Por Soledad López, periodista especializada en salud

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Las mujeres que han tenido hijos a los 40 podrían ser más longevas que las que son madres a los 20.

Una ventaja nada desdeñable de ser madre tardía, algo que se ha visto siempre como un riesgo para el feto (que lo entraña) o para la mujer.

Un estudio publicado en Menopause, la revista de la Sociedad Americana de la Menopausia, revela que la edad de la madre al nacer el último hijo se relaciona con una mayor longitud de los telómeros y, por tanto, con unos mejores niveles de salud a largo plazo y una esperanza de vida más larga.

Los telómeros, indicador de longevidad

Los telómeros son trozos de ADN que se sitúan en los extremos de los cromosomas. Podrían compararse con la protección que hay en los extremos del cordón de un zapato. Con el tiempo se desgasta esa protección y el cordón poco a poco se deshilacha y se deteriora.

  • Los telómeros protegen la integridad del ADN de la célula, pero se acortan en cada división celular hasta que dejan de tener esa función protectora y la célula muere o no funciona correctamente.
  • Por tanto, la longitud de los telómeros es uno de los marcadores que reflejan el paso del tiempo en el organismo.
  • De hecho, hay estudios que establecen una relación directa entre la edad de la persona y la longitud de los telómeros.
  • Unos telómeros cortos también se relacionan con enfermedad coronaria, cáncer y mortalidad en general.
  • Del mismo modo, unos telómeros largos se asocian a una buena salud cardiovascular a pesar de la edad.

Se ha realizado estudios con comunidades amish muy longevas y se ha visto que uno de los factores que influyen en que vivan tantos años es que conservan los telómeros más largos, de forma que no tienen factores de riesgo cardiovascular como hipertensión ni diabetes porque su organismo funciona como el de una persona más joven.

Cómo se ha realizado el estudio

Estudios anteriores al que se ha publicado en Menopause ya sugerían que la edad materna en el momento del nacimiento del último hijo de una mujer afectaba a la longitud de los telómeros, pero se trataba de investigaciones mucho más pequeñas.

El estudio al que nos referimos se ha realizado a mayor escala y sus resultados son más concluyentes. Ha incluido a más de 1.200 mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas de diversas etnias y orígenes. Además, a diferencia de estudios anteriores, este tomó en consideración factores sociodemográficos relacionados con la maternidad.

  • El estudio confirmó que la edad materna en el último nacimiento se asocia positivamente con la longitud de los telómeros de los leucocitos, lo que significa que las mujeres que dieron a luz a su último hijo más tarde en la vida probablemente tengan telómeros más largos, un biomarcador de salud y longevidad a largo plazo.

¿Un embarazo tardío hace que se alarguen los telómeros?

Los resultados del estudio arrojan un dato obvio: las madres tardías podrían tener los telómeros más largos y vivirían más.

Pero, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

  • ¿El embarazo crea un estado fisiológico que reduce o frena el acortamiento de los telómeros?
  • ¿O esas madres lo fueron tarde porque sus telómeros ya eran más largos y biológicamente eran más jóvenes?

A esta pregunta, la Dra. Stephanie Faubion, directora médica de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia, responde que "se necesita más investigación para determinar si la edad materna mayor en el último nacimiento hace que los telómeros se alarguen o si la longitud de los telómeros sirve como un indicador de la salud general y se corresponde con la capacidad de una mujer para tener un hijo a una edad más avanzada".

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