Asesorado por el doctor Agustín Fraile, coordinador de Andrología y Urología Reconstructiva del Hospital Ramón y Cajal.

Por Pablo Cubí, periodista

Disfunción eréctil
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La pandemia ha traído un aumento de las consultas médicas de tipo sexual. Entre ellas, muchas referidas a los problemas de disfunción eréctil.

No está claro si el motivo es que estos problemas han aumentado durante los meses de pandemia o el hecho de que se haya extendido la atención telefónica ha hecho que más hombres se atrevieran a consultarlo.

Uno de cada diez hombres con menos de 50 años tiene problemas de erección y este dato aumenta mucho por encima de los cincuenta. A partir de esa edad puede llegar a ser uno de cada dos.

La disfunción eréctil es un problema complejo y en el que pueden intervenir diversos aspectos. Las causas varían también según la edad:

  • Son sobre todo psicológicas (inseguridad, estrés) o problemas de pareja hasta los 40 años.
  • La hipertensión, el colesterol, la obesidad, el tabaquismo, la diabetes mellitus o algunas cirugías, como la del cáncer de próstata, suelen estar detrás de los casos en los mayores de 40.

Un problema que tiene solución

Los estudios previos a la pandemia indican que solo uno de cada cinco hombres acude al especialista para tratar su problema de erección.

  • Los motivos suelen ser multifactoriales. Por ejemplo, se junta problemas de circulación con una bajada de testosterona.

Sea cual sea el motivo, lo que ha de quedar claro es que la disfunción eréctil es uno de los pocos problemas médicos que siempre tiene solución”, explica el doctor Agustín Fraile, andrólogo del Instituto de Urología Lyx, en Madrid.

Las diversas opciones se aplican de manera escalonada si falla la anterior

Hay toda una serie de tratamientos. Se van aplicando escalonados, cuando falla el anterior hasta llegar al recurso final que es la intervención quirúrgica.

Previamente se habrá pasado por un chequeo médico para confirmar qué o cuáles pueden ser las causas físicas de esa disfunción.

Los tratamientos para la disfunción

Fármacos orales

Las pastillas son la primera opción para mejorar el flujo sanguíneo. Son la solución más conocida, y el nombre de las marcas se ha hecho popular, como Viagra o Cialis, entre otras.

Los medicamentos orales son eficaces y seguros, aunque no conviene administrarlas libremente sin receta, pues tienen sus contraindicaciones.

Esos efectos son, por ejemplo, que da dolor de cabeza al 5% de pacientes”, apunta el doctor. El que pueden provocar infartos de corazón es una leyenda urbana.

Cremas

Tiene un efecto similar a las pastillas, y con menos efectos secundarios pues se administra directamente en el pene.

Es un gel que se pone mediante un tubo aplicador en el tramo final de la uretra. Se absorbe y pasa al interior del pene.

Ondas de choque

Pese al nombre son ondas que no genera dolor ni molestia”, tranquiliza el urólogo. Son ondas acústicas de baja intensidad que crean pequeños vasos sanguíneos dentro del pene.

  • El tratamiento estándar es aplicar estas ondas una vez por semana durante seis semanas.

Regeneran el área, formando más vasos y con más capacidad de flujo sanguíneo. Permite unas erecciones de mejor calidad.

Sustitutivos de testosterona

Es un tratamiento específico para los pacientes que tengan niveles bajos de testosterona. Esta hormona masculina se introduce en el cuerpo mediante un gel o una inyección intramuscular, en el glúteo o en el brazo.

Es mensual o cada tres meses en el caso de la inyección, y diario si la aplicación es en gel.

Inyección intracavernosa

En este caso pasamos a un tratamiento un poco más invasivo, pues se trata de que el paciente se ponga una inyección en el pene.

El especialista enseña al paciente a hacerlo. “Aunque da al principio un poco de miedo es bastante sencilla. Es una aguja muy fina”, puntualiza el doctor Fraile.

No es un método muy utilizado. Lógicamente hay quien le da pavor las agujas y rechaza el método. Además, no siempre es efectiva.

Implante de prótesis de pene

Es un tratamiento quirúrgico que lleva más de treinta años practicándose. Pero en los últimos años se han hecho numerosas mejoras.

Consiste en colocar una prótesis peniana. En España se realizan más de 800 intervenciones al año.

La operación permite la erección cuando se quiera y el tiempo que se quiera

“Es el último recurso, pues implica pasar por el quirófano. Sin embargo, hay que tenerlo presente porque es el más efectivo. Es el que más satisfacción da”, reconoce el doctor Fraile.

Hay dos tipos de prótesis:

  • La semirrígida tiene el inconveniente de que no varía. El paciente va siempre con una semierección. Es más barata pero aquí se usa poco, salvo en pacientes con enfermedad de Peyronie.
  • Hidráulica. Se hinchan y se deshinchan de manera manual a través de un mecanismo interno que traslada un líquido a estos cilindros ubicados en el pene.

Entre sus ventajas está que permite tener una erección siempre que quieran, porque es un sistema mecánico, físico.

Y puede alargar la erección todo el tiempo que quieran.

Eso sí, no se ha de olvidar que estamos ante una operación quirúrgica. “Es importante que acudan a un urólogo-andrólogo con experiencia en este tipo de implantes, de lo contrario, las complicaciones y los malos resultados aumentan de forma muy importante”, advierte el doctor Fraile.

Lo próximo será que la prótesis esté conectada a una aplicación del móvil para poder conseguir la erección con un simple botón. “Aún está en fase experimental, pero puede estar aquí en tres o cinco años”, opina el doctor.

Terapia psicológica

Si no se ha encontrado ningún problema físico y la causa es mental, la terapia psicológica suele resolver el problema en un 90% de los casos. Y en solo seis visitas.

La base del tratamiento será afrontar esos problemas de una manera clara, sin tabúes. Intentando ahondar en qué pasa por nuestra cabeza en ese momento y buscando estrategias para romper ese bloqueo mental.