Con el asesoramiento de Elena Valiente, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

INCONTINENCIA

Las pérdidas de orina se consideran "normales" a partir de cierta edad. Y es cierto que, aunque la incontinencia es más frecuente tras la menopausia (debido a los cambios hormonales y al debilitamiento de los tejidos que estos, y el paso de los años, favorecen), puede ocurrir en cualquier etapa de la vida. De hecho, incluso hay adolescentes que tienen pequeñas pérdidas.

Y es que no todas las incontinencias surgen por problemas en el suelo pélvico.

  • “La incontinencia, a veces, tiene su origen en un control inadecuado de la musculatura abdominal. Hay chicas que no son capaces de absorber el impacto de los movimientos del ejercicio intenso con los músculos del abdomen, y toda esa presión la trasladan al suelo pélvico”, nos cuenta la fisioterapeuta Elena Valiente, que lleva más de 17 años tratando patologías en esa zona.

3 de cada 10 mujeres adultas las sufren, según una revisión de estudios internacional

De hecho, en Estados Unidos se ha comprobado que disciplinas deportivas como el CrossFit pueden estar detrás de las pérdidas de orina a cualquier edad.

actúa rápido ante la incontinencia

La buena noticia es que, si no se trata de pérdidas severas, sí se pueden superar o reducir a la mínima expresión y sin necesidad de una intervención médica importante. Pero para saber cómo combatirlas es imprescindible conocer, primero, por qué han surgido y a qué fibras musculares afectan.

  • "El trabajo hipopresivo, que parece que ahora está de moda, no siempre está indicado. Por ejemplo, en las chicas que tienen problemas porque hacen CrossFit no sirve de nada enseñarles hipopresivos, porque lo que necesitan es saber controlar su abdomen ante ejercicios hiperpresivos", sostiene la especialista.

    "En este caso, por ejemplo, lo que hay que hacer es fortalecer la musculatura abdominal profunda y hacer un trabajo de reeducación postural, de control de esfínteres...", aclara.

A la hora de decidir qué ejercicios o técnicas son las más convenientes también es importante conocer si el origen está en una pérdida del tono o de la fuerza de los músculos del suelo pélvico. Y tener conciencia corporal de él.

identifica tu suelo pélvico

"Para evitar que se deteriore una musculatura es imprescindible conocerla primero”, afirma rotunda la especialista.

Lo dice porque, según nos cuenta, “muchas veces te encuentras con mujeres que han sido madres por primera vez a los 40 años y, antes del parto, no sabían lo que era el suelo pélvico”. Y, sin una conciencia de que existe esa musculatura, es mucho más difícil trabajarla.

El 80% del suelo pélvico es tejido conectivo (fascias, ligamentos...) y su firmeza se pierde con la edad

  • Para saber de qué músculos estamos hablando, imagínate que quieres retener el pis o los gases. Para hacerlo contraes la musculatura perineal, que es justamente la que forma ese sostén.

¿Un problema de tono o de fuerza?

El suelo pélvico puede reforzarse principalmente trabajando el tono o bien la fuerza.

El tono: la capacidad de contraerlo en reposo

"El tono es la contracción mínima permanente que tiene cualquier músculo en estado de reposo”, nos explica la especialista. Y en el caso de esta zona es muy importante porque, estando de pie, por ejemplo, no podemos estar contrayéndola todo el tiempo ya que se agotaría enseguida. Necesitamos un buen tono base para que el suelo pélvico sostenga bien todas las vísceras”, nos cuenta.

  • Sus fibras representan el 80% de la musculatura, y algunos de los síntomas que indican que puede estar debilitado son notar que el tampón o la copa menstrual se cae, una pérdida de sensibilidad durante las relaciones sexuales o la salida de bastante agua por la vagina tras darse un baño.
  • Tanto los ejercicios hipopresivos como las bolas chinas ayudan a reforzar el tono muscular.

La fuerza: imprescindible en momentos puntuales

La necesitamos sobre todo para controlar los esfínteres y evitar escapes. Son las fibras que se activan, por ejemplo, en los momentos en los que tienes ganas de ir al baño pero no dispones de ninguno cerca.

  • Sus fibras suman el 20% de la musculatura, y notar que, aunque no hay escapes, cuesta más retener la orina o los gases que antes puede ser uno de los primeros signos de alerta.
  • Los ejercicios de Kegel mejoran la fuerza, contrayendo y relajando la musculatura durante unos segundos.

¿Cuándo sueles tener escapes de orina?

En función de cuándo y cómo se produzcan, se establecen tres grandes tipos de incontinencia:

  • Al estornudar, reír, toser...: los causa la incontinencia de esfuerzo. Los músculos del suelo pélvico, al debilitarse, reducen su capacidad de contraerse de forma refleja ante situaciones como estas.
  • Justo antes de llegar al baño: se conoce como incontinencia de urgencia y provoca unas ganas irrefrenables de miccionar. Ocurre cuando los músculos de la vejiga se contraen durante la fase de llenado.

El café y las bebidas con gas tienen sustancias irritantes para la vejiga. Mejor no abuses de ellos

  • Muy a menudo, o de forma constante: pueden deberse a la incontinencia por rebosamiento. En ella la vejiga no se vacía por completo nunca, y eso favorece estas pérdidas frecuentes de líquido.

La rehabilitación es fundamental

Independientemente del tipo de incontinencia que se sufra, para intentar solucionarla "lo más importante es hacer una buena historia clínica y una buena exploración porque, si no, no tiene sentido pautar un tratamiento", asegura la fisioterapeuta.

A veces, en función de cómo esté la musculatura del suelo pélvico, la rehabilitación no comienza directamente haciendo ejercicios. Elena Valiente nos da algunos ejemplos del trabajo previo que puede hacerse.

  • Si la afectada tiene muchísima debilidad solemos hacer electroterapia para ayudar a que el suelo pélvico se contraiga mejor.
  • Cuando empiezan a fortalecer un poco la musculatura, les enseñamos cómo trabajarla con el biofeedback. En él, gracias a una técnica de imagen (el electromiograma), la paciente puede ver reflejada en una pantalla cómo trabaja la musculatura al contraerla.
  • No hay que olvidar tampoco que, a veces, además de los ejercicios de rehabilitación pueden ser necesarios tratamientos médicos como el láser ginecológico o incluso la cirugía.

Por último, la experta nos recuerda la importancia de hacerse una revisión de la zona, sobre todo en ciertos momentos vitales: "antes de quedarte embarazada, justo después del embarazo y alrededor de la menopausia", recomienda.

  • "La debilidad pélvica no siempre tiene que provocar síntomas como dolor, incontinencia o una disfunción. Pero hay que trabajarlo porque si, por ejemplo, te pones a hacer abdominales o a correr, tu suelo pélvico puede no estar preparado para ello", concluye.

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