Por Soledad López, periodista especializada en salud

¿Por qué hay personas que pasan de los 100 años?
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Hace unas décadas era una auténtica noticia que algún español cumpliese 100 años. Ahora son ya bastantes y no sorprende tanto. Lo que sí sorprende es que alguien llegue a los 105 años o incluso los supere.

¿Cómo es posible vivir tanto y esquivar las enfermedades propias de la edad o sencillamente el envejecimiento natural de los órganos que hace que un día nos apaguemos?

Investigadores del Departamento de Medicina Experimental, Diagnóstica y Especializada de la Universidad de Bolonia en Italia han encontrado una más que probable respuesta:

  • Las personas que viven 105 años o más suelen tener una genética única que hace que su organismo sea mucho más eficiente a la hora de reparar el ADN.

Esta es la primera vez que se descodifica con tanto detalle el ADN de las personas con longevidad extrema, lo que da pistas del por qué viven tanto tiempo y logran evitar enfermedades relacionadas con al edad, ya sea el cáncer o las cardiopatías.

Por ellos no pasan los años

"El envejecimiento es un factor de riesgo común para muchas enfermedades y afecciones crónicas", explica Paolo Garagnani, primer autor del estudio.

Sin embargo, a las personas que superan los 105 años parece no pesarles la edad.

  • Para descubrir cuál es su secreto, Garagnani y sus colegas reclutaron a 81 semisupercentenarios (de 105 años o más) y supercentenarios (de 110 años o más).
  • También reclutaron a 36 personas sanas de la misma zona de Italia que tenían una edad promedio de 68 años. Cabe señalar que estos adultos más jóvenes representaban el mejor ejemplo de envejecimiento saludable.

El objetivo era estudiar la genética de ambos grupos y compararla.

Los centenarios tienen 5 variantes genéticas

Tomaron muestras de sangre de todos los participantes y llevaron a cabo la secuenciación del genoma completo para buscar diferencias en los genes entre el grupo de los centenarios y el de 68.

Y hallaron las pistas que estaban buscando:

  • Identificaron cinco variantes genéticas comunes que eran más frecuentes en las personas de longevidad extrema.

Luego cotejaron los resultados con datos genéticos de otro estudio publicado anteriormente y que analizó a 333 personas italianas mayores de 100 años y 358 personas de alrededor de 60 años.

Comprobaron con satisfacción que las personas de más de 100 años tenían también esas cinco variantes genéticas.

Reparan mejor el ADN celular

El siguiente paso fue comprobar qué protección otorgaba a las personas centenarias esas cinco variantes genéticas.

Mediante complejos análisis computacionales, vieron que esa variabilidad genética afectaba concretamente a tres genes diferentes:

  • Por un lado, aumentaba la actividad del gen STK17A, que está relacionado directamente con la correcta reparación del ADN celular y favorece la muerte de las células dañadas. Este proceso es vital para evitar el cáncer. No hay que olvidar que día a día nuestras células luchan contra el cáncer provocando la muerte de células dañinas, pero no siempre los consiguen.
  • Por otro lado, disminuía la actividad del gen COA1 en algunos tejidos. Este gen reduce la actividad de las mitocondrias (las fábricas de producción de energía en nuestras células), lo que se relaciona con el envejecimiento.
  • Por último, también aumentaba la expresión del gen BLVRA en algunos tejidos, un gen clave para la salud de las células porque se encarga de eliminar sustancias peligrosas.

Suena muy complejo pero, resumiendo, las personas de longevidad extrema tienen variantes genéticas que favorecen una correcta reparación del ADN de las células, evitando así enfermedades que pueden ser mortales como el cáncer.

"Estudios anteriores ya demostraron que la reparación del ADN es uno de los mecanismos que permite una larga vida entre las especies. En esta investigación hemos demostrado que esto es cierto también en humanos", asegura Cristina Giuliani, profesora de la Universidad de Bolonia y una de las autoras del estudio.

Menos riesgo de cardiopatías

El equipo de investigadores midió también la cantidad de mutaciones naturales que las personas de cada grupo de edad habían acumulado a lo largo de su vida.

Y descubrieron que las personas de 105 años o más tenían una carga de mutaciones mucho menor en seis de los siete genes estudiados. Estas personas parecían haber evitado las mutaciones genéticas que suelen producirse a causa de la edad y que aumentan el riesgo de cardiopatías.