infecciones de oido

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infecciones de oido

El dolor de oído provocado por el asiduo contacto con el agua del mar o de la piscina se conoce como “otitis del nadador” y hace referencia a un buen número de otitis externas, muy comunes en los meses estivales y más dolorosas que las medias (que son más propias del invierno y asociadas a los catarros)

Básicamente, la causa de su desarrollo es pasar mucho tiempo con los oídos en “remojo”, ya sea en la playa o en la piscina.

En el oído hay bacterias que viven "en armonía" hasta que la humedad las altera

La otitis está causada por bacterias u hongos, pero se trata de microorganismos que coexisten en el conducto auditivo en perfecta armonía. Lo que ocurre es que con la humedad continua acaba cambiando el pH de esta zona y esto hace proliferar estas bacterias u hongos provocando la infección.

Además, si el agua contiene sustancias químicas como el cloro de las piscinas, el riesgo de infección de oído es mayor. De todas formas no es algo exclusivo de la piscina: el agua salada también puede provocar otitis si los baños son prolongados y hay un exceso de humedad que no se resuelve tras el baño.

Bañarse en ríos o lagos donde puede haber bacterias estancadas, también puede ser causa de infección en el oído.

Otitis: así te avisa el oído

  • La supuración es el signo más visible. De hecho, cuantas más bacterias hay, más verdosa es esa sustancia.
  • El otro síntoma es el dolor. Comprueba si te duele presionando la parte de la oreja que cubre el orificio de entrada, como cuando te tapas los oídos.
  • La otitis también puede estar provocada por hongos: si es bacteriana duele más y en cambio si es fúngica notas más picor.

En caso de que notes dolor y dure más de cinco días, lo mejor es acudir al especialista para que valore si es necesario tratamiento. Es mejor que no apliques gotas por tu cuenta aunque ya las hayas usado en anteriores ocasiones.

prevenir las infecciones de oído

Hay algunas medidas que puedes adoptar para evitar el riesgo de otitis en esta época del año:

  1. No utilices bastoncillos para la higiene de tus oídos, mejor hazlo con una toalla de baño fina. Da pequeños toques con ella en el orificio auditivo, sin llegar a introducirla. Ten en cuenta que los bastoncillos pueden provocar lesiones y que estas se infecten, provocando también una otitis externa.
  2. Si pasas mucho rato en el agua, usa unos tapones homologados, retíralos tras el baño y seca bien los oídos (ten en cuenta que no son herméticos). Para el secado, ladea la cabeza para que el agua salga, comprime el oído con la toalla y luego seca la parte externa.
  3. También es básico que procures bañarte en aguas de calidad controlada, puesto que el conducto del oído está perfectamente preparado para soportar agua limpia, el problema es si hay gérmenes. Evita aguas estancadas.

el tratamiento

La mayoría de las otitis externas no necesitan tratamiento antibiótico oral, normalmente la aplicación de unas gotas óticas es suficiente para curarlas, aunque puede acompañarse de la toma de antiinflamatorios durante unos días si el dolor es muy fuerte y el médico te ofrece esta opción.

Si el médico te receta antibióticos (no suele ser necesario) y aunque cese el dolor debes tomarlos el tiempo indicado por el especialista ya que son útiles para reducir el proceso infeccioso provocado por la otitis.

Para evitar que empeore, es esencial que no se moje el oído interno durante unos días incluso cuando te duches. Por eso, es recomendable proteger los oídos con tapones hasta que se cure por completo la infección.