Qué es el mal de altura que ha sufrido Jorge Javier Vázquez

Durante sus vacaciones en Perú, Jorge Javier Vázquez ha tenido que ser ingresado debido al mal de altura o mal de montaña, que aparece cuando, a grandes alturas, el organismo no se adapta a niveles bajos de oxígeno y deja de funcionar correctamente.

Actualizado a
Nuria Blasco

Periodista

Qué es el mal de altura que ha sufrido Jorge Javier Vázquez
Gtres

El presentador Jorge Javier Vázquez ha sufrido un edema pulmonar debido al mal de altura

Jorge Javier Vázquez ha tenido que ser ingresado en el hospital durante sus vacaciones en Perú debido al mal de altura.

"El lunes pasado me tuvieron que ingresar en un hospital durante dos días por el mal de altura", ha explicado en sus redes sociales el presentador de formatos como Sálvame y Supervivientes, que ya está fuera de peligro. "Cuatro sesiones de cámara hiperbárica para que desapareciera el edema pulmonar, corticoides, antibióticos y qué se yo!"

Qué es el mal de altura

La principal causa de muerte en alta montaña, según diferentes estudios, no son las lesiones, las heridas ni el agotamiento, sino las patologías derivadas de la altitud, sobre todo, de edemas cerebrales y pulmonares.

En cotas altas hay una disminución progresiva de la presión atmosférica y de la presión parcial de oxígeno en el aire que inspiramos.

Esto impide que nuestro organismo reciba el oxígeno que necesita para funcionar con normalidad, a no ser que se haga un correcto proceso de adaptación. La sintomatología que produce esta falta de adaptación es lo que llamamos mal de altura.

El mal agudo de montaña, también conocido como mal de altura, es la falta de adaptación del organismo a la falta de oxígeno (hipoxia) de la altitud.

Esto puede provocar diferentes síntomas que, en caso de no poner solución, pueden evolucionar a complicaciones más severas.

  • La incidencia del mal de montaña varía mucho de una persona a otra porque algunas toleran mejor que otras las ascensiones rápidas.
  • Además, el estado de forma no lo previene ya que puede afectar incluso a personas con un buen estado de forma físico, incluso a montañeros experimentados.

La única prevención, es irse adaptando progresivamente a la hipoxia de altitud mediante un proceso de aclimatación.

Cuándo empieza el mal de altura

Los síntomas del mal de altura puede empezar a notarse:

  • A partir de los 2.500 metros de altitud por encima del nivel del mar (aunque en personas sensibles puede aparecer incluso a menor altitud). Hay que destacar que muchas estaciones de esquí están a esta altitud.
  • A los 3.000 metros pueden presentar síntomas un 30% de las personas.
  • Y a los 4.000 metros puede afectar a un 65-70%.

La gravedad de los síntomas de este trastorno dependerá de la altura alcanzada, de la velocidad con hayamos subido a la cota y de la actividad física que se realice a dicha altura.

Síntomas del mal de altura o de montaña

Los síntomas pueden aparecer a partir de las 6-10 horas tras haber llegado a cotas altas, aunque a veces pueden retrasarse hasta 24 horas después.

Las señales de que se padece mal de altura pueden presentarse desde formas leves a graves.

Los síntomas que pueden sentirse de forma leve son:

  • Mareos o sensación de vértigo
  • Fatiga y debilidad
  • Dolor de cabeza intenso
  • Inapetencia
  • Náuseas o vómitos
  • Taquicardia
  • Dificultad respiratoria

En cuanto a los síntomas del mal de altura más severo serían:

  • Una coloración azulada de la piel (cianosis)
  • Rigidez o congestión pectoral
  • Confusión
  • Tos
  • Dificultad para respirar
  • Incapacidad para caminar
  • Disminución del estado de conciencia

Complicaciones si no se trata el mal de montaña

Una vez que comienzan a aparecer los síntomas, si no se pone solución permaneciendo a la misma altitud o continuando con el ascenso, se da un riesgo importante de que el trastorno vaya a peor.

En este caso, puede dar lugar a un edema pulmonar de altura o un edema cerebral de altura, que son las manifestaciones más graves del mal de altura. Su evolución puede ser fatal y conducir a la muerte si no se actúa rápidamente.

Qué hacer si sufres el mal de altura

Si por encima de los 2.500 metros aparece cualquiera de los síntomas descritos que no sean consecuencia de otra razones, podemos pensar que padecemos mal de altura.

En eses momento hay que dejar de ascender y, si los síntomas no mejoran, bajar para perder altitud lo antes posible hasta una cota donde no se presentaban síntomas.

Se recomienda descansar durante 24 o 48 horas antes de reanudar el ascenso y no hacerlo si los síntomas persisten.

En caso de padecer sintomatología grave, se recomienda iniciar el descenso inmediatamente y siempre acompañado. Se debería poner solución inmediata o evolucionará a complicaciones más severas, por lo que es esencial ponerse en tratamiento con urgencia.

Ante los síntomas del mal de altura es importante una buena hidratación (al menos 3 o 4 litros diarios), seguir una dieta rica en azúcares e hidratos de carbono y tomar analgésicos si fueran necesarios.

Cómo evitar el mal de altura en la montaña

La mejor recomendación es realizar un ascenso gradual de forma suave porque el cuerpo puede tardar un tiempo en adaptarse por completo a la disminución de oxígeno. Por ello:

  • Se debería subir relativamente despacio, empezando desde los 2.000 metros, y realizando periodos de aclimatación a una altura de 2 a 3 días.
  • Se puede continuar con ascensos diarios que no superen los 300-350 metros.
  • Es importante dormir a una altura más baja que a la que se ha estado durante el día. Y nunca se debe dormir a altitudes más altas cuando se experimenta alguno de los síntomas del mal de altura.
  • En cotas altas hay que evitar realizar un ejercicio excesivo. Tampoco se recomiendan las comidas abundantes y el consumo de alcohol, así se evita deprimir aún más la respiración.
  • La dieta debe ser ligera, con abundantes líquidos (3 ó 4 litros diarios) y que incluya hidratos de carbono. Los aportes de glucosa pueden ser recomendables en momentos de gran esfuerzo.

Quiénes tienen más riesgo a padecerlo

Es más frecuente en personas que tienen menos de 50 años y en aquellas personas que viven a menos de 900 metros de altura.

Además, tienen más riesgo a sufrir el mal de montaña aquellas personas que tengan o hayan sufrido enfermedades cardiacas o pulmonares, aunque estas hayan sido tratadas con éxito.

También se recomienda no viajar a zonas de gran altitud a mujeres embarazadas, niños, personas con hipertensión arterial o pulmonar, con asma no controlado, con tendencia a la apnea durante el sueño y aquellas que han tenido mal de altura anteriormente.