Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El ejercicio produce una sustancia natural parecida al cannabis
iStock by Getty Images

Los mecanismos por los cuales el ejercicio es un antídoto frente al dolor no dejan de sorprendernos.

Investigadores de la Universidad de Nottingham han demostrado que la actividad física no solo disminuye los niveles de sustancias inflamatorias en el cuerpo, las conocidas citoquinas.

También aumenta los niveles de sustancias similares al cannabis producidas por el propio organismo, los llamados endocanabinoides. Y esto puede ser útil en enfermedades que cursan con dolor relacionado con la inflamación como la artritis reumatoide.

Curiosamente la forma en que el ejercicio provoca estos cambios es actuando sobre la microbiota intestinal.

Reducir el dolor de la artritis

Se sabe que el ejercicio disminuye la inflamación crónica, que a su vez causa muchas enfermedades como el cáncer, la artritis reumatoide y las enfermedades cardíacas, pero se sabe poco sobre cómo reduce la inflamación.

Para descubrirlo, el equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham estudió a 78 personas con artritis reumatoide.

  • 38 de ellos realizaron 15 minutos de ejercicios de fortalecimiento muscular todos los días durante seis semanas y 40 no hicieron nada.

Al final del estudio, los participantes que realizaron ejercicio no solo habían reducido su dolor, sino que también tenían más microbios en el intestino productores de sustancias antiinflamatorias, lo que provocaba unos niveles más bajos de citoquinas y más elevados de endocanabinoides.

Ejercicio y endocanabinoides

Se sabe que el ejercicio provoca una sensación de euforia, conocida como "euforia del corredor", porque activa el llamado sistema endocanabinoide, o lo que es lo mismo, la producción de sustancias en el organismo con un efecto similar al del cannabis.

El sistema endocanabinoide modula el metabolismo energético, la inflamación, el dolor y la biología cerebral.

Además, existe evidencia científica de que la microbiota intestinal y el ejercicio están conectados entre sí.

Se ha visto que el ejercicio hace que los microbios del intestino produzcan más butirato, un ácido graso de cadena corta con acción antiinflamatoria.

Más bacterias buenas y menos malas

Los investigadores observaron que el efecto calmante que generó el ejercicio en los enfermos de artritis estudiados se debió al aumento de sustancias endocanabinoides.

Obviamente, el ejercicio también redujo las citoquinas inflamatorias y, en consecuencia, el dolor.

Y constataron que el secreto estaba en la microbiota. Los participantes que habían hecho ejercicio habían aumentado las bacterias productoras de butirato y habían reducido otro tipo de bacterias (Collinsella) que causan inflamación.

Investigaciones anteriores han demostrado que la abundancia de Collinsella está fuertemente asociada con una mayor ingesta de alimentos procesados ​​y una baja ingesta de verduras.

Y se ha demostrado también que la dieta mediterránea reduce los niveles de esta bacteria dañina.

  • Unos niveles altos de Collinsella aumentan el riesgo de esteatohepatitis no alcohólica, la forma más grave de enfermedad del hígado graso no alcohólico, donde la inflamación causa daño hepático que puede progresar a cirrosis.
  • También se han visto niveles altos de Collinsella en personas con diabetes tipo 2.
  • Sin embargo, la Collinsella se reduce cuando hay pérdida de peso.

Como verás, unos niveles elevados de estas bacterias tienen efectos muy negativos en el organismo.

Y se sospecha que estos efectos negativos se deben en parte a que reduce la producción de endocanabinoides en el organismo, que a su vez modulan la inflamación.

Alivio para la artritis reumatoide

Este estudio demuestra que intervenciones tan sencillas como la práctica de ejercicio pueden generar un gran efecto analgésico en enfermedades como la artritis reumatoide.

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta sobre todo a mujeres entre 30 y 50 años.

La membrana sinovial de la articulación afectada se inflama y produce un exceso de líquido, lo que acaba erosionando el hueso.

  • Los síntomas más comunes son rigidez matutina, hinchazón, cansancio...

Se trata con fármacos antirreumáticos y otros tratamientos parra mitigar el dolor como los analgésicos y los corticoides. También existen terapias complementarias como las infiltraciones o la cirugía en casos graves.

Al margen de los tratamientos habituales, este estudio demuestra que hábitos como el ejercicio diario pueden actuar como un bálsamo frente al dolor.