Por Diana Llorens

Retos en el diagnóstico de la enfermedad de Lyme
iStock by Getty Images

La enfermedad de Lyme está cada vez más presente en nuestro entorno. Sin embargo, su diagnóstico no siempre es fácil ni rápido.

La enfermedad de Lyme no es una enfermedad rara, es una enfermedad desconocida”, ha explicado la Dra. Carmen Navarro Muros, experta en la enfermedad de Lyme, en el curso virtual “Enfermedad de Lyme crónica: la gran imitadora / la gran desconocida”, organizado por la Comisión Gestora de la Sociedad Catalana de Salud Medioambiental.

Pero ¿por qué es una enfermedad desconocida? Principalmente porque no hay datos de ella por la falta de homogeneidad en su definición y en los criterios para diagnosticarla.

No disponemos de datos y si no hay datos esta enfermedad no existe, y entonces ni se publica ni se investiga”, señala la doctora.

¿Qué es la enfermedad de Lyme crónica?

Es importante diferenciar entre la enfermedad de Lyme aguda y la crónica.

  • La enfermedad de Lyme aguda es una enfermedad infecciosa que se desarrolla al entrar en contacto con la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad, y que se suele curar tras el tratamiento antibiótico durante tres o cuatro semanas. Los principales síntomas son malestar, fiebres, dolores de cabeza y dolores musculares.
  • La enfermedad de Lyme crónica o persistente es una enfermedad funcional que se desarrolla cuando el Lyme está sin tratar durante mucho tiempo o permanece a pesar del tratamiento. Suele estar asociada a otras coinfecciones y los síntomas pueden incluir fatiga, pérdida de memoria, dolores articulares, fiebre, migraña, visión borrosa, taquicardias, desequilibrios, temblores, pérdida de movilidad o parálisis facial.

A pesar de la evidencia acerca de la enfermedad de Lyme crónica y de que el número de afectados es cada vez mayor, sigue existiendo cierta controversia acerca de su existencia y muchos la siguen poniendo en duda.

Bacteria causante de la enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme se define como una infección provocada por la bacteria Borrelia burgdorferi.

De todas las genoespecies de la Borrelia burgdorferi (cerca de 18), en España se cree que solo hay 3 que pueden causar la enfermedad. Sin embargo, según apunta la Dra. Navarro, se sabe que en nuestro territorio están presentes otras de estas genoespecies.

Además, cada vez hay más datos de que otras especies de Borrelia también pueden causar la enfermedad (como la Borrelia miyamotoi o la Borrelia mayonii).

Vías de contagio

Se suele creer que la enfermedad de Lyme se transmite únicamente a través de la mordedura de una garrapata, la Ixodes ricinus, que está presente en gran parte de la Península Ibérica.

No obstante, hay otras vías de contagio más silenciosas y más difíciles de controlar:

  • Vía transplacentaria: una madre con la enfermedad de Lyme tiene muchas probabilidades de transmitirla a su hijo (esto no quiere decir que tenga el niño manifieste los síntomas).
  • Transfusiones sanguíneas: en las transfusiones de sangre también se puede transmitir la bacteria.
  • Relaciones sexuales: la bacteria puede estar presente en el fluido seminal y vaginal de las personas infectadas.

De hecho, un estudio de ALCE (Asociación de Lyme Crónico de España) en 183 pacientes diagnosticados con enfermedad de Lyme, se vio que solo el 41% recordaban haber sufrido una mordedura de garrapata.

Eritema migrans

El eritema migratorio (migrans) es un sarpullido o protuberancia roja, parecida a la picadura de un mosquito, que aparece en el lugar de la mordedura de la garrapata.

Suele ser un signo clave en el diagnóstico de la enfermedad. Sin embargo, aunque es cierto que si este eritema está presente la persona tiene mucha probabilidad de estar infectada por la bacteria, un porcentaje muy alto de personas con Lyme no presentan eritema migrans.

El estudio de ALCE, solo un 41% recordaba el eritema migrans. Por lo tanto, este no puede ser un signo que descarte la enfermedad.

Tests validados en España

Quizás la mayor dificultad es el diagnóstico serológico”, señala la Dra. Navarro. “No hay una prueba que sea 100% sensible y específica”.

Los estudios apuntan a que las tres pruebas que están validadas en España son poco confiables.

  • Sin embargo, existen otros tests más específicos que, a pesar de que no están validadas en nuestro país, se pueden encontrar en otros.

Esta falta de tests concluyentes hace que muchas personas con Lyme no estén diagnosticadas y pasen muchos años de médico en médico, con lo que la enfermedad sigue avanzando y aumentan los casos de Lyme crónica.

Asociada con otras enfermedades

Muchos creen que la enfermedad de Lyme crónica debería recibir otro nombre enfermedad infecciosa múltiple o síndrome post-Lyme, ya que en esta enfermedad también tienen un papel importante otras coinfecciones.

Además, el Lyme se conoce también como “la gran imitadora” porque sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades.

La Dra. Navarro indica que se debería buscar la enfermedad en:

  • Enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, el lupus, la psoriasis.
  • Enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
  • Está muy asociada a enfermedades psiquiátricas como la depresión, el trastorno bipolar, trastornos de la personalidad o neurosis obsesivas
  • Enfermedades ambientales como la fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica o la Sensibilidad Química Múltiple.

¿Qué es importante para el diagnóstico?

Para diagnosticar la enfermedad de Lyme crónica, además de las pruebas (que como hemos visto no siempre son fiables) y el examen físico, es fundamental la anamnesis (es decir, entrevista del médico al paciente).

Hay que investigar:

  • Los antecedentes familiares por si pudiera haber habido una infección transplacentaria.
  • El entorno o las actividades que se realizan por si ha habido contacto con animales o con el entorno rural.
  • Los antecedentes personales para determinar si los problemas vienen desde la infancia.
  • Los síntomas (su frecuencia, duración, etc.).

Tratamiento del Lyme crónico

La enfermedad de Lyme crónica es difícil de tratar y cada persona la sufre de manera diferente. Por ello, “no tenemos que hacer protocolos para tratar la enfermedad, sino tener protocolos para cada persona”, asegura la doctora.

Existen muchos factores que pueden afectar a la persona con esta enfermedad crónica como el estrés, la alimentación, la toxicidad ambiental, los virus, la inflamación, el sueño…

En función de todo esto y de los síntomas específicos de cada persona, el médico establecerá un tratamiento y los cambios que el paciente debe hacer en su estilo de vida.

Tags relacionados