Por Nuria Blasco

Cómo aliviar y tratar un flemón
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Padecer un flemón dental es uno de problemas bucales más frecuentes y dolorosos, y de los que genera más visitas al odontólogo.

Se trata de acumulación de pus o de material infectado que se produce junto a un diente o una muela, cuya raíz ha quedado afectada por una infección bacteriana.

Esta inflamación del tejido blando suele ir asociada a un problema dental, que es el que genera esta infección. Hay que acudir a un especialista para que averigüe el origen de la infección y solo así se podrá poner remedio y controlar el dolor.

Causas de la aparición de un flemón

Esta molesta inflamación puede tener su origen en diferentes causas como:

  • La existencia de una caries profunda que causa la muerte del tejido interior de las raíces dentales.
  • Padecer una enfermedad periodontal, como gingivitis o periodontitis. Estas patologías infecciosas afectan a las encías y el hueso que sujeta los dientes.
  • Sufrir una pulpitis: una inflamación que afecta a la pulpa del diente (el tejido blando que contiene los nervios y los vasos sanguíneos). Puede ser debida a una caries, infecciones, traumatismos dentales o por la acción de algunos materiales usados en tratamientos dentales.

Síntomas del flemón dental

Podemos reconocer si padecemos un flemón si sufrimos algunos de los siguientes síntomas, que varían según la ubicación y la gravedad de la infección. Generalmente su aparición es progresiva:

  • El signo más evidente del flemón es sufrir un dolor de dientes o muelas agudo e intenso y pulsátil (como un latido).
  • Puede provocar una inflamación notable con una deformación de la cara en la zona afectada, que se abulta.
  • Dolor intenso al masticar.
  • La inflamación puede llegar a los ganglios de la oreja y el cuello, por lo que el dolor puede irradiarse también hacia la garganta o el oído, pudiendo llegar a ser continuo y agudo.
  • La infección puede provocar fiebre.
  • Sensibilidad dental al tomar alimentos o bebidas muy frías o calientes.
  • Halitosis (mal aliento), debido a las bacterias de la infección. También puede producir un sabor desagradable.

cómo se hace el Diagnóstico

Ante un dolor o hinchazón en la raíz de una pieza dental es importante acudir al dentista.

El odontólogo determinará la causa de la infección, así como el tratamiento más adecuado, que va a depender del origen del problema.

Es importante detectar la presencia de un flemón de forma rápida y acudir al especialista tan pronto como sea posible para la infección no siga avanzando. Así se reducirán los dolores y las molestias en la boca del paciente, y otras consecuencias más graves.

Y es que, aunque padecer un flemón no reviste gravedad, sí que es preciso administrar un tratamiento rápidamente porque, al tratarse de una infección, sí podría llegar a ser peligroso si no se ataja.

  • La desaparición del flemón puede tardar unos días dependiendo del alcance de la infección y del tiempo que tarde el tratamiento en hacer efecto.

el Tratamiento del flemón

Lo primero que aconsejará el odontólogo es combatir la infección, el dolor y la inflamación.

  • Para ello prescribirá antiinflamatorios y/o analgésicos para aliviar los dolores y la hinchazón, y antibióticos de amplio espectro para acabar con la infección. Nunca tomes antibióticos por tu cuenta, te lo debe recetar el especialista.
  • También se puede recomendar la realización de enjuagues bucales con agua tibia y sal para reducir la inflamación y favorecer el drenaje del pus acumulado en el flemón.
  • Si hay hinchazón de la cara, también puede aplicarse frío en la mejilla para bajar la inflamación.

Una vez eliminada la infección, es importante tratar la causa que la ha provocado (caries, periodontitis…) para que el flemón no vuelva a repetirse. Puede requerirse desde un empaste, una endodoncia hasta la colocación de una corona.

Si la pieza dental está muy dañada, pueden decidir sacarla y se planteará poner un implante dental, siempre que la base ósea lo permita.

como prevenir la aparición del flemón

Como en la mayoría de enfermedades bucales, la mejor forma de remediarlas es empezando por mantener una buena higiene bucal: un correcto cepillado y el uso de hilo dental, por lo menos, dos veces al día.

La buena higiene dental es la mejor prevención para este tipo de infecciones

También es importante no faltar a las revisiones periódicas con el dentista, que se recomienda hacer cada seis meses o, como mínimo, una vez al año.

De esta manera, si exsite alguna patología (caries, gingivitis...), el especialista la podrá detectar cuanto antes para que el problema no vaya a más evitando desarrollar una infección y con ella los dolorosos flemones.

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