Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La grasa parda aumenta el riesgo de demencia
iStock by Getty Images

Es bien conocido que las personas con figura en forma de pera (el peso se distribuye de forma más uniforme y no se acumula tanto en la tripa) son menos propensas a sufrir problemas cardíacos o diabetes.

Sin embargo, las personas con figura de manzana (la grasa se acumula alrededor de la cintura y de órganos internos como el hígado) tienen más riesgo de padecer este tipo de problemas.

Las primeras tienen más grasa beige, que se entremezcla con las células de grasa blanca. Pero más allá de brindar protección frente a problemas cardiovasculares, la grasa beige tiene otra maravillosa propiedad:

  • Investigadores de la Medical College de Georgia en la Universidad de Augusta han descubierto que este tipo de adipocitos reducen la inflamación que provoca la grasa blanca y protegen contra la demencia. De ahí que las personas con figura de pera también tengan menos riesgo de deterioro cognitivo.

Grasa blanca, grasa beige y grasa marrón

La grasa blanca que se deposita en el abdomen, conocida como grasa visceral, es la más dañina de todas.

  • Se acumula alrededor de los órganos y está formada principalmente glóbulos blancos, que almacenan energía en forma de triglicéridos, otro tipo de grasa que se encuentra en la sangre y un factor de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

La grasa visceral tiende a acumularse más con la edad por factores como el sedentarismo o la dieta.

Sin embargo en las personas más jóvenes, la grasa subcutánea es una mezcla de células grasas blancas y pardas, y estas células beige se parecen más en su comportamiento a las células grasas pardas o marrones.

  • Recordemos que la grasa parda tiene una función termorreguladora y consume lípidos y azúcares para producir calor y mantener la temperatura del cuerpo. Por eso ayuda a combatir la diabetes y la obesidad y aleja problemas cardiovasculares.

Qué ocurre sin grasa beige

El equipo de científicos de la Universidad de Augusta ha demostrado que la grasa beige, esa que abunda en las personas con figura en forma de pera y es una mezcla que adipocitos blancos y pardos, tiene también un efecto neuroprotector y antiinflamatorio.

Para demostrarlo manipularon genéticamente ratones para evitar que los adipocitos de la grasa subcutánea se volvieran beige y los compararon con otro grupo de ratones sin manipular. A todos los alimentaron con una dieta rica en grasas.

Eliminar la grasa beige aumentó el riesgo de diabetes y la pérdida cognitiva

Los investigadores observaron que los ratones sin grasa beige desarrollaban diabetes y sufrían pérdida cognitiva de forma acelerada.

De hecho lo que ocurrió es que se desencadenó una fuerte inflamación tanto en su cerebro como en el resto del cuerpo. Algo que no ocurrió entre los ratones que sí tenían grasa beige.

La grasa subcutánea, sin adipocitos beige, se estaba comportando como la grasa visceral, la más dañina.

El efecto neuroprotector de la grasa beige

Para profundizar en el efecto protector de la grasa beige, los investigadores hicieron el experimento contrario.

Cogieron a ratones obesos con grasa visceral y señales de demencia y se les trasplantó grasa subcutánea con adipocitos beige. Y ocurrió lo siguiente:

  • Aumentó la plasticidad sináptica, es decir, la capacidad de las neuronas para comunicarse entre ellas, lo que se tradujo en una mejora en la memoria de los ratones.

Y esto ocurrió como resultado de la acción antiinflamatoria o calmante de la grasa beige.

  • Estos adipocitos interactúan con las células inmunes favoreciendo la liberación de sustancias inflamatorias que crean una especie de capa protectora sobre el cerebro.

Avance contra la demencia

El descubrimiento es sin duda un gran hallazgo que abre nuevas vías en la lucha contra el deterioro cognitivo.

  • Podrían crearse nuevos fármacos: "Si podemos averiguar qué tiene la grasa beige que limita la inflamación y mejora la plasticidad del cerebro, entonces tal vez podamos imitar eso de alguna manera con un medicamento", señala la Dra. Alexis M. Stranahan.

Otro forma de estimular la creación de grasa beige es exponiéndose al frío o realizando ejercicio intenso.

"Incluso se abre la puerta a sacar algo de grasa subcutánea a una persona cuando es joven, congelarla y trasplantársela cuando sea mayor", concluye.