flora intestinal

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¿Por qué importa tanto la flora intestinal (ahora llamada microbiota)? Estudios recientes relacionan su alteración con el riesgo de obesidad, párkinson, alzhéimer...

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Pero lo más importante es que esas bacterias "buenas" permiten obtener energía, vitaminas y aminoácidos de los alimentos, mejoran las defensas y ejercen un poderoso "efecto barrera" frente a los patógenos invasores.

el ejército de bacterias que te protege

El 95% de todas las bacterias del organismo "viven" en el tracto intestinal (principalmente en el intestino grueso) y pueden llegar a pesar un kilo. Si la flora se altera y su diversidad desciende, no ejercen sus importantes funciones y el organismo se resiente.

En una flora sana...

  • Una barrera natural. Las bacterias buenas forman, en conjunto con las células epiteliales del interior del intestino, una "barrera" que impide la entrada de microorganismos invasores.
  • Tres líneas de defensa. Además de formar este "muro", esas bacterias beneficiosas tienen la capacidad de activar las defensas y de producir sustancias que permiten combatir y eliminar algunos patógenos.

Si la microbiota está alterada....

  • Qué ocurre. Haber tomado antibióticos, el estrés, excederse con las grasas y los azúcares refinados... puede hacer que la cantidad de bacterias buenas de la flora se reduzca.
  • Así te afecta. La impermeabilidad de la mucosa se pierde y todo tipo de virus y bacterias puede traspasar el intestino y llegar al torrente sanguíneo. Eso favorece las intolerancias y alergias alimentarias, las infecciones...

Síntomas de que la flora está dañada

Cuando en nuestros intestinos no hay suficiente riqueza de bacterias, se puede acabar dañando la mucosa intestinal.

Los intestinos se convierten entonces, tal como te hemos explicado, en una puerta de entrada de virus y bacterias al torrente sanguíneo. Es lo que se conoce como “permeabilidad intestinal” (o “síndrome del intestino permeable”).

Esto favorece la aparición de intolerancias y alergias alimentarias, como ocurre por ejemplo con la enfermedad celíaca, que provoca diarreas y dolor abdominal entre otros síntomas.

Las diarreas y el dolor abdominal pueden "avisar"

Una microbiota pobre también puede llevar a sufrir otros trastornos digestivos comunes (alteraciones del tránsito, gases, hinchazón...).

Incluso ciertas alergias de la piel y respiratorias pueden estar indicándote que el equilibrio de tu flora intestinal tal vez esté alterado. En ese caso, ve al médico si te ocurre a menudo.

Qué puede alterar tu microbiota

Para que la microbiota cumpla con esta importante función que hemos mencionado debe tener una proporción adecuada de bacterias “buenas”.

En general, se mantiene así, pero hay factores que alteran la proporción de sus cepas y que pueden hacer que predominen las “malas”, poniendo en riesgo la salud.

  • El estrés, el envejecimiento o las enfermedades como la gastroenteritis o algunas intolerancias alimentarias conllevan una disminución de las colonias bacterianas benéficas para nosotros y pueden provocar alteraciones en la salud.
  • Haber tomado antibióticos, sobre todo si son de amplio espectro. Actúan contra numerosos patógenos y eso deteriora la flora microbiana y rompe su equilibrio. Por ello, tras tomarlos durante días somos vulnerables a las infecciones oportunistas.

Los antibióticos desequilibran la microflora

  • Llevar dietas desequilibradas pobres en fibra y ricas en azúcares refinados, grasas y proteínas, puede dañarla también.
  • Tener un déficit de inmunoglobulinas IgA y también IgM. Son anticuerpos de nuestro sistema defensivo que interactúan con la microbiota intestinal y participan activamente en el mantenimiento de su diversidad, según ha puesto al descubierto una investigación del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona publicada en 2017.

Cómo recuperar la flora intestinal

Como ves, si la flora no está en plena forma y no ejerce su importante efecto protector, tu organismo está en peligro. Afortunadamente, a través de la alimentación puedes recuperar su buena salud. Saber Vivir te recuerda las estrategías para lograrlo.

  • Tomar prebióticos “alimenta” a las bacterias buenas. Son compuestos no digeribles que se encuentran en muchos alimentos vegetales –como, por ejemplo, la cebolla, los espárragos, la alcachofa, el puerro y el plátano– y que estimulan el crecimiento y la actividad de la flora intestinal.

Hay alimentos que ayudan a recuperar la flora intestinal

  • "Repuebla" tu intestino con probióticos. Son microorganismos vivos que se encuentran en alimentos como el yogur fresco, el kéfir o la chucrut (col fermentada). Tomarlos ayuda a "repoblar" la microbiota si, por alguna razón, se ha empobrecido.