Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El embarazo aumenta el riesgo de formación de cálculos renales
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Desde hace tiempo se sabe que durante el embarazo hay más riesgo de desarrollar cálculos renales.

Pero era poco más que eso: algo que se sabía porque ocurría habitualmente pero nunca se había llegado a demostrar esa vinculación.

Ahora, investigadores de la Clínica Mayo han encontrado la evidencia que faltaba para afirmar con rotundidad que los cambios fisiológicos y anatómicos que comporta el embarazo aumentan el riesgo de cálculos renales. Y ese riesgo se mantiene alto hasta un año después del parto.

Cáculos renales

Los cálculos renales o piedras en el riñón son el problema urológico más frecuente entre la población. Hasta un 15% de los hombres y un 8% de las mujeres van a tener piedras alguna vez en su vida. Y un 50% de ellos lo sufrirán por segunda vez.

  • Las piedras se forman en los riñones cuando la orina contiene un alto nivel de sales minerales.
  • Existe un mecanismo (proteínas y sustancias denominadas citratos) que evita la concentración de sales y la consecuente formación de piedras, pero a veces falla.

Cuando los cálculos en el riñón son más pequeños de 0,8 cm y son expulsados de manera natural hablamos de los cálculos renales asintomáticos. No provocan dolor ni efectos secundarios y se encuentran por casualidad en alguna revisión rutinaria.

Sin embargo, son más conocidos por sus efectos los cálculos renales sintomáticos, ya que pueden provocar un cólico de riñón, un dolor muy intenso que se produce cuando el cálculo pasa por el uréter.

Comprobar el riesgo de cálculos en el embarazo

Para estudiar exactamente el riesgo de las mujeres embarazadas de desarrollar cálculos renales, la investigación de la Clínica Mayo que se ha publicado en American Journal of Kidney Diseases estudió a 945 mujeres que habían tenido sus primeros cálculos asintomáticos.

El objetivo era determinar si el riesgo para sufrir un primer cálculo renal aumentaba con el embarazo y si ese riesgo variaba antes, durante y después del embarazo.

  • "Sospechábamos que el riesgo de un evento de cálculos renales era mayor durante el embarazo, pero nos sorprendió ver que el riesgo permanece alto hasta un año después y que hasta pasado el primer año del parto, aún persiste ligeramente ese riesgo".
  • "Los resultados implican que a pesar de que la mayoría de los cálculos renales formados durante el embarazo se detecten pronto debido a su dolorosa expulsión, algunos permanecen estables en el riñón y no se detectan durante largo tiempo, hasta que se desprenden y expulsan con mucho dolor", asegura el Dr. Andrew Rule, nefrólogo de la Clínica Mayo y autor del estudio.

De hecho, los cálculos renales sintomáticos son la causa más frecuente de hospitalización por razones no obstétricas en una mujer embarazada.

  • Se presentan en 1 de entre 250 y 1500 embarazos, sobre todo en el segundo y tercer trimestre.
  • Aunque no es habitual, los cálculos renales pueden llegar a provocar complicaciones importantes en el embarazo: preeclampsia, infección de orina, parto prematuro e incluso aborto.
  • Además, según señala el Dr. Rule, el diagnóstico de los cálculos renales puede ser complicado en esta etapa porque las embarazadas no pueden someterse a pruebas de imagen que impliquen radiación. El tratamiento de las piedras también entraña riesgos en esta etapa.

Por qué el embarazo favorece los cálculos renales

Son varias las razones fisiológicas que explican por qué el embarazo favorece la formación de piedras en el riñón. Así lo explica el Dr. Charata Thongprayoon, nefrólogo de la Clínica Mayo que también ha participado en el estudio:

  • Durante el embarazo, la compresión y la relajación de los uréteres debido al aumento de la hormona progesterona causa estasis urinaria, es decir, obstrucción en algún punto de las vías urinarias (desde los riñones hasta la uretra).
  • Además, la mayor excreción urinaria de calcio y la elevación en el pH de la orina durante el embarazo favorecen la formación de cálculos de fosfato de calcio.

Prevención de los cálculos en el embarazo

Saber que existe un riesgo real de cálculos renales durante el embarazo ayuda en gran medida a diagnosticar y prevenir el problema.

Desde la Clínica Mayo subrayan que es importante informar a la mujer del tipo de dolor que puede provocar el cálculo para identificar el problema.

Conviene alertar especialmente a las mujeres embarazadas con obesidad. Este grupo tiene más riesgo de complicaciones en el embarazo, a lo que se sumarían las complicaciones que pueden provocar los cálculos.

En cuanto a las recomendaciones dietéticas para prevenir los cálculos, los expertos de este centro aconsejan ingerir mucho líquido y consumir poca sal.

También se recomienda un consumo adecuado de calcio (al menos 1000 mg) preferiblemente de fuentes alimentarias como los lácteos en lugar de suplementos.