Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Contra la apnea del sueño, más ejercicio y menos televisión
iStock by Getty Images

La apnea del sueño es un problema muy común. Se calcula que un 10% de la población la sufre y en mayores de 65 años, la cifra asciende hasta el 20%.

La consecuencia a corto plazo de las paradas respiratorias que provoca durante el sueño es el cansancio diurno, pero lo peor es que a largo plazo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, esta afección demasiado común podría tener un remedio sencillo y económico. Un estudio ha demostrado que ser más activo físicamente y pasar menos de cuatro horas sentado frente al televisor reduce sustancialmente el riesgo de desarrollar apnea obstructiva del sueño.

Qué ocurre en la apnea del sueño

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno en el que la respiración se detiene durante unos segundos o minutos durante el sueño.

Como consecuencia de ello se reducen los niveles de oxígeno en la sangre y provoca síntomas como ronquidos, sueño interrumpido y sensación de cansancio excesivo.

A largo plazo, si no se controla pueden aparecer complicaciones graves como hipertensión arterial, arritmias (latidos irregulares) o diabetes. También aumenta el riesgo de infarto e ictus.

Cuanto más te mueves, menos apnea

Se calcula que mil millones de personas entre 30 y 69 años sufren apnea del sueño en el mundo. La edad, las alteraciones anatómicas, el tabaco y sobre todo la obesidad aumentan el riesgo de sufrirla.

Teniendo en cuenta estos factores, un equipo del Hospital Brigham and Women y la Escuela de Medicina de Harvard decidieron estudiar si ser menos activo físicamente también predispone a sufrir apnea obstructiva del sueño.

Para ello, analizaron datos de salud de más de 138.000 hombres y mujeres que no tenían apnea al inicio de la investigación. Al final del estudio, que duró entre 10 y 18 años, se vio que 8.733 participantes habían desarrollado el trastorno.

Los que hacían el equivalente a 3 horas de carrera a la semana, tenían menos riesgo

¿Qué había ocurrido para que desarrollaran apnea? Los investigadores tuvieron en cuenta los factores que pueden influir como la edad, el tabaco, el alcohol o el índice de masa corporal.

Además, evaluaron la actividad física que hacían los participantes. Y las conclusiones no dejaron lugar a dudas: el sedentarismo y la apnea van de la mano:

  • Los que hacían actividades equivalentes a tres horas de carrera a la semana tenían un 54% menos riesgo de desarrollar apnea en comparación con aquellos que hacían solo el equivalente a dos horas por semana de caminata.
  • Las personas que pasaban más de cuatro horas al día sentadas viendo televisión tenían un 78% más de riesgo de apnea que las menos sedentarias.
  • Las personas que realizaban trabajos sedentarios tenían un 49% más de riesgo de apnea en comparación con las personas menos sedentarias. A pesar de ello, si estas personas hacían ejercicio una vez acabado el trabajo, el riesgo de apnea se reducía. Y si no podían hacerlo por limitaciones físicas, también se reducían los efectos del sedentarismo y el riesgo de apnea si pasaban más rato de pie o hacían alguna actividad suave con frecuencia.

Sedentarismo como factor de riesgo de apnea

Este estudio confirma que el sedentarismo, como el tabaco o la obesidad, es un factor más de riesgo de apnea.

  • "Vimos una relación clara entre los niveles de actividad física, el comportamiento sedentario y el riesgo de apnea obstructiva del sueño", señala la profesora Tianyi Huang, primera autora del estudio.
  • "Las personas que siguieron las pautas actuales de actividad física de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 150 minutos de actividad moderada por semana y que pasaron menos de cuatro horas al día sentadas viendo televisión, tenían un riesgo de apnea sustancialmente menor".
  • "Es importante destacar que vimos que cualquier aumento adicional en la actividad física y/o una reducción en las horas de sedentarismo podría tener beneficios que reducen el riesgo de desarrollar apnea", concluye.

Lo peor, ver la televisión

El sedentarismo aumenta sin duda el riesgo de apnea, pero los investigadores hacen diferencias entre estar sentado trabajando o estarlo frente al televisor. De hecho los participantes del estudio que tenían más riesgo de apnea eran los que pasaban más de cuatro horas viendo la televisión.

¿Por qué es diferente si la actitud sedentaria es la misma? Los investigadores señalan que ver la televisión suele acompañarse de una mayor ingesta de comida basura, lo que aumentaría el sobrepeso que es una de las principales causas de apnea.

Los autores de este estudio remarcan que habría que insistir mucho más en la prevención a la hora de abordan un problema tan común:

  • "Aunque la apnea se puede controlar con tratamientos modernos, solo una minoría de estudios se centra en la prevención. Los profesionales de la salud deben priorizar este aspecto para que las personas en riesgo de apnea sean más activas antes de que sea demasiado tarde", subrayan.