convivir familia navidad

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convivir familia navidad

Es posible evitar caer en las discusiones eternas o los roces familiaresde cada periodo vacacional (ya se por Semana Santa, verano o Navidad). Existen estrategias para que pases unas fiestas sin conflictos.

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“Independientemente del número de comensales y los lazos que los unan, todo depende de si se han creado dinámicas buenas o malas entre los miembros, aunque si la dinámica es negativa, se suaviza cuando somos más en la celebración”, explica Nidia del Pozo, responsable de los centros de psicología Consulta en Positivo.

CÓMO TENER LA CONVERSACIÓN EN PAZ

Por tanto, no importa si sois sólo tres en la cena o una gran familia. Lo fundamental es seguir unas reglas básicas que evitan el conflicto:

  • No tratar temas que no se han tratado durante el año o que dieron lugar a enfrentamientos.
  • Centrarse en los rasgos que unen, por ejemplo el nexo de pertenencia, la familia.
  • Hablar de temas mundanos, como los niños, la salud, la casa o una película. En ningún caso temas de política y dinero.

También es importante que se mantenga el respeto y la inteligencia emocional. En este sentido es significativo, lo que ha mejorado nuestra sociedad.

“Entre las personas de 20 a 45 años, que son las que acuden con más frecuencia al psicólogo, hemos constado que tienen más empatía y saben evitar mejor el conflicto en estos encuentros”, añade Nidia del Pozo.

para no discutir HUMOR SÍ, SARCASMO NO

Poner humor en las conversaciones navideñas es un arma de doble filo. Claro que puede distender el ambiente. Nada más liberador que la risa. Sin embargo, hay que ir con cuidado. Se trata de buscar el humor blanco, que no ofenda a nadie, cosa que no es tan fácil.

Las bromas nunca pueden ser a costa de los conflictos latentes. El problema muchas veces es que la gente no sabe reírse de uno mismo, que es fundamental. Así que cuidado en a quien convertimos en objetivo de la burla si no somos nosotros mismos.

Hay que saber reírse de uno mismo y no buscar otros objetivos

Otras veces se confunden la ironía con el sarcasmo. El sarcasmo es hacer un comentario con un juicio de valor negativo hacia algo y eso también puede herir sensibilidades.

PLANIFICAR Y PACTAR en familia ES CLAVE

Si se planifica qué vamos a hacer con tiempo y se pacta qué papel le toca a cada uno, ya hemos ganado una batalla. La improvisación suele llevar a desacuerdos o a que echen en cara que las cosas no salgan como se esperaba.

  • ¿Por qué tenemos que ir siempre con tu familia? Vamos a decidir previamente dónde iremos cada uno de los días festivos, procurando siempre ponernos en la piel de los otros, para que sea lo más equitativo posible.
  • Y si van a venir a nuestra casa, repartiendo las tareas para que no tengamos la sensación de que todo recae solo en un miembro de la familia.

Pactar en casa de qué familia hay que ir o repartir bien las tareas

También hemos de prever con quiénes tenemos menos afinidad e intentar hablarlo antes. Si se acuerda previamente no tratar según qué temas en las fiestas, el encuentro será menos tenso y forzado.

SABER DECIR NO ES IMPORTANTE

Un tema recurrente es ceder y ceder para evitar conflictos y acabar pagándolo con nuestra salud. Es bueno ser asertivos, pero también hay que entender que tenemos nuestros límites y saber decir no.

Por ello debemos pensar antes qué es lo mínimo razonable en lo que estamos dispuestos a ceder. Una persona que sabe poner límites es menos manipulable y no acabará disgustado. Eso sí, negación pero siempre con una sonrisa y amabilidad.

QUÉ HACER SI...

Hay situaciones recurrentes que hay que saber gestionar para que no nos superen.

Mi suegra o mi madre critica todo lo que hago.

Puede ser que los que tienen más tiempo por estar ya jubilados vean problemas donde tú no llegas: la casa poco arreglada, la comida poco detallista, el niño maleducado... A veces la siguiente generación no es consciente de lo duro que es el relevo. Los abuelos han pasado de ser los organizadores y centro de las actividades navideñas a mera espectadores.

  • Una buena solución es pedir que se involucren más, que den consejos, que ayuden. Quizá haciéndoles más partícipes se acaban las críticas.

Los niños me ponen presión y nunca está a su gusto

A veces es lo contrario, sentimos que no podemos fallar como padres. Como es Navidad me esmero en todo y pongo todo mi amor en cada cosa, pero ellos parecen no verlo. No valoran el tiempo que dedico.

  • Es bueno hacerles ver que te gustan los abrazos, los besos y los detalles. A veces no es falta de cariño, sino falta de haber exteriorizado la necesidad de afecto. No te lo guardes para ti y quizá te sorprendan. Si te cuesta hablarlo, escríbeles antes de que vengan.
  • Y si esperan regalos, hazles entender que lo más caro no significa que se les quiere más.

Estamos solos y en Navidad se nota más

Al igual que en otras épocas de vacaciones, puede haber más tensión en la época navideña porque pasamos más tiempo juntos. “Si otras fiestas fueron insatisfactorias, lo principal es cambiar las dinámicas e introducir elementos nuevos”, recuerda Nidia del Pozo.

Si la Navidad anterior no fue bien, hay que cambiar y hacer cosas nuevas

  • Una opción puede ser invitar a otras parejas para pasar juntos estos días, o realizar visitas culturales, por ejemplo, haciendo de turistas en nuestra propia ciudad y redescubriéndola. En suma, no ser perezoso.

ESTRATEGIAS SI YA HAY CONFLICTO FAMILIAR

Si ya se sabe que el encuentro familiar va a ser tenso por problemas previos y no se han podido hablar para solucionarlos, valora métodos para desactivarlos.

  • Habla desde el sentimiento. Ve con respeto a la cita y no emitas juicios sobre lo que pasa. Emitir un juicio es ponerte en un grado de superioridad moral. Sólo molestarás a los otros. Por ejemplo, en lugar de criticar que no te llamaran o hicieran algo que esperabas, puedes decir: “Me sentí muy triste ese día por no recibir tu llamada”.
  • Valora las consecuencias de no ir. Si no asistes puedes empeorar más las cosas. Quizá la solución salomónica es que cada uno vaya con su familia o ir todos en un viaje a un sitio neutral a celebrar las fiestas.
  • Pon buena predisposición. Recuerda que sólo es un rato y que puedes pasarte tiempo sin volver a estar con esos miembros de la familia. No hace falta que te quedes hasta el final de la noche. No bebas mucho y concéntrate en disfrutar la comida.