como tomar farmacos

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Es algo que ya está cambiando y pronto los laboratorios prepararán fármacos a la medida de cada usuario. Eso evitará los errores que ahora se cometen con muchos de los fármacos más usados.

De hecho, un gran número de visitas a Urgencias responde a la mala utilización de los medicamentos. Te presentamos una guía para que, cuando necesites medicarte, lo hagas de la manera más correcta.

Analgésicos y anti-inflamatorios

Los fármacos que más solemos usar son los de venta libre: el paracetamol y los anti-inflamatorios no esteroideos (o AINES), destacando el ácido acetilsalicílico (AAS) y el ibuprofeno (en dosis bajas).

  • Hay medicamentos que los incluyen sin que lo sepamos. Con los fármacos de venta libre no somos, a veces, tan precavidos como con los otros. Y los solapamos sin hablarlo ni con el farmacéutico, lo que puede llevar a ingerir cantidades tóxicas de un principio activo. Hay antitusivos, por ejemplo, que llevan paracetamol, ibuprofeno o AAS.

Los medicamentos que combinan fármacos acumulan los efectos secundarios de cada uno

No hay que tomar fármacos sin consultar antes con un especialista, pero si necesitas alivio inmediato, opta mejor por el paracetamol pues tiene menos efectos secundarios que los demás.

  • Piensa que est tipo de fármacos alivia el dolor pero no resuelve la causa que lo provoca: los analgésicos no curan, solo mejoran un síntoma. A veces, como alivian nuestro dolor, vamos tomándolos sin ir al médico para descubrir su causa cuando es recurrente.

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  • Y abusar de ellos contra el dolor de cabeza, por ejemplo, puede provocar una migraña de rebote (la intensidad del dolor cede por unas horas, pero este se cronifica), además del aumentar riesgo de úlcera.

Algunos, además, pueden impedirte dormir bien si los consumes por la tarde, pues añaden cafeína a su formulación.

Recomendaciones si tomas paracetamol

  • Sí con agua. Tomado así es más útil porque aumenta su biodisponibilidad en el organismo (se absorbe mejor).
  • Sí con el estómago vacío. Es la opción preferible si se tolera sin sufrir molestias gástricas, pues su eficacia aumenta.

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  • No con alimentos ricos en pectina. Los que más contienen este tipo de fibra (manzanas, cítricos, zanahorias, berenjenas, higos...), retrasan su asimilación.
  • No simultaneado con anticonceptivos orales. Hace absorber “demasiados” estrógenos y puede provocar, por ejemplo, reglas irregulares.

Pautas para tomar el ácido acetilsalicílico (AAS)

  • Sí justo tras comer y con un gran vaso de agua. Con lo primero se evita que irrite la mucosa gástrica; con lo segundo, se logra que el organismo lo absorba más.
  • Sí, mejor antes de acostarte cuando el médico ha prescrito 1 al día contra el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. A esta hora hace bajar más la presión y previene con mayor eficacia esos episodios, mayoritariamente nocturnos.
  • No, mezclado con zumos de frutas, pues aumentaría su acidez e irritaría más el estómago.

Hay alimentos que potencian los efectos del fármaco

  • No a la par que ibuprofeno. Quien toma 1 ácido acetilsalicílico al día no debe, además, recurrir al ibuprofeno para tratar el dolor o la fiebre.
  • No, en caso de úlcera, es recomendable evitar su ingesta, pues puede agravarla.
  • No con ajo, angélica, sauce blanco o ginkgo biloba. Estos suplementos (o infusiones) potencian el efecto anticoagulante del AAS, lo que aumentaría el riesgo de hemorragia.

Consejos en caso de que tomes ibuprofeno

  • Sí con las comidas o con leche. Solo así se evita que irrite la mucosa gástrica.
  • Sí por la tarde. Se ha comprobado que hace más efecto que por la mañana.

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  • No debería tomarse si existen antecedentes de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, ya sean personales o incluso familiares, porque en ese caso crece el riesgo de sufrir otro.

Antibióticos, así acaban de verdad con la infección

Los antibióticos solo son efectivos contra las infecciones causadas por bacterias pero no acaban con las generadas por virus, como la gripe.

Si esto no se tiene presente, puede haber consecuencias graves: tomar los antibióticos “cuando no toca” hace que el cuerpo desarrolle resistencia a ellos, que dejan, por tanto, de ser efectivos cuando de verdad se necesitan. Además, hay otras normas para usarlo bien.

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  1. Empieza la caja en cada ocasión que los necesites y siempre tras ir al médico. Aunque tuvieras síntomas similares a un cuadro tratado con antibióticos tiempo atrás, no debes tomar de nuevo los que consumiste la vez anterior (o los recetados a otro miembro de la familia). Hay antibióticos de varios tipos y es el médico el que debe determinar el más conveniente en cada caso.
  2. Cuando empieces a encontrarte mejor, no bajes la guardia o recaerás. Si abandonas el tratamiento sin acabarlo porque dejas de notar los síntomas, las bacterias volverán a hacer de las suyas.
  3. ¿En ayunas o no? Pregunta a tu médico de familia sobre cada caso. El estómago lleno aumenta la capacidad de absorción de muchos (como la claritromicina o las penicilinas orales) pero disminuye en cambio la de otros (como la azitromicina).
  4. Sustituir el “cada 8 horas” por un “tres veces al día” no siempre es igual. Cuando no se mantiene un nivel estable de antibiótico en sangre, las bacterias se multiplican. Si el médico establece la pauta “cada 8 horas”, debe respetarse y no pensar que es lo mismo que ingerirlos tres veces al día sin importar la hora. Si te olvidas, hazlo cuando te acuerdes y cuenta ocho horas a partir de entonces.
  5. Si se trata de una única dosis diaria, siempre hay que administrarla a la misma hora.
  6. Y espera como mínimo dos horas antes de tomar cítricos o diente de león (pueden alterar su principio activo e impedir su asimilación), lácteos (puede dificultar la absorción del antibiótico) o suplementos como magnesio, hierro, zinc, manganeso y calcio.

Anti-hipertensivos, su mal uso provoca resistencia

Si se emplean esporádicamente, sin cubrir los plazos fijados por el médico, la tensión se hace resistente a los fármacos, con los riesgos que supone no poder bajarla. Hay otras cosas que tampoco se tienen en cuenta que hacen que funcionen peor:

  • Los anti-inflamatorios no les van bien. Hay evidencias de que elevan la presión arterial (algo similar ocurre con las pastillas efervescentes de cualquier tipo). Cuando se simultanean, hay que ajustar la dosis del antihipertensivo.
  • Cuidado al tratar la congestión nasal. Algunos descongestionantes incluyen un activo que reduce la eficacia de estos fármacos.

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  • Los diuréticos y los omega 3 exageran su papel. Simultanear con estos fármacos muchas infusiones (sobre todo anti-hipertensivas, como el té de hibisco o la pasiflora) y/o suplementos de aceite de pescado puede bajar demasiado la presión. Sucede igual con las nutritivas bayas de Goji.
  • Con el estómago vacío, actúan menos. La comida mejora su absorción.

Pastillas anti-colesterol

En relación con estos fármacos –los más prescritos son las estatinas hay recomendaciones para mejorar su efecto y para evitar daños:

  • Estarás más protegida si tomas a la vez omega 3, es decir los ácidos grasos del pescado azul o de las nueces o en forma de suplemento. Se ha demostrado que es una forma efectiva de reducir la mortalidad cardiovascular.

Son alimentos que tiene efectos secundarios y el médico debe valorar la relación riesgo -beneficio

  • No bebas zumo de pomelo durante el tratamiento. Son los fármacos con los que ese jugo interacciona peor, pudiendo causar hasta un fallo renal pues impide al hígado procesar bien la mayoría de estatinas, que se acumulan en exceso en el organismo. Lo mejor es tomarlas con agua.
  • Investigadores de la Clínica Mayo de Minnesota (EE UU) han descubierto que las mujeres posmenopáusicas que toman estatinas presentan más riesgo de diabetes. Se les recomienda revisar su azúcar y el funcionamiento de su hígado a menudo.

Antidepresivos y tranquilizantes

Según el Observatorio de Medicamentos de Abuso del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, más de un millón y medio de españoles usa mal estos fármacos. Pero aunque se empleen bien, hay cosas que a veces no se tienen en cuenta:

  • No los mezcles con antiinflamatorios o ácidos omega 3. La primera combinación es a veces la culpable de que quienes toman fármacos contra la depresión dejen de responder a ellos. En cuanto a los suplementos de omega 3, pueden aumentar los síntomas de la depresión si se padece, con lo que resta eficacia a los medicamentos.

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  • Combinados con cafeína o ginseng estimulan demasiado. Esa sobreestimulación puede causar presión arterial alta, palpitaciones... Además el té, debido a los taninos que contiene, también impide que el cuerpo absorba la cantidad suficiente de algunos antidepresivos.
  • Con alimentos ricos en tiramina puedes sufrir una crisis hipertensiva. Quesos fermentados, escabeches, ahumados, conservas... evítalos durante el tratamiento y tres semanas después
  • En cuanto a los ansiolíticos, si los ingieres con otros sedantes, puedes sentir demasiada somnolencia. Bien administrados no tienen por qué producir un sueño incapacitante. Pero este puede darse si se mezclan con infusiones de valeriana, por ejemplo, o con un tratamiento a base de melatonina (se usa contra el insomnio, para el jet lag...).

Protectores gástricos, Así te protegen de verdad

Un estudio de la Consejería de Salud Andaluza revela que el 19% se toma sin necesidad. Hay que evitar, además, usarlos mal:

  • Con el estómago vacío. Se ha comprobado que el organismo absorbe bien la mayoría de ellos si se toman así (y con agua).

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  • Ajusta tu horario. Se suele prescribir su consumo una vez al día sin especificar la hora. Pero hay investigaciones que demuestran que algunos son más eficaces ingeridos por la mañana y otros, de noche. Aclara tu caso con el médico.
  • No abuses de la leche. Si se toma demasiada a la par que ciertos antiácidos, como el bicarbonato, por tiempo prolongado, se pueden crear depósitos de calcio en los riñones y otros tejidos.
  • Ojo si te polimedicas. El protector gástrico más recetado, el omeprazol, es también de los medicamentos que más interacciones negativas presenta con otros fármacos, en especial con el clopidogrel (previene el ataque cardíaco y la embolia).

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Por Dr. Francisco Marín, médico de atención primaria