MUJER AEROPUERTO

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Nuestro cuerpo funciona como un reloj, siguiendo unos ritmos a lo largo de las 24 horas del día. Es lo que se llama ritmo circadiano. Está acostumbrado a sus rutinas y si se las cambiamos bruscamente, el cuerpo reacciona mal.

Es lo que pasa cuando viajamos en avión a otro huso horario, lo que se conoce como el jet lag. Puede ser un problema leve, sobre todo cuando se es joven en el que el cuerpo tiene mayor facilidad de adaptación.

Pero es algo que puede alterar los primeros días de nuestro viaje si no ayudamos al cuerpo a reajustarse.

PROBLEMAS HABITUALES DEL JET LAG

Las alteraciones se deben a que los diversos ritmos del cuerpo se adaptan al nuevo horario a diferentes velocidades. Esto produce un desajuste de horarios entre las diversas funciones del organismo, lo que provoca la mayoría de los síntomas.

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Los problemas normales en una persona adulta sana suelen ser:

  • Fatiga durante el día y dificultad de concentración.
  • Pérdida de apetito y digestiones pesadas, porque el estómago no está acostumbrado a trabajar a las horas del nuevo huso horario.
  • Insomnio y cambios de humor, reacción habitual cuando no descansamos bien.

El estómago trabaja a horas a las que no suele hacerlo

En algunas personas más sensibles basta un cambio de tres horas, por ejemplo de España al golfo Pérsico, para que esto suceda. Sin embargo, en general se calcula que como media debe haber un cambio de cinco horas para que haya síntomas claros.

EL JET LAG VARÍA SEGÚN LA DIRECCIÓN Y EDAD

El jet lag está bien calculado. No es igual ir hacia un continente u otro. Por cada hora de desfase horario se necesita un día de adaptación si volamos hacia el este. Pero si volamos al oeste se necesita un día y medio.

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Dado que el reloj interno del cuerpo humano es más o menos de 24 horas, "es más fácil adaptarse cuando el día se alarga y tarda más en ponerse el sol (al volar hacia el oeste) que cuando se acorta (al volar hacia el este) y perdemos horas de sueño", explica el doctor Javier Albares, coordinador de la Unidad de Sueño de la clínica Teknon.

  • Al envejecer se van produciendo cambios sobre los ritmos internos: se reduce la secreción de hormonas. Disminuye sobre todo la producción de la hormona tiroestimulante (TSH), del cortisol y de la melatonina.
  • Crecen los despertares nocturnos y la somnolencia diurna.

Los niños y los mayores de 50 años tienen más dificultades para adaptarse al cambio

La pérdida de la capacidad de sincronización dificulta la adaptación a los cambios de ritmo. De ahí que las personas que sobrepasan la barrera de los 50 años toleren mucho peor que los jóvenes el jet-lag.

"Y no solo los mayores, también a los niños les resulta más difícil adaptarse, aunque no hay estudios concretos de hasta qué edad les afecta más", añade el doctor Albares.

CONSEJOS que funcionan

Para reducir los efectos del jet-lag se han propuesto varias medidas. Las más simples e importantes son:

  • La exposición a la luz solar al mediodía en el lugar de destino. Los ojos le van a ir diciendo al cerebro que es hora de estar despierto.
  • En los viajes largos ponerse antifaz o tener los ojos cerrados durante el trayecto puede ayudar en el proceso.

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  • Conviene retrasar el sueño hasta la noche del lugar donde estamos. Si nos despertamos temprano, es mejor permanecer a oscuras en la habitación una hora o hasta que salga el sol.
  • Practicar ejercicio a primera hora de la mañana es más efectivo que el café para ganar vitalidad. No es la mejor hora pues la fuerza muscular no es alta aún, pero activa el sistema cardiovascular y las hormonas de la vigilia. Caminar 20 minutos puede ayudar.

REMEDIOS muy NATURALES

La melatonina es un factor muy importante puesto que regula los ritmos circadianos. La produce de manera natural nuestro cerebro. Por eso también se ha utilizado para inducir al sueño y moderar los efectos del jet lag.

  • Puedes encontrar melatonina en pastilla en herbolarios y farmacias. La dosis recomendada en adultos va de 0,5 a 5 mg, tomados justo antes de acostarse. Pregunta antes de tomarla a un médico o farmacéutico.
  • Entre las plantas relajantes una que puede venir muy bien para conciliar el sueño es el lúpulo (Humus lupulus), de efecto sedante. Tómala en una infusión de valeriana, una o dos tazas al día.

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  • La amapola de California (Eschscholzia californica), tranquiliza y además puede aliviar la jaqueca asociada al jet lag. Toma dos o más tazas al día, la última media hora antes de acostarte.
  • La schisandra, una plantas tónica de la tradición china, puede ser asimismo muy útil durante el día cuando el organismo se ve obligado a adaptarse a cambios bruscos en la rutina normal. Se toma el fruto deshidratado, mezclado con un yogur. O una decocción con anís o menta. Tres veces al día.

efectos del cambio de hora a largo plazo

La melatonina no solamente es fundamental para regular el ciclo del sueño. "Desde los años 90 se sabe que también estamos ante un potente antioxidante que rejuvenece tejidos y estimula el sistema inmunitario -señala Jesús Ángel Fernández Tresguerres, catedrático del Departamento de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid-.

La melatonina se produce durante la noche y por ello es importante el descanso. Cuando falta melatonina el cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos que tienen como efectos secundarios la aparición de la diabetes y la obesidad.

La falta de melatonina provoca también diabetes y obesidad

  • Este es el motivo de que los pilotos, azafatas y otros trabajadores que continuamente están viajando tengan un proceso de envejecimiento más acelerado. Sus ritmos circadianos se desajustan continuamente y por tanto la segregación de melatonina queda comprometida. Cuando este desajuste es permanente repercute de forma muy negativa en las células del organismo.