Inyecciones de grasa para tratar el dolor de la fascitis plantar

La fascitis plantar provoca un dolor punzante en la planta del pie que puede llegar a cronificarse si la fisioterapia y otras medidas no funcionan. La inyecciones de grasa del propio paciente en la planta del pie podrían ser una solución.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Implante de grasa para resolver la fascitis palntar
iStock by Getty Images

La fascitis plantar no es una afección grave pero resulta dolorosa y afecta en gran medida a la calidad de vida. Cuando la persona pasa un buen rato sentada o se levanta de la cama por la mañana y apoya el pie en el suelo, se produce un dolor agudo y punzante, como un clavo que atraviesa el talón.

La molestia es tan intensa que impide salir a caminar o dar un paseo. Mejora con el reposo y se trata con fisioterapia o estiramientos, pero la recuperación es lenta y no siempre se consigue.

Investigadores de la Universidad de Pittsburgh han descubierto una nueva técnica que podría ofrecer un alivio efectivo: inyectar o trasplantar grasa del propio afectado en la planta del pie. Los resultados del estudio se han publicado en Plastic and Reconstructive Surgery.

Cómo se trata la fascitis plantar

Las fascitis plantar es una de las causas más comunes de dolor en el talón y la planta del pie. Se produce por la inflamación e irritación de la fascia plantar, el tejido que se extiende desde el talón hasta los dedos de los pies y sostiene el arco del pie.

Las opciones de tratamiento son varias: estiramientos, calzado ortopédico o plantillas, o inyecciones de cortisona.

  • Sin embargo, un 10% de los casos se cronifican porque el colágeno del pie se degenera y la planta del pie se engrosa.

En estos casos, una intervención quirúrgica para liberar la fascia plantar con un pequeño corte puede ayudar, aunque es una operación que conlleva riesgos.

"Muchos podólogos no son partidarios de cortar la fascia plantar porque a algunas personas les queda mucha cicatriz y provoca dolor", señala Jeffrey Gusenoff, profesor de cirugía plástica de la Universidad de Pittsburgh.

"Además, si se corta demasiado el pie puede desestabilizarse y la persona puede acabar con un pie flácido", señala.

Curar con grasa propia

El poder regenerativo de la grasa es bien conocido. Basándose en esta evidencia, los investigadores desarrollaron una técnica para trasplantar grasa del abdomen u otras zonas del cuerpo a la planta del pie.

"En la grasa, hay células madre y factores de crecimiento que ayudan a traer sangre fresca, lo que impulsa la curación de heridas con cicatrices reducidas", explica Jeffrey Gusenoff.

"Usamos una aguja roma para perforar la fascia plantar, provocando una pequeña herida para estimular el proceso de curación. Luego, cuando retiramos la aguja, inyectamos un poco de la grasa del paciente", afirma.

Reducir el dolor de la planta del pie

Para probar esta técnica, el equipo reclutó a pacientes con fascitis plantar crónica y los dividió en dos grupos:

  • El primer grupo recibió el tratamiento con grasa al inicio del estudio y fue seguido durante 12 meses.
  • El segundo grupo recibió el tratamiento al cabo 6 meses tras un período de observación, y fueron seguidos durante otros seis meses más.

Los investigadores comprobaron que el primer grupo mostró una disminución del grosor de la fascia plantar y también del dolor desde el principio, y fue mejorando cada vez más hasta los 12 meses.

Con las medidas preventivas clásicas, el segundo grupo redujo la inflamación de la fascia y pudo hacer actividad física, pero seguía teniendo dolor leve. Un dolor que mejoró al recibir las inyecciones al cabo de 6 meses.

Esta investigación proporciona una prueba fiable de que las inyecciones de grasa funcionan en la fascitis plantar crónica.

El siguiente objetivo es validar estos hallazgos con un ensayo más grande para que sea un tratamiento que esté disponible en un futuro.

las causas de la fascitis plantar

Hay una serie de factores que aumentan el riesgo de sufrir fascitis plantar. Corregirlos es clave para combatir la afección.

  • Problemas en el arco del pie. Tanto los pies planos como un exceso de arco del pie (arco plantar alto) favorecen la aparición de la fascitis plantar.
  • Tener los músculos de la pantorrilla tensos también favorece la alteración.
  • La obesidad es uno de los principales factores de riesgo. Los kilos de más cargan la fascia plantar y se puede inflamar fácilmente.
  • Calzado inadecuado. Los zapatos con suelas muy rígidas o demasiado blandas tampoco convienen. La suela debe ofrecer una amortiguación adecuada.
  • Pasar largos periodos de pie sobre superficies duras irrita la fascia plantar.
  • Caminar o correr largas distancias favorece este problema.