta la hipersensibilidad de los dientes. Pregunta a tu dentista cuál es la composición de la pasta dental más adecuada para tu boca.

Trastornos que facilitan la infección

Algunas enfermedades que, en un primer momento, puedes no relacionar con la salud de tus encías a veces actúan favoreciendo la inflamación:

  • Una diabetes mal controlada. Unos niveles disparados de glucosa en sangre favorecen la presencia de bacterias potencialmente peligrosas para las encías (el azúcar es uno de sus ingredientes preferidos).

    Además, los niveles altos debilitan los vasos sanguíneos: esto puede hacer que llegue menos sangre a las encías, restándoles poder para enfrentarse a los microorganismos.

    La diabetes, incluso, puede provocar sequedad bucal y, con menos saliva, el riesgo de que las bacterias se “instalen” en las encías es mayor.

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  • Apretar los dientes sin darse cuenta. Este trastorno, conocido como bruxismo, “no causa gingivitis directamente pero sí puede ser un agravante”, advierte la doctora Matesanz. O, lo que es lo mismo, al apretar los dientes de forma repetitiva las encías pueden dañarse con más facilidad y, ante la presencia de bacterias dañinas, la pérdida de soporte de los dientes se agrava.

Cómo se trata la inflamación

Una vez la gingivitis ya ha aparecido...

  • En casa debes ser muy cuidadoso con tu higiene. Elegir productos con clorhexidina (ya sea la pasta dental o un colutorio) puede ayudarte a combatirla por su efecto antiséptico, aunque debe ser un profesional quien te recomiende lo que necesitas.
  • Acude al dentista con regularidad. En pacientes con trastornos en las encías suelen recomendarse dos o hasta tres limpiezas al año. “Se trata de eliminar la placa y el sarro y evitar que vuelva a acumularse”, explica la doctora Matesanz.

¿La periodontitis se hereda?

Son muchos los pacientes que creen que si sus padres la han sufrido ellos también van a hacerlo, nos explica la doctora Matesanz.

  • La genética predispone a veces (por ejemplo haciendo que la placa dañe más fácilmente encías y dientes), pero con un buen control de las bacterias el trastorno no tiene por qué aparecer.

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