Asesorado por Álvaro Luna, profesor del Grado en Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad Europea

Por Diana Llorens

¿Cómo protege la biodiversidad a la salud humana?
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La pandemia de Covid-19 ha evidenciado la importancia que tiene mantener la biodiversidad (es decir, una variedad de especies animales y vegetales) y unos ecosistemas que funcionen adecuadamente para proteger la salud de las personas.

Hablamos con Álvaro Luna, profesor del Grado en Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad Europea, que asegura que “la naturaleza es el primer escudo que tenemos frente a diferentes problemas y es la mejor vacuna también”.

La biodiversidad evita pandemias

En un entorno más sano y con menos deterioro, hubiera sido más improbable que un virus llegara a tener el impacto que ha tenido el nuevo coronavirus.

Cuanta más variedad y riqueza de especies, en ecosistemas más sanos y variados, el virus (o la enfermedad que se quiera considerar) se reparte entre más especies y también entre más individuos y, por lo tanto, hay menos carga vírica y es más difícil que salte y tenga tanta capacidad de contagio”, explica Luna.

Así, una mayor biodiversidad tiene un efecto de “dilución”, los virus se reparten entre más elementos y se diluye su impacto.

Estamos invadiendo todo tipo de ecosistemas y contactamos de forma más estrecha con multitud de especies, indica. Esto propicia la aparición de virus como el de la Covid-19, algo que diversos científicos ya venían anunciando que podría pasar desde hace años.

¿Podremos evitar otra pandemia? El profesor Luna es optimista: “estamos a tiempo, pero hay que tomar decisiones ya, y decisiones que sean ambiciosas y contundentes, y llevarlas a la práctica de verdad”.

Alteración de los ecosistemas

Los ecosistemas cumplen diversas funciones y ciclos y tienen un equilibrio interno. Al ir destruyéndolos poco a poco, se vuelven menos resistentes y, aunque puede que inicialmente no nos demos cuenta, ocurren problemas como el cambio climático o la actual pandemia.

El profesor Luna lo explica con una metáfora muy clara: “si a un avión le quitas un tornillo, no pasa nada; si le quitas otro, tampoco, el avión sigue volando. Pero si le sigues quitando, llega un momento en que finalmente el avión se te va abajo”.

Algo similar está ocurriendo en el planeta a causa del impacto continuado de los humanos en los distintos ecosistemas.

Pasa en el paisaje agrícola, pasa en los sistemas pesqueros, está pasando en el Amazonas, pasa en los océanos... estamos alterando mucho los sistemas internos de estos ecosistemas, muchos de los ciclos, muchas de las relaciones entre organismos, y al final todo se resiente”.

Son muchos los factores que afectan al equilibrio de los ecosistemas y a la biodiversidad, y en cada parte del mundo tienen mayor importancia unos que otros: el uso extensivo de ciertos productos agrícolas, el uso de antibióticos en animales, la pesca intensiva...

Hay una serie de problemas y por encima de todo el cambio climático y la pérdida de hábitats, que son los dos grandes problemas globales”, indica.

Es por ello que los objetivos prioritarios para intentar revertir esta situación deben ser:

  • Frenar el cambio climático.
  • Hacer una explotación razonable de los recursos naturales para que en un futuro sigan estando disponibles.
  • Usar energías que sean renovables.

One Health: una salud global

El concepto “One Health” (una sola salud) surgió a inicios del año 2000 para destacar la relación de interdependencia que existe entre la salud humana, la salud animal y la medioambiental.

Lo que intenta transmitir este concepto es la importancia de tener un concepto global de lo que es el planeta”, señala Luna.

Este concepto une tres elementos: por un lado, la salud de las personas; por otro, la de los animales (tanto las especies silvestres como los animales que explotamos para alimentarnos) y por otro la salud ambiental (la calidad del aire, del agua, de los bosques, etc.).

Cuidando o protegiendo estos tres elementos, lograremos una transición hacia un modelo más sostenible y en el que todos estemos mejor, porque la tendencia que hemos tenido en el siglo 20 hasta la actualidad ha significado un declive de la biodiversidad”, asegura Luna.

¿Qué podemos hacer a nivel individual?

Aunque a veces pensemos que el deshielo de los polos o la pérdida de hábitats del oso polar nos quedan muy lejos, cada uno de nosotros puede hacer mucho por el medio ambiente.

Como señala el profesor Luna, hay que intentar “vivir un modo sostenible, ser responsable con el uso que haces de tus recursos, del agua que tenemos, de los alimentos, de dónde proceden estos alimentos, apostar por una agricultura y por una ganadería que tenga unos criterios de sostenibilidad”.

Pequeños gestos como estos tienen un gran impacto:

  • Evitar en lo posible utilizar el coche. Intentar desplazarnos con transporte público o caminando.
  • No coger aviones para trayectos cortos.
  • No abusar del aire acondicionado.
  • Reciclar todo lo posible.