Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

El Método Face Fit puede ayudarte a aliviar el dolor mandibular del bruxismo
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Nuestro rostro reúne, en muy poco espacio, un gran número de huesos, músculos y articulaciones. Una anatomía a la que, además, la tensión le afecta especialmente.

  • "Normalmente tenemos la musculatura facial muy cargada y en tensión, lo que por un lado nos puede producir dolor y, por otro, un rostro con unas facciones más marcadas", afirma Daniela Toro Mattozzi, fisioterapeuta especializada en disfunción craneomandibular y dolor orofacial, en su libro "El método Face Fit" (Ediciones Martínez Roca).
  • De hecho, unos músculos sobretensionados se relacionan con varios trastornos como el bruxismo, los pitidos en los oídos, las cefaleas y el dolor cervical.

Gimnasia facial para equilibrar la musculatura

En su manual, la fisioterapeuta propone más de 50 ejercicios tanto para relajar como para tonificar y estirar los músculos faciales. "Con el Método Face Fit tonificarás la musculatura con menos tono muscular y relajarás la que tiene más", expone.

Son movimientos sencillos, que la autora recomienda hacer cinco días a la semana, dedicando entre 10 y 15 minutos.

"Aprovecha mientras te enjuagas los dientes para movilizar el agua en la boca un minuto"

En cuanto al momento ideal para llevarlos a cabo, depende de lo que quieras conseguir con ellos.

  • Por ejemplo, si lo que pretendes es combatir el dolor provocado por el bruxismo nocturno, lo ideal es hacerlos por la mañana.
  • Y si te cuesta dormir por el estrés que acumulas durante el día, prueba a hacerlos antes de acostarte.

Si eres constante, además de descontracturar y relajar la musculatura mandibular y cervical (con la reducción del dolor que puede suponer), mejorarás tu postura y también estimularás los osteoblastos, unas células fundamentales para que los huesos se mantengan en buen estado, explica la fisioterapeuta en el libro.

5 ejercicios para mejorar el bruxismo

Además de ejercicios generales, en el manual encontrarás rutinas exprés especialmente diseñadas para combatir trastornos específicos como, por ejemplo, el bruxismo.

Así, para aliviar el dolor provocado por apretar o rechinar los dientes Daniela Toro recomienda, entre otros, los siguientes movimientos:

1. Primero, date un masaje

Masajea con la yema de los dedos, haciendo círculos, el músculo masetero, que va del pómulo a la mandíbula.

Luego, presiona ligeramente la zona con los nudillos, sin desplazamiento, hacia delante y hacia atrás. Aumentarás la circulación y relajarás el tejido.

2. Abre y cierra la boca

Abre la boca poco a poco todo lo que puedas y pon la lengua arriba, detrás de los dientes.

  • Mientras la abres, haz un masaje ascendente con los nudillos y desliza los dedos de ambas manos desde la mandíbula hacia el pómulo.
  • Cierra la boca, vuelve a la posición de inicio y repite 20 o 30 veces.

3. Estira los músculos de la mandíbula

Con la boca ligeramente abierta, saca la lengua y llévala al lado derecho todo lo que puedas sin que te produzca dolor. Los ojos deben mirar también hacia la derecha.

  • Apoya los dedos índice y corazón de tu mano izquierda sobre la parte baja de la mandíbula, estirándola ligeramente hacia abajo.
  • Con los dedos índice, corazón y anular de la mano derecha, ve realizando en el mismo lado un ligero deslizamiento hacia arriba y hacia atrás.
  • A medida que la zona se vaya relajando, profundiza en el estiramiento.
  • Vuelve a la posición inicial y repite llevando la lengua a la izquierda. Haz dos series de 20 segundos por lado.

4. Lleva la mandíbula hacia delante

Coloca las manos a los lados de la cara y encaja los pulgares en el hueco mandibular que queda justo debajo de la oreja.

  • Desde aquí, lleva la mandíbula hacia delante mientras sacas la lengua y vuelve a la posición inicial, moviendo la lengua hacia atrás.
  • Acompaña la mandíbula con las manos para estirar bien la zona.
  • Haz 20 o 30 repeticiones.

5. Libera la fascia mandibular, el tejido que conecta estructuras

Pasa la mano izquierda por encima de la cabeza. Los dedos deben quedar en la sien, sobre el arco cigomático (situado unos centímetros por delante del canal auditivo).

  • Pon los dedos de la mano derecha en la zona del pómulo, justo debajo de donde has colocado los de la izquierda.
  • Ve separando ambas manos, deslizando la izquierda hacia arriba y la derecha hacia abajo.
  • Repite con el otro lado, dedicando uno o dos minutos a cada uno.