Valentina Aybar
Valentina Aybar

Veterinaria especialista en medicina felina

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Señales de que a tu gato, tal vez, le duele algo
iStock by Getty Images

Los gatos tienen fama de no mostrar sus puntos débiles. Algo que, según la veterinaria Valentina Aybar, experta en medicina felina, tiene mucho que ver con el tipo de animales que son.

  • "Los gatos son felinos, carnívoros, cazadores, solitarios... es una esencia que mantienen, aunque estén en un ámbito doméstico. Al ser cazadores, no muestran signos de enfermedad porque también pueden ser cazados. Y, si los muestran, son muy sutiles y hay que estar muy atentos para detectarlos", nos cuenta.

Signos de que algo puede andar mal

Los cambios en su comportamiento pueden darnos pistas de que tal vez hay alguna molestia o alguna enfermedad detrás.

  • "Los gatos tienen unas rutinas muy marcadas, y cualquier cambio que nos llame la atención debería consultarse con el veterinario", opina la especialista.

Por ejemplo, el felino puede no acicalarse o no jugar tanto, comer más o menos de lo habitual, descansar poco o demasiado, comportarse de forma inusual en el arenero (entrando y saliendo muy a menudo, levantando más arena, haciéndose pis fuera...), dejar de saltar a lugares en los que se subía habitualmente...

  • "El cuidador del gato, quien convive con él, es quien mejor lo conoce y quien mejor puede detectar estos cambios en su comportamiento", remarca Aybar.
  • "Pero no debe interpretarlos ni justificarlos con algún comportamiento humanizado ('está triste, está nostálgico...'). Debe proporcionar información lo más pura posible al veterinario para poder interpretarla en un contexto clínico", matiza.

Cambios físicos en los que hay que fijarse

Además del comportamiento del animal, ciertos cambios físicos también pueden ser significativos. Y, para detectarlos lo antes posible, hacer un seguimiento es fundamental.

  • "Simplemente pesando al gato una vez al mes, de forma rutinaria, es posible darse cuenta de muchos cambios, que pueden esconder un gran número de enfermedades, de forma precoz", ejemplifica la especialista.
  • Puedes hacerlo pesando el transportín vacío y, luego, repitiendo la operación con el gato dentro. O, si se deja coger bien, pesándote tú primero y luego con el gato en brazos.

Se recomienda una revisión de rutina en el veterinario, al menos, 1 vez al año. Y cada 6 meses a partir de los 7-8 años

Otra de las pruebas sencillas que pueden dar pistas es valorar la masa muscular del animal.

  • "Se hace palpando la columna, y hay que fijarse en si se notan o no los huesos de la espina dorsal", aclara Valentina Aybar.
  • Hay trastornos comunes en gatos, como la enfermedad renal crónica o el hipertiroidismo, que provocan tanto pérdida de peso como reducción de la masa muscular.

Tampoco hay que justificar los vómitos como algo normal en estos felinos. "El vómito es un motivo de consulta al veterinario porque puede esconder algo detrás", remarca.

  • Hay que tener en cuenta, en este sentido, que es un síntoma habitual en ciertos procesos digestivos crónicos comunes en los felinos, como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Asociarlos a la edad, un error

"Asociar los cambios de comportamiento a que el gato se hace mayor es uno de los problemas más relevantes en la detección precoz de las enfermedades de los gatos mayores", afirma sin dudarlo la especialista en medicina felina.

  • "Los gatos son cazadores, juegan siempre, y no debemos interpretar el no juego o el hecho de que ya no escale como antes como un signo de la edad", añade.
  • Estos cambios de comportamiento pueden estar asociados, por ejemplo, a que el gato tiene dolor, asociado o no a trastornos de tipo osteoarticular, como la artrosis.

atento si está más activo de lo normal

No hay que fijarse solo en si está apático o cansado. Que esté muy activo también puede indicar una enfermedad.

  • Por ejemplo, uno de los signos más frecuentes del hipertiroidismo, muy común en gatos mayores, es que están más activos, comen más pero adelgazan...
  • "Esta mayor actividad no suele llamar mucho la atención, incluso puede parecer que el animal está 'más joven'. Pero es algo que también se debe consultar", aconseja la veterinaria.

El dolor puede tratarse

Aunque muchas veces las enfermedades de las que hemos hablado no se curan, sí se pueden manejar y proporcionar una mayor calidad de vida al animal.

  • "El dolor se puede aliviar, desde luego que sí. Tenemos disponibles tratamientos tanto para el dolor agudo como para el crónico", sostiene la experta.
  • "El abanico de posibilidades es amplio: lo que tenemos que hacer es adaptar el tratamiento a cada gato y a cada circunstancia", añade.

La especialista remarca la importancia de valorar el dolor "como un signo vital más, al igual que hacemos con la temperatura, el peso o la frecuencia cardiaca. Tenemos que manejarlo y tratarlo para dar calidad de vida al gato", concluye.