Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Las dietas ricas en grasas alteran tu reloj biológico y favorecen la obesidad
iStock by Getty Images

El reloj biológico que todos llevamos de serie podría definirse como un mecanismo interno que marca un momento para cada actividad orgánica.

Por eso a ciertas horas se liberan determinadas hormonas que hacen que tengamos hambre o al caer la noche sintamos sueño.

Desajustar ese reloj biológico puede tener consecuencias nefastas para la salud. Es bien conocido que no respetar un horario de comidas o de sueño puede alterarlo, pero hay otros factores que también puede romper tu equilibrio interno.

Un estudio publicado en The Journal of Physiology ha demostrado que una dieta rica en grasas puede alterar la zona del reloj corporal que controla la saciedad, lo que lleva a comer en exceso y a la obesidad.

La pandemia de la obesidad

La obesidad es la gran pandemia del siglo XXI y de momento no hay vacuna para ponerle freno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de la obesidad en muchos países europeos se ha triplicado desde 1980.

  • En España, un 21,6% padece obesidad. De seguir con el ritmo de crecimiento actual, en 2030 habrá 27,2 millones de españoles con exceso de peso.

Pero el verdadero problema es que la obesidad puede provocar muchas otras enfermedades (diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, derramos cerebrales y algunos tipos de cáncer).

  • Se calcula que unos 2,8 millones de personas mueren cada año como resultado del exceso de peso.

Este nuevo estudio abre una nueva vía para investigar tratamientos contra la obesidad ya que sugiere que restaurar el funcionamiento del reloj biológico interno podría evitar comer en exceso.

Reloj biológico interno

Históricamente se ha creído que el reloj corporal maestro estaba situado solo en una parte del cerebro llamado hipotálamo, señalan los autores el estudio.

Sin embargo, investigaciones realizadas han demostrado que el control de los ritmos diarios de nuestro cuerpo (ya sean los niveles hormonales o el apetito) se encuentra en varias partes del cerebro y el cuerpo, incluido un grupo de neuronas en el llamado complejo vagal dorsal (la rama dorsal del nervio vago).

Partiendo de esta premisa, los investigadores han comprobado dos cosas en este estudio:

  • El complejo vagal dorsal controla la ingesta de alimentos porque regula la saciedad mediante la liberación de determinadas hormonas.
  • En la obesidad, la liberación de hormonas relacionadas con el control del apetito se reducen o se eliminan.

Esto sugiere que en las personas obesas, esa parte del reloj biológico (el complejo vagal dorsal) que regula el apetito no funciona correctamente.

La dieta alta en grasas rompe el reloj interno

¿Por qué se desajusta o se rompe ese reloj biológico que regula el hambre en las personas obesas?

  • Parece ser que una dieta rica en grasas sería la culpable.

Para llegar a esta conclusión, alimentaron a ratas con una dieta alta en grasas y antes de que empezaran a ganar peso ya vieron que había cambios en los ritmos neuronales diarios del complejo vagal dorsal y, en consecuencia, en las hormonas el apetito.

  • Así pues, los autores del estudio aseguran que alterar el complejo vagal dorsal (o dicho de otra manera, la zona de tu reloj biológico interno que controla el apetito y la saciedad) provoca aumento de peso.
  • Y que una dieta rica en grasas puede ser el detonante de ese desajuste que nos lleve a comer más y conduzca a la obesidad.

Ajusta tu reloj interno

Más allá de la obesidad, desajustar ese reloj interno que regula múltiples actividades biológicas puede tener otras consecuencias nefastas para la salud. Se sabe, por ejemplo, que aumenta el riesgo de depresión.

¿Cómo ajustarlo de nuevo? Seguir unas rutinas y tener presente que conviene estar más activo en las horas de luz y reducir el ritmo cuando llega la noche es una de las máximas para lograrlo.

Estos tres consejos ayudan a equilibrar tu reloj interno:

  • Sigue unos horarios de comida, cena temprano y reduce la ingesta conforme avanza del día.
  • Haz ejercicio, pero evita la actividad intensa al llegar la noche.
  • Sigue una rutina de sueño y evita exponerte a luz de las pantallas dos horas antes de dormir.