como saber si tu sueño esconde algo

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como saber si tu sueño esconde algo

El sueño es un gran indicador de salud. Si una noche no descansas bien, al día siguiente te notas fatigado, te cuesta concentrarte... Pero dormir mal no solo se traduce en cansancio. Debilita tu sistema inmune y, por tanto, te hace más propenso a enfermar.

Y si se convierte en algo crónico, puede aumentar el riesgo de enfermedades como la diabetes, la depresión o el alzhéimer... Y el insomnio siempre ocurre "por algo", así que hay que buscar su origen.

CAUSADO POR MALOS HÁBITOS

En ocasiones es por una mala higiene del sueño, es decir, malos hábitos que interfieren en tu descanso y lo dificultan:

  • No tener una rutina a la hora de ir a dormir o de levantarse por la mañana.
  • Realizar actividades excitantes a última hora del día: ver un programa de televisión que te gusta mucho, leer un libro que te desvela...
  • Usar el móvil, tabletas, ordenador... en definitiva dispositivos que emiten luz azul, un tipo de luz que reduce la producción de melatonina, la hormona que favorece el sueño.

Todas estas malas costumbres te quitan el sueño, pero a veces también puede estar provocado por un trastorno grave detrás que requiere tratamiento.

AVERIGUA QUÉ ES LO QUE NO TE DEJA DORMIR

Está atento a los síntomas que te detallamos y si sospechas que sufres algún trastorno acude al médico. Solo tratándolo recuperarás el sueño.

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¿Notas que, de pronto, "te caes"?

Son las llamadas sacudidas hípnicas. Un 70% de las personas ha tenido alguna vez estos espasmos musculares involuntarios, sobre todo al inicio del sueño. El cuerpo tiene la sensación de que cae y nota un fuerte sobresalto.

No es peligroso, pero hay a quien el hecho de sufrirlas le genera ansiedad y teme el momento de ir a dormir.

Las sacudidas hípnicas generan ansiedad

No se sabe el origen, pero se cree que la cafeína, el estrés o el ejercicio intenso antes de acostarse las favorecen.

¿El hormigueo en las piernas no te deja dormir?

Seguramente sufres el síndrome de las piernas inquietas. Se trata de un hormigueo muy intenso en las extremidades inferiores que se produce cuando estás en reposo. Es tan fuerte que no puedes evitar moverlas de forma compulsiva. Esto dificulta la conciliación del sueño o provoca despertares a lo largo de la noche.

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De hecho, el síndrome de las piernas inquietas se considera una causa habitual de insomnio.

La falta de hierro podría ser la causa de las piernas inquietas

Se cree que la falta de hierro podría ser su origen. Por eso, las mujeres a partir de los 45 años (más propensas a anemias) son las más afectadas.

¿Roncas de noche y te notas cansado durante el día?

Quizá tienes apnea del sueño. Este trastorno provoca que dejes de respirar unos segundos mientras duermes, dando lugar a breves despertares que te impiden completar las fases del sueño. En consecuencia, tu sueño no es reparador y notas que te falta energía a lo largo del día. Tu pareja puede ayudarte a identificar el problema.

La apnea impide que el sueño sea reparador

Y para confirmarlo es necesario ir al médico y someterte a una polisomnografía. Hoy en día existen tratamientos para combatir el trastorno e incluso puede recurrirse a la cirugía si es grave.

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¿Has perdido peso sin motivo y estás más irritable?

Podría ser hipertiroidismo. Este trastorno provoca que la glándula tiroidea trabaje muy rápido, con lo que libera una cantidad excesiva de hormonas y el metabolismo se acelera.

Una de las muchas consecuencias del hipertiroidismo es la irritabilidad y el nerviosismo, dos factores que afectan directamente al descanso.

Si la tiroides se desequilibra el exceso de hormonas te afecta

Para saber si padeces hipertiroidismo basta con realizar una analítica de la hormona TSH.

¿Los ardores de estómago no te dejan descansar?

Cuando se padece reflujo gástrico, los ácidos del estómago suben al esófago provocando una sensación de ardor. Este síntoma empeora al estar tumbado. Por eso, si te ocurre es fácil que la digestión no te deje dormir.

Para evitarlo, antes de acostarte deja pasar dos horas tras la cena. Recuerda que esta última comida tiene ser ligera y, sobre todo, no incluir alimentos que aumenten la acidez (picante, fritos, cítricos...).

Dormir boca arriba y un poco incorporado también ayuda a evitar que los ácidos asciendan.