Por Soledad López, periodista especializada en salud

¿Por qué somos uno de los países con más fracaso escolar?
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España es uno de los países de Europa con mayores tasas de fracaso escolar, paro juvenil y consumo de marihuana. Y la causa no es el entorno familiar, la calidad de la escuela pública o del profesorado, o que las empresas no contraten a jóvenes.

En palabras de Miquel Casas, catedrático de psiquiatría emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona, parte del problema radica en que, a diferencia de otros países como Finlandia, en España no se diagnostican (ni evidentemente se tratan adecuadamente) trastornos del desarrollo neurológico del niño como la hiperactividad o la dislexia.

El Dr. Casas, director del Programa UTAE Recerca del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona, ponente en el seminario Formación y comunicación organizado por Qualiteasy y Clickedu, y autor de numerosos artículos científicos sobre el tema, nos explica el vínculo de estos trastornos del neurodesarrollo con el fracaso escolar.

Trastornos del desarrollo neurológico del niño

Un 20% de población infantil y juvenil sufre trastornos del neurodesarrollo. Si nos fijamos en las cifras reales, es fácil ver la dimensión del problema: por ejemplo, en el caso de Cataluña, de los algo más de 800.000 niños escolarizados en primaria y ESO en el curso 2019-2020, unos 150.00 tienen un trastorno de este tipo.

Uno de cada 5 niños padece un trastorno del neurodesarrollo

En ocasiones se ha transmitido la idea de que la incidencia de estos trastornos tiene que ver con la calidad de la escuela o el nivel socioeconómico de los padres. Pero, tal y como explica el profesor Casas, no es una cuestión de ricos o pobres:

  • "Este tipo de trastornos, resultado sencillamente de la evolución de la especie humana, se dan en el mismo porcentaje en todo el mundo, desde España hasta Australia, y su origen es puramente psicobiológico (cerebral), nada tienen que ver con el barrio en el que se nace", insiste Casas.

Afectan al niño desde que nace hasta los 18 años, aunque no se pueden empezar a medir hasta los 5 o 6 años y en la edad adulta provoca consecuencias si no se tratan.

Pero, ¿a qué tipo de patologías nos referimos? Los trastornos del neurodesarrollo infantil abarcan afecciones diversas y no todas revisten la misma gravedad. Dentro de este gran cajón se encuentran:

  • El autismo.
  • Los trastornos de la comunicación como el TDHA (trastorno de desatención e hiperactividad).
  • Los trastornos del aprendizaje: dislexias, discalculias, disgrafías...

Cómo afectan al fracaso escolar

El profesor Casas ha estudiado la relación de estos trastornos del neurodesarrollo con el fracaso escolar a excepción del autismo, que es más grave y sí suele diagnosticarse correctamente, aunque solo supone un 1% de estas patologías.

Sus trabajos han analizado los casos de hasta 12.000 niños procedentes de escuelas públicas y concertadas de todo tipo de barrios en Cataluña. Y los resultados no dejan lugar a dudas:

  • Los niños que sufren estos trastornos tienen un bajo rendimiento escolar.
  • Son alumnos que no suelen aprobar la ESO y abandonan los estudios tras la secundaria.

"Además, este tipo de trastornos, si no se tratan bien, van muy ligados al consumo de cannabis a los 13-14 años, luego al consumo de alcohol, y a partir de los 16-17 años se vincula con malos tratos, accidentes de tránfico e ideación suicida", explica el catedrático.

  • Un niño que no ha sido tratado adecuadamente de una patología del neurodesarrollo en la infancia puede convertirse en un adulto problemático con dificultades para encontrar trabajo o con problemas mayores.

"Hemos hecho un estudio que demuestra, por ejemplo, que los adultos con hiperactividad de niños tienen 5 veces más riesgo de que les retiren el carné de conducir", alerta.

"Estos trastornos no revisten la gravedad de una esquizofrenia o un trastorno bipolar, pero afectan sin duda a la calidad de vida del individuo", reconoce.

El via crucis por el que pasan estos niños

"En España tenemos el mismo 20% de niños afectados por este tipo de trastornos que en el resto del mundo pero no los diagnosticamos; mientras que en los países nórdicos se diagnostican un 80% de estos niños", reconoce Casas.

  • En el caso concreto de Catalunya, la escuela pública diagnostica solo 1 niño de cada 10, y la concertada 2-3 niños de cada 10.

"Esto quiere decir que hay un gran volumen de niños que tienen bajo rendimiento escolar por esta causa y que están abocados al fracaso escolar", subraya.

"Suele culparse a las diferencias sociales, a los padres, a las familias monoparentales, a la inmigración, a la calidad de los profesores, pero la verdadera causa de ese fracaso escolar es que no se diagnostica ese problema en el colegio y, por tanto, no se trata de la forma adecuada", insiste.

Y lo peor es que estos niños pasan un auténtico via crucis en la infancia. Así lo relata el Dr. Casas.

  • "Muchos soportan una auténtica tortura desde que entran a primaria hasta los 16 años".
  • "Son niños que cada día tienen que oír que son unos vagos o que son conflictivos porque siempre se están peleando en el colegio o con sus hermanos".
  • "Se les castiga con frecuencia, y pasan mucho tiempo haciendo deberes y sin poder salir de jugar -vacaciones incluidas- o recibiendo clases de un profesor particular si sus padres pueden pagarlo".
  • "Muchos, cuando llegan a los 16 años, tienen cuadros de depresión y ansiedad; y se los etiqueta como depresivos pero en realidad no es cierto: lo que tienen es un trastorno del neurodesarrollo no diagnosticado y no tratado".
  • "Y ese trastorno los ha estado amargando durante 10 años y les ha impedido un buen rendimiento escolar. Por eso estos niños tienen más riesgo sufrir drogadicciones. La marihuana, por ejemplo, es una vía de escape para ellos, como una automedicación".

la asignatura pendiente de la sanidad pública

La solución al problema, remarca Miquel Casas, pasa por detectar el trastorno en la infancia y tratarlo adecuadamente. Y aquí sí hay diferencia entre clases sociales porque las más pudientes pueden acudir a la medicina privada, psicólogo o psiquiatra, en busca de ayuda.

Los servicios públicos están desbordados y no contemplan la atención a trastornos como la dislexia.

"Si tienes un hijo disléxico –con problemas para aprender a leer o dificultades con el cálculo– o pagas un tratamiento privado o tu hijo se queda disléxico", afirma tajante Casas. "La sanidad pública solo contempla recursos para casos muy graves como el autismo, pero no para trastornos del aprendizaje", afirma.

"Por eso hay más fracaso escolar en los barrios pobres. Pero no porque la dislexia o la hiperactividad esté relacionada con la pobreza, sino porque las clases adineradas sí pueden pagarse los tratamientos y evitar así el fracaso escolar", aclara.

En su opinión, deberían haber los recursos y los protocolos necesarios en la escuela para poder diagnosticar a los niños con estos trastornos. "Los maestros ya se dan cuenta de que el niño tiene un problema, pero muchas veces, más allá de comunicarlo a los padres no pueden hacer nada". Y, obviamente, Sanidad debería tener capacidad para darles el tratamiento adecuado.

Qué hacen en Finlandia

En el país nórdico, un referente en educación, el diagnóstico de los trastornos del neurodesarrollo se incluye en el cribaje de todo niño sano, es decir, en los chequeos rutinarios que se les realizan a estos niños.

"En España, los servicios de pediatría deberían realizar exploraciones a los niños de 5 o 6 años para descartar trastornos del aprendizaje, igual que miran la vista o revisan que no tenga los pies planos", señala Casas.

"Puede que a los 5 años exista un problema de madurez, pero si a los 6-7 años se observa que tiene dificultades para leer o es muy conflictivo es probable que exista un trastorno del neurodesarrollo", prosigue.

"Estos niños pueden sufrir un déficit de atención o algún otro problema, pero tienen una inteligencia completamente normal y si se les acompaña a lo largo de la escolaridad no tienen por qué ir abocados al fracaso escolar", concluye.

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