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Con la llegada del calor los medicamentos también sufren. Hay que tomar precauciones a la hora de conservarlos y buscar un lugar seco y fresco para guardarlos y que no se degraden.

Lo ideal es mantenerlos a una temperatura inferior a 25º o 30º, alejados de la luz solar directa y en su envase original.

Pero es que además, también se hace necesario que el médico controle las dosis y los fármacos que tomas durante esta época, ya que existen diversas familias de medicamentos que pueden actuar de forma no conveniente (o excesiva) en combinación con el sol o el calor.

Cuidado con la tensión baja

Por su efecto dilatador vascular, el calor hace bajar la tensión arterial y, por ello, hay que tener cuidado por si baja en exceso.

Los antihipertensivos deben ajustarse en verano

Es posible que tu médico deba ajustar tu medicación durante los meses cálidos. Consúltale si tomas fármacos IECA (son los fármacos con el principio activo acabado en “pril”), diuréticos, betabloqueantes (son los que tienen un nombre acbado en “-lol”), o ARA-II (antihipertensivos acabados en “-sartan”).

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Hay otros medicamentos que también provocan, como efecto secundario, una bajada de tensión.

Consulta al médico si tomas alguno para la incontinencia o si te medicas para tratar la hiperplasia prostática.

Fármacos que te deshidratan

Con el calor se produce una dilatación de los vasos sanguíneos y un aumento de la pérdida de líquido en forma de sudoración.

Hay fármacos que te hacen sudar más

De ahí que cualquier medicamento que pueda afectar al equilibrio hídrico (como con los diuréticos) debe ser seguido de cerca por el médico.

Precauciones con los diuréticos

En verano la sudoración aumenta, por ello, si estás tomando diuréticos conviene revisar o ajustar las dosis para evitar la deshidratación.

  • También, es esnecial que tomes la cantidad de líquidos recomendada por el médico o farmacéutico, que suele estar por encima de los 2 litros de agua.

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Como nos explica Javier Velasco, miembro de la subcomisión de Revisión del Uso de Medicamentos de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), "la deshidratación puede ocurrir naturalmente sin necesidad de estar tomando ninguna medicación, por lo que si estamos tomando diuréticos deberemos extremar las precauciones. Además, el consumo de este tipo de fármacos en época de calor puede hacer que la tolerancia al sol sea menor, se reduzca la tensión arterial y se padezcan mareos e incluso desvanecimientos".

Los diuréticos y los laxantes pueden provocar una pérdida de líquido excesiva

Si tomas algún medicamento de los considerados diuréticos (para controlar la tensión arterial o por una cardiopatía crónica) convendría que consultes con tu médico para que te informe sobre cómo debes regular las tomas, o si conviene, temporalmente, retirar alguno de ellos.

Eso sí, nunca retires por tu cuenta el medicamento.

  • Consulta al médico si... Tomas furosemida (es el diurético más potente y quizá el más utilizado en las descompensaciones en pacientes con insuficiencia cardíaca), hidroclorotiazida (muy usado como antihipertensivo), torasemida, espironolactona...

Los laxantes aumentan la pérdida de líquido

Estos fármacos que se utilizan para casos de estreñimiento también pueden deshidratarte. En especial aquellos cuya acción es más irritativa que formadora de fibra porque con ellos la pérdida de líquido suele ser mayor.

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Desde SEFAC, Javier Velasco recomienda "tener especial cuidado con los laxantes osmóticos, que son aquellos que atraen agua del organismo a las heces para mejorar la motilidad intestinal, ya que en este proceso puede agravar la deshidratación en épocas de calor. En este grupo encontramos medicamentos tan comunes como la lactulosa, leche de magnesio y el macrogol".

No tomes laxantes sin receta y, en caso de ser necesarios, es mejor que optes por los aumentadores del bolo intestinal.

los que afectan a la temperatura

Como nos explica Javier Velasco "el cuerpo tiene un mecanismo para regular su temperatura de forma constante. Cuando la temperatura aumenta, nuestro organismo tiende a permeabilizar más sangre hacia la piel, incrementando el flujo de sangre hacia ésta irradiando calor a la atmósfera con el fin de que ésta reduzca su temperatura. Si el flujo de sangre hacia la piel, o la permeabilidad hacia ésta se encuentra reducido, será más difícil reducir nuestra temperatura".

Pueden afectar a nuestra capacidad termorreguladora los fármacos betabloqueantes utilizados para controlar la frecuencia cardíaca en pacientes que pudieran tener arritmia y la tensión arterial alterada. Estos reducen el ritmo del corazón y, por tanto, la capacidad de éste para aumentar el flujo de sangre.

Algunos descongestivos y fármacos para la tensión pueden alterar nuestra capacidad termorreguladora

También el consumo de fármacos descongestivos para resfriados, o incluso para la alergia, hace que se reduzca el flujo de sangre, ya que actúan como vasoconstrictores.

Del mismo modo, el uso de ciertos fármacos usados en niños para el síndrome de hiperactividad , como puede ser el metilfenidato, pueden afectar la capacidad del cuerpo para regular su temperatura.

Fármacos que reducen la sudoración

También hay medicamentos que, "al tener efectos anticolinérgicos, pueden reducir la sudoración con lo que también perdemos gran parte de nuestra capacidad termorreguladora", afirma Javier Velasco.

Si tomas antidepresivos debes vigilar más cuando llega el calor

Algunos de estos fármacos necesitan receta como la familia de los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina) usados para mejorar el sueño, e incluso aliviar dolores, u otros utilizados para la incontinencia urinaria como la oxibutinina o solifenacina.

Otros pueden ser adquiridos sin receta como la difenhidramina que se utiliza en casos de alergia o incluso para mejorar la somnolencia, o bien la butilescopolamina usada para tratar espasmos gastro-intestinales en diarreas e incluso cólicos renales.

reacciones a la exposición solar

No sólo el calor puede afectarnos, también puede hacerlo la exposición solar. Con la toma de ciertos medicamentos, tomar el sol puede ser peligroso pues pueden provocar una reacción en la piel como rojeces, picores, o ampollas en la zona de la piel expuesta al sol.

Algunos fármacos reaccionan al exponerte al sol provocando rojeces o quemaduras en la piel

Pueden causar hipersensibilidad al sol los antihistamínicos derivados del Coal Tar, antiinflamatorios de la familia de los AINES, algunos antiacnéicos, diuréticos, o antibióticos de la familia de las tetraciclinas o del grupo de las quinolonas como el ciprofloxacino.

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Si estás tomando algún medicamento, es esencial que consultes con tu médico o farmacéutico para ver si es el caso. Protégete del sol si usas tratamientos con fármacos fotosensibles. Y vigila con las cremas, pues también pueden causar estas reacciones dañinas.