lenguaje gestos

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Una expresión, una mirada o un gesto son suficientes para transmitir un determinado sentimiento. Es lo que se denomina morfopsicología. De hecho somos capaces de demostrar alegría, tristeza, sorpresa, temor, furia o desprecio de forma innata, es decir, sin que nadie nos explique cómo hacerlo.

Alguien puede intentar fingir o esconder alguna de estas emociones básicas (hay gente que no quiere mostrarse triste por no preocupar o personas que intentan disimular que algo les desagrada por ser amables) pero si conoces el “lenguaje del cuerpo” es muy difícil que logren hacerlo.

Decir algo con palabras y expresar lo contrario con gestos y miradas es algo complicado

Hay gestos tan interiorizados –de los que ni siquiera somos conscientes– que son muy difíciles de disimular. Así, interpretar estos gestos puede ayudarte a a ser capaz de comprender y ponerte en el lugar del otro y ofrecerle la ayuda que pueda necesitar.

Qué hacemos al mostrar...

Los movimientos musculares nos delatan. Es muy difícil controlar lo que revela la expresión facial:

  • Rechazo. Cuando algo o alguien nos genera rechazo, con frecuencia apretamos los labios, nuestros ojos se empequeñecen, arrugamos la nariz y ladeamos la cabeza, como intentando observar lo que nos causa ese sentimiento.
  • Interés. Si algo nos interesa abrimos mucho los ojos, entreabrimos la boca e inclinamos la cabeza hacia aquello que nos llama la atención.

Es muy difícil controlar las expresiones faciales

  • Tristeza. No solo podemos ver en el rostro de una persona su tristeza cuando las comisuras de los labios se giran hacia abajo. También su mirada se inclina hacia abajo.
  • Furia. Al enfurecernos mantenemos la mirada fija hacia quién nos ha provocado el enfado, nos tensamos, apretamos fuertemente los dientes y nuestra cara enrojece.
  • Miedo. Cuando sentimos miedo también es muy habitual abrir mucho los ojos y la boca.
  • Atracción. Las mujeres no pueden evitar que sus pupilas se dilaten sensiblemente cuando están frente a una persona que les atrae.

El poder de una expresión

  • Una buena sonrisa. Dicen que logra “desarmar” a cualquiera y es cierto. Una sonrisa a tiempo puede desactivar tensiones, sacarnos de un apuro (por ejemplo, cuando llegamos tarde a una celebración), o nos puede ayudar a mantenernos calmados durante una disputa y conseguir así calmar a nuestro agresor. Se ha visto que esta sonrisa, que utilizamos como forma de defensa, la usan incluso algunos monos para facilitar sus relaciones.

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  • Una mirada fija y sostenida. Ten cuidado porque significa “amenaza”. ¿Quién no se ha sentido incómodo alguna vez cuando le han clavado la mirada? Sabemos que la atención de esa persona se dirige hacia nosotros pero no con qué intención. Por eso todos los animales interpretan este tipo de mirada como una amenaza. Normalmente intentamos evitar esa sensación mirando hacia otro lado pero terminamos enfureciéndonos si aquella persiste.

¿Sabías que los gestos...?

  • Proceden de actos primitivos. Según Charles Darwin, los hacemos porque en su momento nos resultaron útiles evolutivamente. Por ejemplo, el gesto semejante al gruñido que hacemos al enfadarnos podría venir de enseñar los dientes antes de morder.
  • Son diferentes según la personalidad. Los más afectuosos suelen mirar mucho a los ojos mientras conversan. Igualmente, las personas que se gustan tienden a mirar directamente a los ojos y al rostro.

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  • Y varían según la nacionalidad. En los países Europeos estas diferencias en cuanto a las expresiones faciales son evidentes. Por ejemplo, los italianos hacen movimientos faciales muy rápidos y cambiantes, son muy expresivos y acompañan lo que dicen con muchos gestos y movimientos de manos. Por el contrario, los ingleses suelen controlar más sus rostros y por ello nos puede resultar más difícil intuir la emoción que sienten.

Cómo saber...

  • Si te mienten. Las investigaciones sobre qué expresiones y movimientos corporales nos delatan cuando mentimos han concluido que, generalmente, las personas que mienten acompañan con menos gestos lo que dicen y, además, hacen algunos movimientos que indican cierto nerviosismo como, por ejemplo, rascarse.

Rascarse suele ser una señal de estar mintiendo

  • Si esconden algo. Fíjate en la falta de concordancia. Por ejemplo, la expresión de una persona que sonríe pero que en realidad se encuentra frustrada no encaja con su mirada o puede resultar disonante con algún gesto o movimiento corporal. Ten en cuenta que cuando alguien improvisa una emoción no sabe cuánto tiempo debe mantenerla en su rostro. Si estás atenta a estos indicios, podrás saber cuando alguien no está siendo sincero en la expresión de sus sentimientos.

Analiza el contexto

Las emociones no siempre “son puras”. Una sonrisa puede tener muchas funciones: la mostramos para seducir o como signo de aceptación pero también puede ser sarcástica o mostrar incredulidad. La debes interpretar según el contexto en el que te encuentres. Además, ten en cuenta que tu expresión influye en la de tu interlocutor ya que se sabe que los gestos “se pegan”. Así, por ejemplo, si tu rostro refleja cara de mal humor, los demás, sin darse cuenta, mostrarán caras de enfadado.

Por : M.ª Jesús Álava Reyes (psicóloga)