Por Nuria Blasco

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Orinar en un baño público a veces puede ser incómodo. Que cueste algo más de lo normal ya sea porque el WC no está limpio o porque alguien espera para entrar no tiene mayor importancia, siempre que suceda de forma esporádica.

Sin embargo, hay personas para las que orinar en un baño público, en el trabajo o en una casa ajena suele resultarles muy difícil o incluso imposible aunque estén a punto de 'reventar'.

Cuando esta situación se repite a menudo y afecta a la calidad de vida podemos decir que esta persona padece paruresis, un trastorno psicológico también llamado síndrome de la vejiga tímida o urofobia.

¿Qué es el síndrome de la vejiga tímida?

La paruresis se define como la dificultad o imposibilidad de orinar en baños públicos o en situaciones en las que otras personas están presentes e, incluso si no hay nadie, quienes la padecen se cohíben ante la idea de alguien pueda llegar. Y esto sucede tanto en baños públicos como en su propia casa si tienen cerca otras personas.

  • El hecho de que alguien pueda oirles miccionar les causa ansiedad, por lo que es una situación que les afecta física y emocionalmente.

Se calcula que un 5% de la población mundial padece este síndrome y, en gran parte de los casos, los afectados no acuden al médico para solucionarlo.

Cómo afecta la paruresis

Este síndrome puede presentar diferentes grados de gravedad, desde una espera más o menos larga para conseguir orinar, el no poder vaciar por completo la vejiga, hasta la imposibilidad total de miccionar fuera de casa.

En los casos más extremos, quienes lo padecen pueden dejar de hacer múltiples actividades debido a esta problemática, e incluso puede llega a afectar a la manera en la que se relacionan con la gente que les rodea.

  • El parurético es consciente de que sufre un temor irracional que en muchos casos le provoca limitaciones en su vida diaria.
  • Y la imposibilidad de no poder realizar con normalidad este acto fisiológico natural puede llegar a desembocar en serios problemas, tanto físicos como psíquicos.

Por ello, la guía de diagnóstico de los trastornos mentales incluye la paruresis dentro del trastorno de ansiedad social.

Cuáles son las causas de la paruresis

La dificultad para orinar fuera del ámbito doméstico puede estar provocada por un problema físico, por ejemplo, un problema en el aparato urinario que dificulta la micción y que crea ansiedad por el "qué dirán" si se tarda mucho en miccionar.

Sin embargo, lo más habitual es que haya una causa psicológica y el problema se puede haber generado a partir de alguna mala experiencia (la burla de algún compañero, familiar, etc…), o trauma (bullying, una familia muy crítica o exigente…) durante la infancia o adolescencia, época de la vida en la que suele debutar esta fobia.

Pero también algunos rasgos de personalidad pueden influir en el desarrollo de este síndrome.

  • En personas muy tímidas, inseguras y dependientes de las opiniones ajenas, su complejo de inferioridad se dispara al exponerse a que terceras personas le oigan o se den cuenta de que está orinando.

Cómo condiciona la vida diaria

Estas personas se acostumbran a tomar medidas con el fin de evitar ir al baño fuera de casa. Se organizan siguiendo unas pautas:

  • Evitan tomar líquidos antes de salir.
  • Se esfuerzan por orinar varias veces en casa aunque no tengan ganas.
  • Planean las salidas para calcular cuánto tardarán en volver a casa, evitando estar demasiado tiempo fuera o ir demasiado lejos.
  • Evitan hacer viajes.

Estas personas calculan cuánto tardarán en volver a casa para ir al baño antes y poder aguantar hasta después

  • No suelen ir a lugares públicos en los que pueda haber muchos usuarios de los aseos como bares, restaurantes, centros comerciales...
  • Están pendientes de los hábitos de los compañeros de trabajo para no coincidir con ellos en los lavabos.
  • Tienen localizados los baños a los que pueden acudir con cierta tranquilidad.
  • Algunas personas tienen también problemas en recibir visitas en su propia casa, ya que no son capaces de ir al baño si hay gente cerca.
  • Y en los casos más graves, evitan todo contacto social.

Tratamiento para la vejiga tímida

Lo mejor en estos casos es reconocer el problema y pedir ayuda profesional. Es algo que se puede tratar y lograr controlarlo mejorará mucho la calidad de vida, sobre todo en el aspecto social y emocional.

  • Se puede seguir una terapia cognitivo conductual para tratar los pensamientos irracionales que tienen los pacientes ante la micción fuera del ámbito doméstico, haciéndoles entender que nadie les va a juzgar por esta razón.
  • Al tratarse de una fobia, se propone al paciente que se vaya enfrentando de forma gradual a la situación que teme, exponiéndose poco a poco a ella, es decir, ir orinando en baños que cada vez le supongan una mayor dificultad.

Esta exposición se da de manera muy pautada y se pasa al siguiente nivel solo cuando la ansiedad que la situación les provoca haya disminuido en, al menos, la mitad.

En estos casos también se considera importarte trabajar en el motivo de la aparición del síndrome de la vejiga tímida, así como las sensaciones que este le provoca.

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