resilencia para estar sano

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resilencia para estar sano

Se habla mucho de la resiliencia y de lo positivo que puede ser trabajar esta capacidad, en especial de cómo puede ayudarnos a enfrentarnos de forma más positiva a todo lo que nos sucede. Pero ¿qué es exactamente?

En realidad la resiliencia no es más que la capacidad que tenemos todos (unos más y otros menos) de sobreponernos ante la adversidad. De ello hemos hablado con la psicóloga Patricia Ramírez, autora del libro "Entrena Optimismo. Dinámicas para fortalecer las emociones" (Ed. Grijalbo).

"Cuando hablamos de adversidad nos referimos a una enfermedad, la pérdida de un trabajo, la muerte de un ser querido o cualquier situación que te sobrevenga y te resulte duro afrontar. Una adversidad es un golpe duro de la vida, no perder la cartera, y ante ello es muy útil ser resiliente", asegura Patricia.

La resiliencia es el antídoto frente a la adversidad

  • Pero esta capacidad no solo nos ayuda en situaciones extremas. Si la hemos desarrollado también es muy útil para relativizar, e incluso saber ver una oportunidad, en todos los contratiempos que nos ocurren.

No es una característica nueva. La resiliencia ha existido siempre, nuestros abuelos o bisabuelos que probablemente vivieron guerras tuvieron que ser extremadamente resilientes para superar aquellas circunstancias. Y es que sin ella, tal y como asegura Patricia en su libro, "nos quedaríamos en el camino, deprimidos, desnudos ante la adversidad".

Y tú... ¿eres resiliente?

Patricia Ramírez afirma que la persona resiliente es aquella que es capaz de reinventarse y salir airosa e incluso reforzada ante la dificultad porque:

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  • Es optimista y, aunque le sucedan cosas negativas, tiende a valorar lo bueno que le rodea, que siempre lo hay.
  • Está convencida de que la situación negativa va a ser temporal.
  • Acepta que la vida tiene baches, que no todo es fácil ni la vida es siempre justa.
  • Se enfrenta a las cosas, no huye de ellas.
  • En lugar de compadecerse constantemente de lo que le ocurre, invierte sus energías en buscar un remedio.
  • Cree en sus capacidades, confía en sí mismo.

La persona resiliente acepta la situación y busca soluciones

  • No se hace la víctima ni tiende a compadecerse. En lugar de ello, invierte sus energía en buscar soluciones.
  • Se centra en el aquí y en el ahora.
  • Tiene esperanza cara al futuro, pero no se reconcome con el pasado.
  • Interpreta el entorno de una forma que le favorece y sabe ver oportunidades.
  • Al final, crea su propia suerte porque tiene una actitud activa en la vida.

En qué te ayuda la resiliencia

Las virtudes anteriores nos ayudan a vivir mejor y a estar más sanos porque, tal y como asegura Ramírez, crean un estado emocional positivo que provoca un efecto en cadena, tanto a nivel físico como mental:

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  • Ganas salud. Se sabe que las emociones positivas mejoran nuestro sistema inmunológico. Esto hace que estemos más protegidos frente a la enfermedad o que las superemos con mayor facilidad si ya sufrimos algún trastorno.
  • Encuentras soluciones a (casi) todo. Las emociones positivas te dan vida, te hacen sentir bien contigo mismo y te empujan a salir hacia delante. Además, eres una persona que confía en sus recursos, por tanto ante el mínimo contratiempo buscas (y encuentras) soluciones creativas, lo cual resulta muy útil en el ámbito laboral.

Enfadarse no es nunca una solución y alguien resiliente busca soluciones

  • Te enfadas menos. Tu tendencia a mirar hacia delante, no hacia atrás, y a buscar siempre una salida u otra a los problemas hace que "pierdas" menos el tiempo en enfadarte. Al fin y al cabo de poco sirve. Enfadarse no es constructivo, no te reporta nada bueno ni a ti ni a los que te rodean (hijos, pareja, compañeros de trabajo, amigos...). Enfadarse no es nunca la solución. Y la persona resiliente busca soluciones.
  • Los que te rodean son más felices. La persona resiliente es la antítesis de la persona tóxica. No complica la vida a los demás. Es más, los ayuda a salir hacia delante y es siempre un buen apoyo.
  • No estás solo. En realidad es resultado de todo lo anterior. Las persona resiliente desprende positividad, atrae a la gente y como no tiende a enfadarse o a guardar rencor es más fácil que conserve sus amistades. También pide ayuda cuando lo necesita, no se bloquea ni se encierra en sí misma, y eso le ayuda a conocer a gente y a tejer una buena red de amistades.

Claves para ser más resiliente

  • Acepta la parte injusta de la vida. No busques porqués a las cosas ni pienses que no te mereces lo que te ha pasado. Nadie se merece cosas malas. No hay una relación directa entre ser buena persona y los premios de la vida.
  • Busca soluciones en lugar de lamentarte. Si trabajas este punto estimularás la creatividad y, sin darte cuenta, darás con la solución.
  • Rodéate de gente y pide ayuda si es necesario. Hay cosas que no puedes hacer solo.
  • Trabaja la meditación. Te ayuda a centrarte en el presente, te da serenidad y te hace tener la mente más clara.