Dr. Sagrera-Ferrándiz, Médico y Magister en Medicina Manual y Osteopatía

Caminamos echando el cuerpo hacia delante (las mujeres lo hacen, muchas veces, por esconder el pecho), hacemos lo mismo con el cuello (quizá por las prisas), mantenemos los hombros elevados todo el tiempo cuando estamos sentados (posiblemente por estrés y tensión)... y así todo el día. 

De hecho, no es de extrañar que al final de la semana nos quejemos de dolor, y las malas posturas están detrás de muchas de estas molestias.

La espalda, la más perjudicada

La columna es una de las zonas que más se resiente debido a las malas posturas.

  • Identificar las malas posturas puede lograr que no empeore una desviación (escoliosis), una cifosis (espalda encorvada) o una lordosis (columna hacia atrás) lumbar.

Gracias a los tres ejercicios que te mostramos a continuación recordarás al cuerpo que debe corregir todos esos vicios posturales.

Postura

1 / 3 Forma una T con tu cuerpo

Colócate boca abajo sobre un banco (las piernas deben quedarte suspendidas en el aire), aprieta los glúteos y relaja la espalda.

  • Abre los brazos y las manos, de manera que tus brazos formen una T con tu cuerpo. Contrae un poco la espalda como si quisieras juntar las escápulas.
  • Aguanta 15 segundos y relaja.
Postura2

2 / 3 Como una cobra

También boca abajo, pero ahora sobre una esterilla, pon los brazos paralelos al cuerpo y aprieta los glúteos para proteger la espalda baja.

  • Levanta la parte superior del cuerpo juntando los omóplatos. Los brazos deben quedar unos centímetros por encima de la colchoneta.
  • Mantén la postura 15 segundos y relaja.
Postura 32

3 / 3 Junta escápulas y abre pecho

Este ejercicio debes hacerlo de pie, cerca de una pared.

  • De espaldas a una esquina de la pared (con tu cuerpo a unos 8 centímetros de ella), apoya los codos sobre ella.
  • Mueve los codos un poco hacia abajo, sin despegarlos, y hacia atrás y contrae las escápulas.
  • Aguanta 20 segundos en esta posición y relaja.