rellenar botellas agua

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rellenar botellas agua

Seguro que has oído mil veces que rellenar la botella de agua de plástico no es saludable. Y quizá también hayas leído que existen dudas sobre si es seguro calentar en el microondas el tupper con la comida.

Pese a ello, lo más probable es que sigas manteniendo estos y otros hábitos relacionados con el uso de envases de plástico para bebidas y alimentación. Puede que sea por falta de datos, por desconfiar de noticias "alarmistas" o simplemente por rutina.

Para aclarar todas tus dudas, te explicamos a continuación qué hay de verdad en las informaciones que circulan. Y qué precauciones deberías tomar para reducir la exposición al plástico, ya que evitar totalmente el contacto con este material hoy en día es imposible.

reutilizar la botella no es higiénico

¿Has mirado últimamente la etiqueta de la botella? Cada vez más fabricantes incluyen en ella la advertencia "No reutilizar". El motivo que suelen dar habitualmente es que se trata de una cuestión de higiene.

Al rellenar la botella una y otra vez, sin lavarla con agua y jabón (lo que por otro lado, podría estropear el plástico), los gérmenes se van acumulando, sobre todo si se bebe directamente de ella. Y esto puede favorecer la aparición de ciertas enfermedades.

Las bacterias de la boca o del exterior pueden "instalarse" en el interior de la botella

Por otro lado, el uso reiterado hace que con el tiempo el plástico se deteriore y aparezcan arañazos o grietas, lo que puede contribuir a la contaminación del líquido que contenga.

Un estudio publicado por "Canadian Journal of Public Health" demostró hace unos años que casi el 70% de las botellas analizadas que habían sido reutilizadas bastantes veces tenían niveles bacterianos por encima de los recomendados para el agua potable.

Pero hay otros riesgos para la salud

Aunque la explicación de los fabricantes es cierta, cada vez existen más investigaciones que alertan de otros posibles riesgos para la salud: que algunos componentes del plástico se puedan transferir al agua y a través de ella a nuestro organismo.

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"La preocupación en torno al empleo de plásticos en contacto con alimentos y bebidas es creciente. Sabemos poco sobre la estabilidad de los componentes del envase plástico. Y sospechamos que algunos compuestos químicos podrían pasar al alimento o el líquido que contienen", nos explica el doctor Nicolás Olea, catedrático del Departamento de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, director científico del Instituto de Investigación Biosanitaria y especialista en el tema.

Trastornos hormonales

Diferentes estudios realizados en los últimos años apuntan a que algunas sustancias que se utilizan para la fabricación de los envases de plástico podrían causar alteraciones hormonales que pueden derivar en esterilidad, ovarios poliquísticos, trastornos del desarrollo, problemas del sistema inmunológico y algunos tipos de cáncer, como el de mama.

Algunos de estos compuestos son los llamados disruptores endocrinos. "Se trata de sustancias químicas que, una vez incorporadas a nuestro organismo, pueden modificar el equilibrio hormonal de sistemas tan exquisitos como las hormonas sexuales –estrógenos y andrógenos–, las que regulan el crecimiento, el desarrollo y el metabolismo", explica el doctor Olea a Saber Vivir.

Investigaciones vinculan compuestos del plástico con un mayor riesgo de cáncer de mama

el calor aumenta el peligro

Si has oído que, además, no es recomendable dejar la botella de agua al sol en la playa o dentro del coche, más vale que hagas caso porque hay una explicación científica.

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"Cuando los polímeros de los plásticos son sometidos a condiciones extremas, como son el calor, la luz solar o los líquidos abrasivos, puede ocurrir que parte de los componentes del polímero o los aditivos se difundan al alimento o líquido que contienen", advierte Olea.

¿Y qué pasa con otros envases de plástico?

Las botellas de agua no son los únicos envases de plástico que usamos a diario. Y muchos, precisamente, los utilizamos con bebidas y alimentos calientes.

Preguntamos al doctor Olea qué sucede en los siguientes casos:

  • Vasos de café (de la máquina o para llevar). "Es una situación muy parecida. No obstante, los plásticos usados en cada tipo de envase son diferentes", cuenta.
  • Tuppers de plástico. ¿Entraña algún riesgo calentarlos en el microondas? "No es un asunto bien estudiado, ya que no hay análisis que cubran todas las posibilidades del mercado. Lo que el fabricante certifica es que el plástico que emplea es apto para uso alimentario, pero la legislación está ignorando el conocimiento científico sobre las propiedades perjudiciales de muchos de los aditivos, por ejemplo su actividad como disruptores endocrinos, y el efecto que posiblemente presentan algunos de los componentes empleados", explica.

Estudios alertan de la transferencia de químicos de los envoltorios de comida rápida

  • Cajas de las pizzas. Un estudio publicado en "Environmental Science & Technology Letters" sostiene que sustancias químicas presentes en los cartones de las pizzas (y otros envoltorios de comida rápida) pueden transferirse al entrar en contacto con el alimento caliente. "Plásticos, papel reciclado, cosméticos y textiles comparten muchos componentes en común, como el bisfenol A tetrabromado. Estos pueden contaminar el papel que va a ser reciclado y aparecer como componente de un envase alimentario de cartón o papel reutilizado. Estos aspectos de la contaminación cruzada rara vez se estudian y la presión regulatoria es escasa", lamenta el doctor Olea.

Cuáles son las sustancias bajo sospecha

Según este investigador, los componentes más habituales en la fabricación de envases de plástico, "y nuestro mayor motivo de preocupación", son estos:

  • Bisfenol A y sus congéneres, como el bisfenol F y bisfenol S.
  • Ftalatos.
  • Retardantes de llama polibromados.
  • Parabenos.
  • Benzofenonas.
  • Derivados fluorados.

Muchos son usados como aislantes y antiadherentes.

Por qué no las prohíben

El problema que tienen los científicos a la hora de demostrar los efectos perjudiciales de estas sustancias es que la mayoría de los trastornos se suelen producir al cabo de años de exposición y establecer el vínculo causa-efecto es difícil. "La exposición reiterada a estas sustancias, por ejemplo, de una mujer en sus primeros meses de embarazo puede ocasionar que su hijo, cuando tenga 30 años, sufra una baja calidad de sus espermatozoides", alerta el doctor Olea.

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Por otro lado, las autoridades se escudan en que los niveles de exposición a esos compuestos, por ejemplo, al beber agua embotellada, son muy bajos. Sin embargo, a diario estamos expuestos a infinidad de productos que contienen estas sustancias: botellas, envases, cosméticos, tejidos, tiques de compra... Y según Olea, "si estamos expuestos a muchas dosis bajas pero de cientos de sustancias, quién sabe si la combinación de todas puede ser peligrosa para la salud".

Pequeños avances

  • La Unión Europea decidió en el año 2011 prohibir el policarbonato en la fabricación de biberones y otros productos de uso infantil ante la sospecha de que la exposición de los menores a un disruptor endocrino como el bisfenol A debe ser limitada. Sin embargo, se sigue utilizando en muchos otros envases.
  • El pasado mes de junio, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha incluido el bisfenol A en la lista de "sustancias altamente preocupantes".
  • El Instituto Catalán de Investigación Química ha logrado una alternativa al bisfenol A al sintetizar bioplásticos a partir de una sustancia de las cáscaras de los cítricos. Y en EE. UU., concretamente en el Baylor College of Medicine (Texas), también han identificado otros sustitutos de este compuesto que serían más seguros para la salud.

Qué puedes hacer tú

Seguramente habrás visto en las botellas y envases un número grabado dentro de un triángulo. Identifica el tipo de plástico con el que se han fabricado. El policarbonato (que contiene bisfenol A) es el número 7 y se utiliza, por ejemplo, en los bidones para fuentes de agua en oficinas. Mientras que la mayoría de las botellas de agua llevan un 1 (PET, sin bisfenol A).

Sin embargo, según el doctor Olea, esta información es poco útil para el consumidor. "Los fabricantes lo ponen para poder clasificar ellos las botellas a la hora de hacer el reciclado. Pero una cosa es el tipo de plástico que se utiliza inicialmente y otra el producto final que es la botella. En el proceso de fabricación se pueden añadir hasta 50 compuestos al PET (antiamarilleantes, flexibilizantes, filtros ultravioleta, color...) que no están declarados y no se conocen sus efectos".

Al plástico se añaden sustancias para hacerlo flexible y resistente

El consejo de este experto es que reduzcamos siempre que podamos la exposición al plástico, los factores como el calor y el tiempo que el líquido o el alimento permanece en contacto con él:

  • Evita los envases de plástico y los embalajes alimentarios innecesarios.
  • Fíjate en la caducidad y elige preferiblemente los envasados que tienen una fecha corta. Los yogures, por ejemplo, como caducan pronto están menos tiempo en contacto con el plástico.
  • Traspasa aquellos líquidos o alimentos que tienen una caducidad larga, como el aceite, a una botella o recipiente de vidrio o acero inoxidable.
  • Si tienes una botella en la mesa que vas rellenando, elige una de vidrio. Y si llevas una pequeña de plástico en el bolso, no la reutilices y cámbiala cada vez.
  • No bebas de una botella de plástico que haya estado expuesta al sol o a altas temperaturas, por ejemplo si se ha quedado dentro del coche. Si vas a la playa o de pícnic, por ejemplo, puedes mantenerla dentro de una nevera portátil.
  • Si te llevas tupper a la oficina, espera a que el alimento se enfríe antes de meterlo en él. O utiliza mejor uno de cristal.
  • Para calentarla en el microondas, traspasa la comida del tupper a un plato.
  • Utiliza vasos de cristal o tazas de porcelana para calentar o tomar bebidas calientes (café, infusiones, etc.).